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martes, 18 de octubre de 2016

Descubriendo el Regionalismo: Cine Llorens


El reciente cierre del Salón recreativo que ocupaba desde hace años el antiguo Cine Llorens es una ocasión perfecta para dar a conocer su valía patrimonial y ahondar un poco más en el conocimiento de lo que supuso el Regionalismo en Sevilla más allá de las fachadas.


Vestíbulo del Cine Llorens en calle Sierpes


El actual Cine Llorens es una obra de José Espiau y Muñoz, que reforma un edificio anterior, entre 1913 y 1915. Nos encontramos por tanto en el período en el que el Regionalismo está definiendo sus líneas principales gracias al Concurso de Casas Sevillanas, optando cada arquitecto por un lenguaje propio basado en la historia de la arquitectura local y nacional. Espiau recibe el encargo de remodelar este espacio del empresario Vicente Llorens para adaptarlo a su nuevo uso como cinematógrafo. 

Yeserías y paños de azulejos en el interior del Cine


Espiau respetó el exterior decimonónico del edificio, dotando al interior de un lujo neomudéjar espectacular. Columnas de mármol, paños de azulejos, yeserías y una gran cubierta que simula, por medio de un trampantojo, un artesonado de madera. Si bien tras el cierre del cine en 1982 el patio de butacas desapareció, afortunadamente el envoltorio del mismo se ha conservado intacto, por lo que urge proteger el edificio antes de que desaparezca y termine convertido en una moderna tienda de telefonía o zapatería.

Embocadura del escenario y cubierta del Cine


La historia que alberga este edificio es digna de ser conocida por todos los sevillanos. En él no sólo se proyectó en 1930 la primera película sonora en la ciudad, sino que unos años antes, en 1924, su escenario sirvió para presentar la Orquesta Bética, fundada por Manuel de Falla. Se trata por tanto de un edificio fundamental en el devenir cultural de la ciudad. Durante la campaña electoral de 2011, el equipo de Juan Ignacio Zoido llegó a proponer la recuperación de este espacio, una promesa que lamentablemente no se materializó en un proyecto concreto.

Detalles de la decoración del edificio


El cierre del establecimiento abre una nueva incógnita en el devenir de este espacio que se ha conservado sorprendentemente hasta ahora. Las posibilidades son miles, tantas como ideas se quieran plantear, desde ubicar en él una Filmoteca como han pedido en varias ocasiones diferentes entidades, hasta recuperarlo como espacio escénico (¿sede permanente de las orquestas de la ciudad como la Barroca o la Bética de Cámara?). Le demos el uso que le demos, lo fundamental es evitar su pérdida y que no pase como con la Sala Apolo o con el Teatro Imperial, cerrado a cal y canto desde el cierre de la Librería Beta. 


Ha llegado el momento en el que la ciudadanía debe reivindicar la protección del patrimonio de su ciudad, del mismo modo que debería hacerlo con otros muchos edificios que están siendo mutilados y maltratados sin que nadie levante la voz. No dejemos que el Llorens se pierda, hagamos todo lo posible por devolverle la magia que durante décadas albergó.

1 comentario:

Giraldillo dijo...

No sé si alegrarme (era una pena entrar en este espacio siendo un salón de juegos) o preocuparme (espero que no acabe siendo un Carrefour express u otro super, o peor, un bazar chino o una franquicia de pollo frito...).