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miércoles, 5 de octubre de 2016

La Glorieta de Luis Montoto recupera su belleza cerámica


La Glorieta dedicada al escritor Luis Montoto del Parque de María Luisa es sin duda una de las más bellas de cuantas decoran el histórico jardín. Inaugurada en 1959 con motivo del trigésimo aniversario de su muerte, del diseño se encargó el arquitecto Luis Gómez Stern mientras que la ejecución recayó en el escultor y ceramista Emilio García Ortiz, un auténtico revolucionario en cuanto a los modelos decorativos cerámicos de la Sevilla de la segunda mitad del siglo XX.



La Glorieta, compuesta por un bello panel cerámico y una escultura femenina que se asientan sobre una lámina de agua, ha sido restaurada una y otra vez por culpa de esa terrible lacra que padecemos en la ciudad, el vandalismo. La última gran restauración es del año 2002 y la figura femenina ni siquiera es la original del conjunto instalado en 1959.


En la actual intervención, que está llevando a cabo la empresa Metis, se han reconstruido las partes de la escultura que faltaban (cabeza y un brazo) y se ha recompuesto por completo el panel cerámico, al que le faltaban varias piezas. 


Es una verdadera tragedia que obras tan delicadas sufran continuos destrozos incluso recién restauradas. La inversión que destina el Ayuntamiento cada año a restaurar nuestros monumentos públicos es ingente, sin embargo los amigos de los destrozos no tardan en volver a aparecer para privarnos a todos de la belleza de estas piezas. Este drama de difícil solución nos obliga a vivir en un permanente estado de pesadumbre pues es imposible contemplar nuestros monumentos en perfectas condiciones durante un período prolongado de tiempo. La tarea que como sociedad tenemos para educar en el respeto es inmensa, quizás nunca consigamos erradicar el vandalismo por completo, pero algo hay que hacer ya para empezar a invertir esta tendencia. Nuestros monumentos lo agradecerán.


3 comentarios:

mari carmen garcia franconetti dijo...

Cuando lo ví en tu blog y en el de mi amiga, Rosa Gullat, destrozada por unos gamberros se me revolvieron las tripa y me colmó de indignación y tristeza. Fuí a verla y salí de allí -para las mulillas-.
La denuncia contundente y reflexiva que hiciste también tuvo eco entre el círculo que me muevo.
Gracias por tu trabajo tan encomeable y constante. Me alegra infinito que hoy esté felizmente restaurado unos de los monumentos más representativo de nuestro Parque, y a la memoria de unos de los más ilustres personajes que tuvo Sevilla.
Mi más cariñosa enhorabuena.
Abrazos.

Sergio Harillo dijo...

Muchas gracias por tu comentario, Mari Carmen :)

¡Un saludo!

Gabriel Maestre dijo...

Gracias por tu cobertura de las restauraciones en el parque, Sergio. ¿Para cuándo unos guardias de seguridad paseando regularmente por esa joya de parque?