jueves, 28 de septiembre de 2017

Aprovechar las oportunidades culturales, ¿un camino de espinas?

Naves de Matadero Madrid que ocupará la Fundación Sandretto (fuente imagen)


Imaginaos que un día llega a Sevilla un coleccionista con la intención de exponer su colección de arte internacional en un edificio municipal abandonado. Pongamos por ejemplo las naves de San Jerónimo. El coleccionista se pone en contacto con el Ayuntamiento y le ofrece hacerse cargo de la restauración y adecuación del edificio con su propio dinero a cambio de una cesión por cincuenta años.

Algo similar es lo que ha ocurrido en Madrid donde se acaba de firmar un acuerdo entre el Ayuntamiento y la Fundación Sandretto para la cesión de una de las naves del complejo cultural Matadero para que instale parte de su colección, una iniciativa que vendrá acompañada de un amplio programa cultural relacionado con la difusión y la promoción del arte. Para el Ayuntamiento madrileño se trataba de una oportunidad que no se podía dejar escapar; la Fundación consigue un edificio de 6.000 metros cuadrados donde podrá desarrollar sus actividades sin pagar canon alguno.



La polémica no ha tardado en surgir y desde la oposición municipal se ha acusado a la alcaldesa, Manuela Carmena, de ceder a dedo un edificio municipal a una entidad privada. Los titulares de algunos medios van en ese sentido a pesar de que el mecanismo seguido respeta la legalidad. Podrá gustar más o menos, pero lo cierto es que a partir de 2019 Madrid contará con un nuevo centro artístico de referencia internacional y se le dará uso a un edificio que hasta ahora no lo tenía.

Volvamos a Sevilla para estudiar algunos casos similares. Hace ya unos años el Ayuntamiento cedió durante 75 años el Pabellón de Estados Unidos de la Exposición de 1929 a la Fundación Valentín de Madariaga para ubicar en él su sede. La Fundación se hizo cargo del coste de la restauración y ofrece anualmente una variada programación cultural que incluye desde exposiciones, charlas y talleres de acceso gratuito hasta cursos especializados que sí que tienen un coste para el interesado. Otro ejemplo, la Colección Bellver. Después de diez años de desencuentros, el anterior alcalde firmó un acuerdo con el coleccionista Mariano Bellver por el que su colección se cedía a la ciudad de manera gratuita. El Ayuntamiento se comprometía a cambio a buscar una sede donde exponerla. Tras desestimarse el Pabellón Real la elegida ha sido la conocida como Casa Fabiola, cuya compra ha supuesto un desembolso de 4'5 millones de euros a los que habrá que sumar el coste de la adaptación y el futuro mantenimiento del museo. 

Teniendo en cuenta ambos casos, ¿qué resulta más beneficioso para la ciudad? Culturalmente estamos ante dos oportunidades que vienen a sumar sendos atractivos a la oferta expositiva de la ciudad. Económicamente nos encontramos con dos hechos completamente opuestos, en el primero una entidad privada se hace cargo de la rehabilitación de un edificio y lo dota de contenido y en el segundo es el Ayuntamiento quien asume dichos costes, que deberá seguir sosteniendo durante el tiempo que esté abierto el museo. 

Se podrá acusar, o no, al Ayuntamiento madrileño de adjudicar sin concurso público un edificio municipal a una entidad privada, pero también hay que tener en cuenta el fin de esa medida, que no es otro que ofrecer una nueva propuesta cultural al conjunto de la ciudadanía. ¿Pasaría lo mismo si en lugar de cederse para un uso cultural se cediese para que Inditex abriera un Zara? Creo que son casos distintos. Por supuesto la legalidad debe primar por encima de todo pero al mismo tiempo hay que buscar siempre el bien común de la ciudad. Ante un problema (un edificio municipal cerrado) se ha planteado una solución (en este caso privada) que rehabilitará el edificio y lo convertirá en un centro cultural. ¿Se podría haber enfocado de otra manera? Seguramente. Se podría haber realizado un estudio de las necesidades ciudadanas y convocar un concurso público para dotar de uso al espacio, pero también es cierto que ambas soluciones pueden convivir y el hecho de que algunos proyectos nazcan desde la ciudadanía no entra en confrontación con que otros se aprovechen del interés privado por mostrar sus colecciones.

¿Qué opináis vosotros? ¿Pueden convivir ambos modelos? ¿Debería haber más participación en todos los ámbitos de la gestión cultural o se pueden aprovechar las oportunidades que surjan para ampliar la nómina de espacios culturales de una ciudad?



>> Más información sobre el proyecto en el Blog de Matadero Madrid

2 comentarios:

Gabriel Maestre dijo...

Precisamente, Sergio. Lo que comentas que ha ocurrido en Madrid con esa fundación privada es lo que creo sería la única fórmula legítima para establecer un museo así. Como dije en otras ocasiones, En mi opinión sí existe un mandato 'genérico' de la ciudadanía hacia la administración para que ésta última conserve y haga accesible a todos el patrimonio histórico-artístico público, pero no para que gaste el dinero de todos en programar actividades culturales que puedan ser del interés de unos cuántos 'culturetas' (entre los que quiero contarme). Pero si una institución privada pide la cesión de un edificio monunental público (que estuviese infrautilizado o en desuso, o cuya actividad pueda ser trasladada sin perjuicio a otro edificio) para montar un centro que aporte una actividad cultural (que de verdad sea de interés público; tendremos que establecer criterios para ello), merece la pena estudiarlo.

Gabriel Maestre dijo...

¡Ah, un gran saludo y gracias de nuevo!