martes, 24 de octubre de 2017

La elegancia arquitectónica de Galí Lassaletta

Palacio Yanduri en Puerta de Jerez 


Jacobo Galí Lassaletta es uno de esos arquitectos a los que la historiografía local aún no ha reconocido en su justa medida. Durante años, sin darme cuenta, he admirado sus edificios y sólo ahora, cuando me he puesto a investigar un poco más sobre él, me he dado cuenta de que muchas de esas fachadas que habían captado mi atención eran precisamente suyas. Os propongo un recorrido por el centro histórico de Sevilla para conocer un poco mejor la obra de este arquitecto del que apenas he podido averiguar datos históricos.



El Palacio Zubiría (o Yanduri) es una de las primeras obras en las que podemos reconocer el estilo de Galí Lassaletta. El edificio (que podéis conocer mejor en esta entrada de Siglos de Sevilla) perteneció a Pedro Zubiría y Teresa Parladé, marqueses de Yanduri. En el año 1900 compran el edificio en el que había nacido apenas dos años antes Vicente Aleixandre al padre de éste, con el objetivo de derribarlo para levantar el impresionante palacio que vemos hoy en día. De las obras se encargará el maestro de obras Antonio Rey y Pozo, y tras su muerte, será Galí Lassaletta quien culmine este edificio Beaux-Arts, estilo muy propio de la Francia de finales del XIX (en estos mismos años se está construyendo la estación Gare d'Orsay en París). En 1903 la obra estaba terminada y entraba a formar parte del catálogo de arquitectura afrancesada que tenemos en Sevilla, donde destacan la Casa de las Sirenas o la Casa para la Marquesa de Angulo, también conocida como Casa Rosa.

Detalles del Palacio Yanduri en Puerta Jerez


En Yanduri podemos ver algunos elementos que serán característicos de la obra de Galí Lassaleta, como el binomio piedra-ladrillo en paramentos y vanos o esa tendencia hacia la decoración sobria, pero elegante. Lassaletta no se caracterizará por añadir un exceso de ornamentación a sus edificios, pero incluirá siempre el toque suficiente para mantener un equilibrio compositivo y estético admirable.

Casa para Carmen Angulo, calle San Gregorio


Más tardía es la casa para Carmen Angulo, muy cerca del Palacio Yanduri. Construida entre 1910 y 1912 vemos que se trata de uno de los ejemplos más ornamentales de cuantos construyó Lassaletta. En este edificio el arquitecto ha dado un paso más en el estilo Beaux-Arts, adentrándose en lo que podríamos llamar un incipiente Modernismo por el tipo de decoración vegetal empleada. La ornamentación, realizada con molde sobre el mortero, ya sea en positivo o en negativo, se concentra en los vanos de puertas y ventanas y en las dos grandes pilastras que cierran el edificio verticalmente. Otro elemento muy interesante en la obra de Lassaletta es el uso de la forja en cierres y balcones. Será un detalle muy característico de su producción y veremos que alcanzará una gran riqueza en algunos de sus edificios.

Detalle de la casa para Carmen Angulo

Detalle de la casa para Carmen Angulo


La familia Parladé fue una de las sagas más importantes de la época y su relevancia social se verá reflejada en los palacios que se van construyendo los miembros de la familia. La actual sede de la Cámara de Comercio, que ya contó con un amplio reportaje en el Blog, fue levantada por Galí Lassaletta en 1905 para José Parladé y Heredia. En esta ocasión, el arquitecto, siguiendo los designios del promotor, opta por un estilo neoclásico de líneas sobrias que busca transmitir unos ideales claros. No hay espacio para la ornamentación (las cráteras del pretil de la azotea se añaden en la remodelación de los años 80) en una fachada muy simple dividida por pilastras jónicas de orden gigante. El interior fue muy reformado en una, para mi gusto, discutible intervención realizada entre 1979 y 1982 que adecuó el edificio a su nuevo uso administrativo. 

Palacio para José Parladé y Heredia, Plaza de la Contratación


Adentrándonos en el centro histórico podemos ver otros ejemplos de arquitectura neoclásica en la producción de Galí Lassaletta en dos edificios de la calle Madre de Dios construidos para Luis de Ibarra en 1904. En estos ejemplos la decoración se ha reducido a la mínima expresión, centrándose en las volutas que sostienen los balcones y en el pretil de la azotea.

Edificios en calle Madre de Dios


Mayor riqueza ornamental tendrán los edificios que diseñe en la calle Álvarez Quintero, donde nos encontramos hasta cuatro inmuebles de Lassaletta. El de mayor carga decorativa es sin duda el número 12 donde la forja ocupa un papel preponderante tanto en balcones como en los bellísimos cierres. El ladrillo será el material elegido para los paramentos mientras que los alfices de los vanos están enfoscados en un color claro que contrasta con el rojo del ladrillo. Esta bicromía aparecerá en varios edificios de su producción y recuerda mucho a la arquitectura victoriana que se estaba realizando en estos años en Inglaterra. Vemos por tanto que las fuentes de las que bebe Lassaletta son variadas y no duda en utilizar diferentes estilos europeos de la época en sus creaciones, innovando incluso en algunos casos como en este edificio donde introduce la cerámica en la cornisa superior.

Calle Álvarez Quintero, 19 (1911)

Detalle de la forja en el edificio de Álvarez Quintero, 19 (1911)


Más sencillos son los edificios de los número 9 y 13 de la misma calle Álvarez Quintero, pero fácilmente reconocemos el estilo de Galí Lassaletta, con esa bicromía en los paramentos, la rica forja en balcones y elementos eclécticos que dan una extraordinaria elegancia y belleza a la composición de las fachadas. Si por algo se caracterizan los edificios de Lassaletta es precisamente por su equilibrio compositivo, nada falta y nada sobra. Son un deleite para los sentidos.

