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jueves, 8 de diciembre de 2016

De paseo por Huelva: Nuevo frente fluvial

Nuevo paseo marítimo de Huelva

Paseando por el nuevo paseo fluvial de Huelva me embargó la misma sensación que cuando conocí el Palmeral de las Sorpresas de Málaga, cuando algo está bien hecho, la gente lo utiliza. Hago esta reflexión teniendo como referencia el Muelle de las Delicias de Sevilla, un espacio urbano que siempre he cuestionado por la intervención urbanística que se realizó hace unos años y que no ha terminado de convertirse en un atractivo ni para el sevillano ni para el visitante.


Decenas de pinos aportarán sombra al nuevo frente marítimo de Huelva

La nueva zona de esparcimiento de Huelva no está precisamente en pleno casco urbano, hay que ir hasta allí y al lado tiene parte del Puerto de la ciudad, pero aún así se ha convertido en un espacio de esparcimiento por el que pasean los onubenses. El diseño, sencillo a más no poder, resulta tremendamente atractivo precisamente por lo bien hecho que está. El paseo se divide en dos franjas longitudinales, la más cercana al agua ha conservado el carácter portuario pero con un pavimento nuevo de adoquines de colores. Paralelamente se dispone una franja con jardines donde se han plantado decenas de pinos (demasiado juntos, creo) que cuando crezcan aportarán una frondosa sombra al paseo.

Zonas de estancia y un pavimento acorde

A lo largo del paseo se han dispuesto farolas, papeleras, fuentes, bancos, pérgolas, pequeñas zonas de estancia con gradas, aseos públicos y varios módulos que funcionan como bares con veladores. Elementos básicos que, sin embargo, en Sevilla parecemos olvidar con frecuencia. No olvidemos que el nuevo Parque de San Jerónimo inaugurado hace años sigue sin farolas, al igual que la ribera al otro lado del Guadalquivir. Lo mismo podríamos decir de los aseos públicos, inexistentes en Sevilla, por no hablar de las fuentes, que han sido retiradas del paseo del río dejando a los usuarios de esta popular zona sin agua potable. Los quioscos en Huelva se ubican en un espacio lo suficientemente grande como para no entorpecer el paso peatonal o ciclista (pensemos en el Muelle de Nueva York sevillano y la imposibilidad de pasear por él al estar repleto de veladores que impiden el paso a determinadas horas del día) y con el espacio disponible para mesas y sillas acotado (nada que ver con los tinglados del Muelle de las Delicias que ocupan el espacio con carpas y elementos que engullen el espacio público. 

Praderas con árboles y adoquines, dos ámbitos diferentes en un mismo espacio

En definitiva, es una cuestión de buen gusto, de querer hacer bien las cosas. Siempre he defendido que el relativo fracaso del Muelle de las Delicias sevillano es más una cuestión urbanística que de lejanía. Cuando un entorno resulta inhóspito y hostil, no invita al paseo y por lo tanto, por mucho 'hito' que se ponga en él, el ciudadano lo seguirá percibiendo como un espacio incómodo. Tanto en Málaga como en Huelva, a la hora de remodelar sus frentes marítimo y fluvial se ha optado por un diseño cuidado y atractivo, y el resultado ha sido todo un éxito de público, a pesar de las enormes diferencias de ambos proyectos. Mientras que en Málaga nos encontramos con elementos potentes como la macro pérgola, un centro comercial y el Pompidou, en Huelva ha sido la sencillez y la apertura de un monumento como el embarcadero de mineral de la Compañía de Riotinto lo que ha despertado el interés de los ciudadanos. En Sevilla sin embargo, ni el Acuario ni la noria han conseguido dar vida a un espacio que la ciudadanía sigue considerando como portuario, repleto de vallas, incómodo y mal conservado. A veces para aprender no hace falta a ciudades nórdicas, basta con ver lo que han hecho nuestros ciudades vecinas.

Pérgolas que aportan sombra al paseo

2 comentarios:

Carlos Bravo dijo...

Viendo estas imágenes y la entrada de Plaza Armas...no hay color.Habria que pedir miles de explicaciones a los "gerentes" municipales de Ayuntamiento.

Gabriel Maestre dijo...

Sergio, tu hermoso artículo me hace pensar en algo a lo que he estado dando vueltas. El Muelle de las Deicias se está convirtiendo en un botellódromo. ¿Qué pasará con este espacio de Huelva? Como los jóvenes no van a desistir de ocupar sus 'zonas de juerga', con los consiguientes problemas de ruido, suciedad y destrozos, ¿no sería bueno separar, en nuestras ciudades, zonas residenciales, zonas patrimoniales, y zonas comerciales y de ocio? Sólamente en estas últimas se deberían permitir las 'juergas' nocturnas de cualquier tipo: discotecas, botellones, bares de copas... Eso se podría reforzar mediante horarios estrictos en las otras zonas y un mobiliario público acorde en cada tipo de espacio: nada de bancos públicos accesibles e iluminados de noche en zonas que no sean de ocio (porque serán 'ocupados por los juerguistas') ¿Qué te parece? Gracias y de nuevo un saludo.