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domingo, 9 de julio de 2017

Benialofar y mi sentido arácnido

El solar de La Florida listo para retomar las obras


¿Sabíais que tengo un sexto sentido? Así tal cual. Como si de un sentido arácnido se tratase tengo la capacidad de sentirme atraído por aquellos espacios en los que el patrimonio sufre. Voy por la calle y es como un imán, algo capta mi atención de repente y noto que algo no va bien en ese edificio por el que la gente pasa sin detenerse. Lo sé, es un sexto sentido muy poco práctico con el que no puedo convertirme en un super héroe. Tampoco creo que me quedaran muy bien unas mallas a lo Spiderman, la verdad.



Salía ayer por la tarde a dar un paseo aprovechando la bajada de temperaturas cuando la inercia me llevó hasta esa manzana maldita que es La Florida, un no lugar abandonado desde hace años en el que durante las obras de derribo del edificio apareció todo un barrio de origen medieval que los arqueólogos identificaron como el de Benialofar. Tal y como contaba Sergio Palma en su blog Sevillanadas, este barrio de origen islámico fue uno de los tres arrabales con que contó Isbiliya en época almohade junto con Triana y la Macarena. Tras la llegada de las tropas cristianas que asediaron la ciudad, el barrio, situado fuera del perímetro amurallado, fue arrasado e incendiado. En el siglo XV esta zona de la ciudad fue abandonada pasando a convertirse en un muladar (un vertedero). Curioso emplazamiento para almacenar basuras, justo al lado del acueducto que traía agua limpia a la ciudad. 


El yacimiento arqueológico de Benialofar en 2009


Los años pasaban y Benialofar se convirtió en uno de esos espacios donde la ciudad escondía sus vergüenzas hasta que en el siglo XVIII se recupera la zona para establecer huertas que abastecieran de alimentos a una Sevilla que se despertaba con la industrialización. No será hasta 1873 cuando se construya el edificio del que a día de hoy sólo podemos ver la fachada, quedando Benialofar sepultado durante más de un siglo. 

Las obligatorias prospecciones arqueológicas aparejadas a la nueva promoción de viviendas sacaron a la luz en 2008 los restos del barrio. El yacimiento fue excavado y estudiado, si bien los expertos consideraron que no tenía el valor suficiente como para ser conservado, así que se permitió su destrucción para construir un aparcamiento subterráneo. Pero la crisis le daba una nueva oportunidad a Benialofar, quedando los restos abandonados a la intemperie por la quiebra de los promotores de las viviendas. Hasta ahora. Finalmente las obras se han retomado para evitar una venta forzosa de los terrenos y Benialofar, ahora sí, pasará a la historia para siempre.

Pasaba ayer por Luis Montoto cuando algo captó mi interés. La ausencia de la jungla que se había formado en estos casi diez años hacía que la luz se filtrase de manera diferente a través de la apuntalada fachada. Me acerqué y allí estaba aparcada la máquina que está limpiando el terreno. Ignoro si van a empezar ya las obras o es un simple desbroce del solar, pero los restos arqueológicos que se podían adivinar entre la maleza hasta hace unas semanas ya no están. Benialofar ha desaparecido para siempre.


Restos arqueológicos en la sede principal del MUHBA de Barcelona


¿Tenía valor este yacimiento? Sinceramente, pienso que encontrar un fragmento de 4.000 metros cuadrados de un arrabal del siglo XV tiene cierto valor. Quizás no es un palacio o un mosaico romano, pero ese yacimiento nos hablaba de la historia de Sevilla, de cómo vivían los sevillanos de hace seiscientos años. ¿Qué se podría haber hecho con Benialofar? Llamadme pesado (¡pesado!) pero me parecía una ocasión perfecta para plantear un centro de interpretación donde a través de las ruinas se contase el paso de la Sevilla islámica a la cristiana, un lugar donde hablar de un período convulso y de cómo la ciudad pasó a ocupar un protagonismo mundial tras la llegada de los españoles a América. La ciudad que se volcó con el río y el comercio le dio la espalda a este barrio que quedaba demasiado alejado del nuevo núcleo económico y de poder de la ciudad, el Arenal. Se podría haber hablado de Urbanismo, de cómo las prioridades de una ciudad entera cambian por un hecho casi fortuito. Y todo ello con las viviendas previstas encima.

