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sábado, 17 de septiembre de 2016

La Glorieta de Roma luce restaurada a la espera de los últimos detalles


Tras una inversión por parte del Ayuntamiento de 6.500 euros, la Glorieta de Roma de los Jardines de las Delicias vuelve a recuperar su fisonomía, tras años de destrozos y vandalismo. Las imágenes previas a la restauración dan una idea del grado de destrozo que alcanzó este rincón de unos Jardines que sufren semana tras semana los efectos de la movida.



La restauración, llevada a cabo por la empresa Alféizar Restauraciones, incluye la reconstrucción de la fuente, así como la reparación de su sistema de canalizaciones para permitir que vuelva a funcionar. También se ha limpiado y reparado el bello mosaico a la portuguesa del pavimento (¡cuándo recuperaremos el pavimento de la fuente de la Plaza Virgen de los Reyes!) que hace pareja con el de la cercana fuente de Tritón.


Por último se han eliminado las pintadas y la suciedad que cubrían los tondos que, dispuestos sobre pedestales de ladrillo, actúan como telón de fondo de la Glorieta. Estas piezas de piedra caliza representan a Aquiles o Julio César, Hércules, Carlos I de España y la emperatriz Isabel de Portugal. Todos ellos son del siglo XVI y estuvieron colocados en la fachada renacentista del Ayuntamiento, de dónde fueron extraídos por su mal estado para ser sustituidos por unos nuevos en las intervenciones llevadas a cabo entre finales del siglo XIX y primeras décadas del XX. Los bustos son por tanto de una importancia artística e histórica que aconsejaría llevarlos a un museo donde fueran conservados y expuestos sin estar a la intemperie y a merced de los vándalos. Con quinientos años de antigüedad habría que preguntarse si su lugar más adecuado es una oscura glorieta de uno de los Jardines más castigados por el vandalismo.


Con esta actuación los Jardines de las Delicias recuperan, una vez más, parte de su esplendor. No es la primera vez que se actúa en esta zona verde. Tampoco será la última. Su completa restauración durante el mandato de Monteseirín y su cierre perimetral, permitió sacarlos del ostracismo y el abandono, pero consiguió aislarlos aún más de su entorno. La deficiente reurbanización del Muelle de las Delicias tampoco ha incidido en su puesta en valor por lo que a día de hoy siguen siendo una zona verde de uso residual, aislada y más usada como discoteca al aire libre en verano que como zona de esparcimiento por la ciudadanía.

3 comentarios:

Gabriel Maestre dijo...

De nuevo me pregunto, ¿no podrían estos jardines cerrarse de noche y vigilarse por medio de guardias? ¿Cómo permitimos que se conviertan en zona de juerga?

Sergio Harillo dijo...

Cerrarse se cierran. ¿Qué pasa? Que como dentro hay dos establecimientos hosteleros con licencia para abrir hasta la hora que sea (ignoro la hora de cierre de las terrazas de verano) pues el parque se tiene que quedar abierto. Imagino que en el pliego de la concesión se recogerá que los establecimientos deben disponer de personal que evite que los usuarios de los mismos accedan a otras zonas del parque, pero ignoro si esto se cumple. Por otro lado, entre las condiciones para tener una terraza en un lugar así está el mantener el espacio limpio, pero eso no incluye los destrozos que pueda ocasionar algún individuo. Es un tema complejo. Quizás habría que plantearse si tiene sentido que haya terrazas de verano en jardines históricos que están protegidos con la máxima figura.

Mulliner dijo...

Para mí es una locura permitir la existencia de bares de copas en jardines artísticos, es anteponer el interés de hosteleros y el cachondeo a la existencia de lo que debería tener prioridad. El negocio es de pocos y las restauraciones las pagamos entre todos.