viernes, 6 de julio de 2018

Sevilla y los techos verdes

Plaza de Lisboa en Oporto


La Plaza de Lisboa de Oporto es un proyecto del estudio de arquitectura luso Balonas&Menano que fue inaugurado en 2013. El objetivo de la intervención era convertir este céntrico espacio en un lugar de estancia que, al mismo tiempo, permitiera resolver el problema del estacionamiento de vehículos y dotara a la plaza de más zonas verdes.





Como podemos ver en las imágenes, el nuevo edificio se inserta en un espacio de 5.000 metros cuadrados del centro histórico de Oporto, ciudad con un rico y variado patrimonio. Dos elementos toman el protagonismo en el diseño, la Torre de los Clérigos y la Librería Lello. La primera es una construcción barroca de mediados del siglo XVIII mientras que la segunda es de principios del siglo XX y está considerada una de las librerías más bellas del mundo. El nuevo diseño de la plaza crea una calle peatonal que la cruza de un extremo al otro para unir ambos edificios. 


La Torre de los Clérigos en la Plaza de Lisboa, Oporto


Sin duda el elemento más llamativo del proyecto es la cubierta verde, un espacio transitable donde se plantaron una serie de olivos como guiño a la desaparecida 'Porta do Olival', uno de los accesos a la ciudad antigua. Los beneficios de los techos verdes son conocidos y suponen un plus medioambiental al contribuir a reducir el efecto isla de calor, mejorar la climatización de los edificios y añadir belleza al entorno urbano. Algunas ciudades como Copenhague, Toronto o Buenos Aires ya han incluido en sus legislaciones locales la obligatoriedad de construir este tipo de estructuras en los edificios de nueva construcción para mitigar los efectos de la contaminación y el cambio climático. Francia o Suiza también tienen leyes que favorecen los techos verdes. 


Torre de los Clérigos desde la cubierta verde de la plaza


Cuando ves proyectos como el de Oporto resulta todavía más difícil comprender actuaciones como la de Marqués de Contadero aquí en Sevilla. El nuevo centro de visitantes se ha convertido en todo un despropósito por los materiales y la estética empleada. Para construirlo se prescindió de mucha de la vegetación existente en el Paseo pero una vez culminada la obra no sólo no se ha repuesto sino que se ha enfatizado en el concepto de plaza dura, tan poco apropiado para una ciudad como Sevilla por sus altas temperaturas. Tal y como se puede ver en las imágenes existe un gran desnivel entre el paseo Colón y el techo del nuevo edificio, un espacio que bien se podría haber aprovechado para colocar una cubierta vegetal que contribuyera a la mejora de la climatización del edificio y aportara una nueva zona verde a este transitado paseo. La solución que ha dado el Ayuntamiento al solarium ha sido la de ubicar toldos. 





En Sevilla no tenemos una amplia experiencia en el tema de los techos verdes pero sí contamos con dos ejemplos muy característicos. El primero son las cubiertas de los edificios podio del complejo Torre Sevilla. Si bien César Pelli, su arquitecto, los planteó como transitables, una vez acabada e inaugurada la obra el dueño del complejo, CaixaBank, dictaminó que las visitas no iban a ser posibles por motivos de seguridad. "A cambio" construyó al lado el Parque Fernando de Magallanes, recientemente inaugurado.





El otro ejemplo está muy cerca, al otro lado del Guadalquivir. Hace ya una década que se transformó la antigua estación de cabecera del telecabina de la Expo. La estructura metálica se coronó con un jardín muy vistoso que va variando de color en función de la época del año gracias a las especies plantadas. En este caso su función es más decorativa que práctica, pero aún así toda zona verde, por mínima que sea, contribuye a reducir el efecto isla de calor de las ciudades.




Otro ejemplo de cubierta verde que conocí recientemente es la Biblioteca Joan Maragall, en el barrio de Sant Gervasi de Barcelona, obra de BCQ Arquitectura. En este caso el proyecto se adapta al jardín ya existente de la antigua Villa Florida. Parte de los jardines se respetan, adaptando los volúmenes de la biblioteca a los mismos y en otras ocasiones el techo de la propia biblioteca sirve para ampliar la zona verde.



Cubiertas de la Biblioteca Joan Maragall de Barcelona


Por último no puedo dejar de nombrar uno de los proyectos más espectaculares a nivel mundial de los últimos años, el High Line de Nueva York. Como si de una lengua verde se tratase, este jardín elevado ocupa una antigua estructura férrea que atraviesa parte de Manhattan. El proyecto se ha ido desarrollando por fases gracias a donaciones y contribuciones particulares. Su éxito ha sido tal que ya han aparecido "réplicas" por todo el mundo, como Seoullo 7017 en Seúl, donde el estudio de arquitectura MVRDV ha convertido una antigua autopista en un jardín aéreo o la cubierta de la zona de vías del barrio de Sants en Barcelona, obra de Sergi Godia y Ana Molino.


High Line de Nueva York


Introducir la naturaleza en la ciudad no es un capricho, es una necesidad. El contacto con la naturaleza mejora nuestra salud y estado de ánimo. Además, vivimos en entornos altamente contaminados en los que cualquier atisbo de verde contribuye a mejorar la calidad ambiental reduciendo la contaminación, creando oxígeno, bajando las temperaturas y mejorando, en definitiva, nuestra calidad de vida. En ciudades como la nuestra, tan expuesta a los efectos del cambio climático, la apuesta por un urbanismo verde y sostenible debería ser la máxima prioridad de las administraciones. Lamentablemente, y tal y como estamos viendo en los últimos días con las podas y talas que se están llevando a cabo en la ciudad, avanzamos en la dirección contraria. 


>> Más información sobre techos verdes en este post.

>>> Gracias a Jesús por las fotos de Oporto y a David por la de Nueva York.

1 comentario:

Gabriel M. dijo...

Maravilloso, Sergio. Un tema que me apasiona desde hace años, la ciudad verde. Algo fundamental para nuestra supervivencia. Sabía algo del High Line, pero no de la Plaza de Oporto. Muchas gracias.