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martes, 16 de enero de 2018

El Palacio del Marqués de la Motilla, lujo italiano en la Sevilla regionalista

Palazzi degli Ambasciatori, Roma. Gino Coppedé. Fuente


La historia del arte pocas veces ha dado la oportunidad a un solo arquitecto de dejar su huella de forma tan patente en una ciudad que sin sus obras la imagen de la misma sería muy diferente. El tránsito del siglo XIX al XX fue un momento idóneo para dejar volar la imaginación de arquitectos como Antoni Gaudí en Barcelona, Aníbal González en Sevilla o Gino Coppedé en Roma. La fuerte apuesta por un nuevo urbanismo y el crecimiento económico motivado por la industrialización favoreció la construcción de una serie de edificios que dieron una nueva imagen a estas ciudades.



Piazza Mincio, Roma. Gino Coppedé. Fuente


El arquitecto italiano Gino Coppedé (Florencia 1866-Roma 1927) fue el encargado de diseñar un pedacito de la ciudad eterna que hoy recibe su nombre, el 'Quartiere Coppedé', un auténtico festín arquitectónico donde el Gótico se funde con el Art Nouveau y la arquitectura oriental. En total Coppedé y sus colaboradores construyeron 17 villas y 26 palacetes que tienen como epicentro la Piazza Mincio con su curiosa fuente de las ranas. Al barrio se accede por un monumental arco que comunica dos de los edificios más imponentes y bajo el cual una gran lámpara neogótica recibe a un visitante que, o bien podrá quedar fascinado por el banquete arquitectónico, o echarse a temblar ante semejante sucesión de historicismos. Iniciado en 1913, su particular atmósfera ha hecho que directores de cine como Dario Argento, Francesco Barilli o Nando Cicero hayan rodado algunos largometrajes entre sus calles.


Castello Mackenzie, Génova. Gino Coppedé. Fuente


La obra de Coppedé tuvo su primer hito en el Castello Mackenzie de Génova, construido entre 1893 y 1905. Fue el primero de una serie de edificios en los que el arquitecto supo beber de la tradición arquitectónica italiana para ofrecer un resultado monumental muy del gusto de la época. En Sevilla, la efervescencia de la Exposición Iberoamericana hizo que la arquitectura viviera un momento de esplendor como el que no había vivido en siglos y precisamente una de esas construcciones está firmada por Coppedé, el palacio del Marqués de la Motilla, construido entre 1921 y 1930.


Palacio del Marqués de la Motilla, Sevilla. Gino Coppedé


La creación de un eje que atravesara el centro histórico de oeste a este dio lugar a calles de trazado recto como Laraña o Martín Villa, espacios a los que era necesario dotar de nuevas y monumentales fachadas. La apuesta del marqués de la Motilla por el arquitecto italiano Gino Coppedé dio a la confluencia de las calles Laraña y Cuna un nuevo aspecto que, con el paso de los años se ha convertido en todo un hito en la zona.


Patio del Palacio del Marqués de la Motilla. Fuente


Coppedé diseña un edificio a la italiana, inspirado en el gótico y el renacimiento florentino de cuya ejecución se encargará Vicente Traver. Se trata de un palacio poco conocido pero que guarda un interior espectacular único en Sevilla. La serie 'La Peste', rodada en Sevilla en gran parte, nos da la oportunidad de conocer un poco mejor el edificio ya que en sus interiores se ha recreado la vivienda de Zúñiga, el personaje al que da vida Paco León. Al igual que ocurre con 'Allí abajo' (rodada en el Palacio de Monsalves) o 'Juego de Tronos' (Atarazanas) la ficción televisiva es la única manera de conocer un patrimonio al que normalmente no se tiene acceso por unas razones o por otras.


Detalle del comedor de invierno del Palacio del Marqués de la Motilla. Fuente


En un momento en el que la ciudad vive su particular éxito turístico, la apertura de este edificio al público es una opción que debería estar sobre la mesa. Además de su colección de arte, en la que hay un Crucificado del Greco, el imponente interior haría las delicias del visitante. La apertura del Palacio de los Marqueses de la Motilla no sólo ofrecería un nuevo atractivo cultural y turístico para la ciudad, sino que daría a conocer un patrimonio muy maltratado y olvidado, todo el que surge en Sevilla al calor de la Exposición Iberoamericana de 1929. Si bien desde diferentes ámbitos se ha insistido durante años en el escaso valor de este patrimonio, cometiéndose terribles crímenes patrimoniales contra él, una rápida búsqueda en Internet para ver imágenes del interior del palacio muestra el tremendo interés que tiene la arquitectura de la época.


Patio secundario del Palacio del Marqués de la Motilla. Fuente


Desde aquí animo a la familia a explorar la posibilidad de abrir al público el edificio y a nuestro Ayuntamiento a saber ver este tipo de oportunidades como un aliciente para mejorar la imagen de la ciudad (Greco incluido). Hace poco abría sus puertas en Barcelona la Casa Vicens de Gaudí (a 16 euros la entrada) tras una laboriosa restauración que ha durado años. Ojalá en Sevilla empecemos a ver el patrimonio como una fuente de riqueza (cultural y económica) más allá del Alcázar y la Catedral.



>> Post relacionado: Sevilla inspirada: Palacio del Marqués de la Motilla (enlace)

>> Documentación:

- Blog 'El Poder del Arte' (enlace)
- 'Amarisla, an italian journey' (enlace)
- Turismo de Roma (enlace)
- Revista AD (reportaje dedicado a la serie La Peste)


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