Calle Álvarez Quintero, 13

Calle Álvarez Quintero, 9


Uno de los edificios más interesantes de la producción de Galí Lassaletta es el enorme bloque de viviendas construido en la confluencia de las calles Álvarez Quintero y Entre Cárceles. De nuevo estamos ante un edificio que comenzó Antonio Rey y Pozo en 1901 que fue culminado por Lassaletta tras la muerte del primero. Teniendo en cuenta la fecha en la que estamos, podríamos hablar de uno de los primeros ejemplos de bloque de viviendas moderno que se levanta en Sevilla. El ladrillo es el principal protagonista de una fachada sobria, pero elegante, que pasa desapercibida pero al mismo tiempo añade un toque de belleza a este cruce de calles. En cuanto a la decoración, la forja ocupa un papel importante en cierres y balcones mientras que la ornamentación se va reduciendo conforme vamos subiendo en altura. La influencia victoriana es evidente.

Calle Álvarez Quintero esquina Entre Cárceles (1901)

Calle Álvarez Quintero esquina Entre Cárceles (1901)

Detalle del edificio de Entre Cárceles (1901)

Buscando información sobre Galí Lassaletta y su producción en Sevilla hay algunos edificios que aparecen en su catálogo que se salen de la estética que estamos viendo. Es el caso de los números 3 y 7 de la calle Sagasta. Si bien es cierto que en motivos como la forja o las volutas de los balcones vemos ciertas similitudes con otros edificios de Lassaletta, la excesiva decoración de las plantas superiores se aleja bastante de la sencillez que hemos visto hasta ahora. Construidos entre 1909 y 1911 son un buen ejemplo del estilo Beaux-Arts que pasan muy desapercibidos por la estrechez de la calle donde se encuentran.

Calle Sagasta, 3 y 7


Más cercano a su producción es el edificio de viviendas de la calle Rivero esquina a Sierpes donde el ladrillo rojizo, la forja y la decoración de las ventanas sí nos recuerda a otros edificios que hemos visto en nuestro recorrido.

Calle Rivero esquina Sierpes (1909)

Si por algo se caracteriza la obra de Lassaletta es por su elegancia. El palacio del conde de Colombí, en la calle Cardenal Cisneros, fue levantado en 1902. Al igual que ocurre en el palacio de José Parladé y Heredia, en este ejemplo el ladrillo no queda a la vista sino que se enfosca. La decoración en este caso se centra en el almohadillado de la planta inferior y en los dos volúmenes laterales de la fachada principal, rematados por un frontón curvo que se apoya en pilastras que recorren verticalmente toda la altura del edificio. 

Palacio conde de Colombí (1902), en calle Cardenal Cisneros


Hemos visto muchas fachadas en este recorrido pero, ¿cómo eran los interiores de estos edificios? En algunos casos, como en el Palacio para el Conde de Colombí, la reforma realizada para adaptar el edificio a apartamentos ha hecho desaparecer gran parte del interior salvo elementos de uso común como el patio y la escalera. En otros, sin embargo, al ser sede de instituciones sí que podemos conocer mejor el diseño ideado por Lassaletta.

El Palacio Yanduri y el construido para José Parladé y Heredia conservan en parte los interiores diseñados a principios de siglo XX. En Yanduri un amplio patio sirve de centro de distribución del edificio, con bellas columnas jónicas de mármol. La escalera se sitúa en paralelo al patio, quedando oculta en parte. 'Elegancia' es el término que define a la perfección este patio.

Interior del Palacio Yanduri


En el palacio de José Parladé la escalera gana un gran protagonismo y se ubica en el patio principal, que fue diseñado de una forma muy peculiar al dividirse en dos ámbitos que se comunican por medio de una galería porticada. La forja, tan presente en la obra de Lassaletta, aporta junto con diferentes pinturas murales el toque ecléctico a un interior muy clásico, compuesto por arcos de medio punto y un almohadillado de tradición renacentista en la escalera.

Interior del Palacio de José Parladé y Heredia

Interior del Palacio de José Parladé y Heredia

Nuestra ciudad, al igual que cualquier otra, está repleta de matices e historias que nos acompañan en nuestro día a día sin que reparemos en ellos. Galí Lassaletta fue un arquitecto muy interesante, que trajo a Sevilla estilos de moda en otras capitales europeas y que sirve de transición entre el neoclasicismo del XIX y la eclosión regionalista previa a la celebración de la Exposición Iberoamericana. Conocer y valorar nuestro patrimonio es fundamental no sólo para entender el conjunto de la ciudad, sino para evitar su desaparición. Espero que con este reportaje hayáis disfrutado lo suficiente como para dedicar unos instantes a alzar la vista cuando paséis por delante de alguno de estos edificios. Seguro que reconocéis matices que os hacen ver con otros ojos la ciudad.

2 comentarios:

Gabriel Maestre dijo...

Magnífico, Sergio. Vaya patrimonio que tenemos... Ya decía yo que ese edificio de Álvarez Quintero me parecía de estilo más 'nórdico' que otros...

Gabriel Maestre dijo...

Por cierto, el edificio de ladrillo cercano, el de la calle Chicarreros que termina en la esquina con Álvarez Quintero, es el que más 'europeo' o 'nórdico' me parece... Será también de este arquitecto?