jueves, 28 de junio de 2018

El Jardín Americano y el Pabellón de la Naturaleza como oportunidad



Tras varias semanas cerrado y años de abandono, el Jardín Americano volverá a abrir sus puertas en los próximos días después de una más que necesaria limpieza. Del jardín botánico que se construyó para la Exposición Universal de 1992 apenas queda nada, pero no por ello debemos permitir que esta zona verde caiga en el olvido y sea condenada al ostracismo. 

Hace unos días el delegado de Hábitat Urbano respondía en una entrevista que las zonas verdes de la Cartuja tienen un problema de base, no hay viviendas cerca y ello contribuye a su degradación. La respuesta a esta afirmación es sencilla, el Parque del Alamillo tampoco tiene viviendas alrededor e incluso está más retirado del centro urbano y no por ello muestra un lamentable estado de conservación, más bien todo lo contrario. El problema de las zonas verdes es precisamente el mantenimiento. Y la educación.



A nadie se le escapa que es cuestión de semanas que el Jardín Americano vuelva a mostrar un estado deplorable. Semana tras semana padece los efectos de la botellona y su patrimonio verde no se cuida como se debe. Desde el Ayuntamiento se apunta a la realización de actividades en su interior para dotarlo de vida, pero no es ésa la función con la que fue diseñado. El Jardín Americano fue un muestrario de plantas americanas que costó mucho esfuerzo y dinero aclimatar a nuestras temperaturas. Recuperar aquella ilusión carece de sentido a día de hoy por el alto coste, pero la propia configuración del recinto impide que sea una zona lúdica más


Pabellón de la Naturaleza en el Jardín Americano


El Jardín Americano cuenta con un punto fuerte que no estamos sabiendo aprovechar. Dentro de la zona verde se ubica el Pabellón de la Naturaleza, edificio construido para la Exposición Universal y cerrado y abandonado desde hace años salvo la zona que ocupa el Consulado de Marruecos. Recuperar y darle uso a este edificio es clave para que el Jardín Americano renazca. ¿Y qué uso se le puede dar? El Pabellón de la Naturaleza debería ser un centro de educación ambiental por donde pasasen todos los niños y adolescentes sevillanos, un espacio donde se educase en el respeto al Medio Ambiente. Además, sería una sede magnífica para impulsar, de una vez por todas, esa capitalidad verde que tanto demandamos muchos. Pero no para conseguir una etiqueta europea que luego no tiene continuidad, sino para llevar a cabo un verdadero cambio en nuestra ciudad apostando por la sostenibilidad y luchar contra los estragos del cambio climático. Y para ello nada mejor que contar con expertos, gente comprometida con el Medio Ambiente como la Asociación Sevilla Más Verde que ha plantado en estos últimos años más de 1.500 árboles en la ladera del Carambolo y que año tras año ve cómo alguien le prende fuego a su esfuerzo e ilusión. Personas como los miembros de la Red Sevilla por el Clima, que han conseguido movilizar a un buen número de colegios para educar a los jóvenes en la necesidad de sombra. O los miembros de la Plataforma Nervión Verde, que llevan años luchando para que su barrio sea más sostenible. Son sólo algunos ejemplos, hay muchas personas que luchan cada día por hacer de Sevilla una ciudad mejor. Tienen mucho que aportar y su potencial se está desperdiciando.

4 comentarios:

Gabriel Maestre dijo...

Entonces, el problema de esa zona es que está demasiado lejos de zonas habitadas y es demasiado accesible para la botellones. ¿No habría manera de cerrarlo bien cerrado por las noches?

Sergio Harillo dijo...

Evidentemente ése no es el problema, es la excusa para justificar su estado. La razón del abandono es la falta de mantenimiento. Ya se cierra por las noches, pero hace falta todavía muchísima educación en esta ciudad.

Gabriel Maestre dijo...

Pero esa educación tardará mucho en llegar, sí es que llega, y no llegará a todos. Lo cierto es que otros jardines menos aislados están en mejor estado. Aunque claro que hace falta mantenimiento. Gracias, Sergio.

Guillermo Daza dijo...

Ya he perdido la cuenta de las veces que este parque se ha cerrado y vuelto a inaugurar, la última vez, y tirando de hemeroteca, el actual alcalde acusaba al anterior de abandono y mala gestión del parque, y creo que el próximo hará lo mismo con el actual, y así se formará un bucle espacio temporal en donde los políticos se acusan y prometen sucesivamente a lo largo de los años y el parque poco a poco se va degradando cada vez más. Precisamente hace poco estuve en el vecino jardín del Guadalquivir y la situación es lamentable, las fuentes cerradas y espacios muy degradados con un mantenimiento mínimo. Se argumenta que hay poca población próxima, no estoy de acuerdo. La isla de la Cartuja es un espacio privilegiado, lo único que hay que hacer es llenar de contenido dichos espacios, y se me ocurren muchos para que la zona sea más atractiva, independientemente del valor ecológico y paisajístico que ya tiene. La isla de la Cartuja es una de las zonas con más movimiento de Sevilla, solo hay que pasarse por allí por la mañana, los jardines pueden convertirse en lugar de refugio y ocio alternativos si se mejoran los accesos y la oferta. Como aula verde o centro de interpretación de la naturaleza se podrían haber hecho maravillas, recordemos que ya posee un edificio construido, que por cierto se está usando parte del mismo como consulado de Marruecos. Sevilla necesita de espacios como el Arboreto donde por un módico precio se puede disfrutar de un itinerario botánico bien cuidado y documentado. Biblioteca especializada, actividades, tiendas de semillas y de cactáceas, terrazas, mercadillos, trasladar allí las maquetas de Andalucía de los niños...etc En fin ser creativos y convertir los espacios en lugares atractivos para atraer a la ciudadanía..., pero, creo que no, creo que seguiremos en nuestro genuino y autóctono bucle espacio temporal.