Lo sé, lo sé. ¿Otro museo más? Pero si estás todo el día diciendo que Sevilla no cuida sus espacios culturales y que no les damos importancia. Y es cierto, pero ese sentido arácnido me hace imaginar por encima de mis posibilidades y donde otros ven un montón de piedras sin sentido yo veo una oportunidad cultural. Ya os lo dije, es un sexto sentido que no me llevará a convertirme en un super héroe.

6 comentarios:

rafael fajardo gonzalez dijo...

Los sevillanos somos netos destructores de patrimonio histórico. Tendríamos que aprender tanto de Roma que ha procurado conservar su patrimonio histórico y encima le supone una fuente continua de ingresos por turismo. El pueblo que olvida su historia carecerá de futuro. Triste.

Isaac Chalmain dijo...

Muy buen post, Sergio. No sé si habría que llegar a centro de interpretación, pero al menos que se hubiese buscado una fórmula de integrar estos elementos (o parte de ellos) dentro del nuevo proyecto habitacional. Si destruimos estos vestigios, lo haremos para siempre y con ello perderemos irremisiblemente una parte de nuestra memoria y nuestra identidad. ¿Por qué cuesta tanto integrar lo antiguo dentro de lo nuevo? En Sevilla tenemos infinidad de ejemplos de que este binomio parece insalvable. Y, sin embargo, la mayoría de corrientes internacionales apuntan por la vía de la integración entre pasado y presente.

Me genera muchas dudas el hecho de que no seamos capaces de reutilizar inmuebles históricos más que para hoteles o gimnasios, en el mejor de los casos. Cuando no se opta simplemente por derruir el interior de los mismos y recurrir a la sevillanísima práctica del fachadismo. Una ciudad que no cuida sus señas identitarias, que van mucho más allá de sus monumentos icónonicos o referenciales, dice mucho de sí misma. Creo que ya hemos asistido a muchos derribos y destrucciones patrimoniales... Y es que a base de piqueta y hotel con spa parece que se solucionan todos los males de esta ciudad. ¡Y que nos quiten lo "bailao"!

Si Sevilla tuviera voz... Ya se hubiese quedado muda ante tanto dislate.

¡Descanse en paz Benialofar!

Sergio Harillo dijo...

"El pueblo que olvida su historia carecerá de futuro". Gran frase, Rafael, con la que estoy plenamente de acuerdo.

Isaac, ¿qué decirte que no te haya dicho ya en anteriores comentarios? Pues que estoy totalmente de acuerdo contigo. Sólo hay que ver los "grandes proyectos" anunciados en Sevilla como si de maná caído del cielo se tratase: hoteles y centros comerciales. Punto, no hay más. Y nuestros dirigentes super contentos y orgullosos de ello. Yo lo que pienso siempre en estos casos es que es muy triste que el principal futuro de la población sevillana sea servir a los demás, ya sea en un bar, en un hotel o en una franquicia comercial. Ojalá hubiera más opciones, quizás así la gente no se vería obligada a marcharse de Sevilla. Si tan maravilloso es el Turismo y tanto empleo crea, ¿por qué la población sevillana desciende cada vez más?

¡Saludos!

La Gallina en el Diván dijo...

El todo o nada de siempre. Estaría bien como dices, integrar los proyectos de usos residenciales o los que sean con la conversación. En otras ciudades hay muy buenos ejemplos, en Sevilla parece que no hay manera...

Unknown dijo...

Estas acciones duelen. Supongo que existen muchas fórmulas para integrar los restos arqueológicos en edificaciones modernas. Por ejemplo Merida, sin ir lejos

Floridista dijo...

Se hizo un desbroce recientemente, efectivamente, supervisado por una arqueóloga. Y ya no había restos tras la maleza. En su día destruyeron los restos aunque al final no se llegara a construir. El solar era un vertedero. No sólo había plantas, sino también muchísima basura. Los vecinos utilizaban de escombrera el solar, así que ¿cómo vamos a pedirles que respeten el patrimonio si no son capaces de respetar las reglas más básicas de civismo?