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sábado, 27 de agosto de 2016

Málaga apuesta por sus museos también en verano

Monolito de la Red de Museos de Málaga


La palabra Turismo ha ido adquiriendo, en los últimos años, un sentido peyorativo provocado por el llamado 'turismo de masas' que ocupa y reduce a meros decorados temáticos lo que antes eran ciudades con un gran atractivo. El Turismo, si no va acompañado de un desarrollo sostenible y un crecimiento económico equilibrado, se convierte en fuente de conflictos y genera graves problemas para la ciudadanía. En ciudades de gran atracción turística como Venecia o Barcelona el problema ha traspasado todas las líneas rojas y ya son los propios vecinos los que piden a gritos una regulación ante un fenómeno que no los deja vivir. En Barcelona, donde he estado este verano, no es difícil encontrarte pintadas y carteles colgados en balcones donde directamente se rechaza al turista con lemas como 'Tourist Go Home' (turista, vete a casa) o 'Prou Turisme' (basta de turismo).


Me encanta conocer y recorrer ciudades, visitando sus monumentos, calles y museos, pero nunca me he considerado un turista, prefiero el término 'visitar', que lleva implícito, al menos en mi subconsciente el deseo de conocer y disfrutar de manera sosegada de aquello que estás visitando.

Hace unos días visitaba de nuevo a nuestra vecina de la Costa del Sol. La ciudad de Málaga, como ya he apuntado en otros posts y es por todos conocido, ha apostado por el turismo cultural como base de su desarrollo económico como complemento al sector de sol y playa. La concentración de varias exposiciones de gran interés mediático en pleno verano es un síntoma de que en Málaga hay una apuesta decidida por el turismo cultural. También ocurre en Madrid, con las exposiciones de El Bosco o de Caravaggio en pleno verano o, quizás a menor escala, en Barcelona, donde se ha podido disfrutar durante el período estival de una muestra dedicada a Luis de Morales u otra sobre la Dinastía Ming, entre otros atractivos. En Sevilla, lamentablemente, a pesar de haber tenido uno de los veranos más turísticos de la historia (curioso que nos visiten cuando la ciudad resulta menos atractiva por sus altas temperaturas) nuestros museos han pasado sin pena ni gloria, quizás con la única excepción del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo que sí ha tenido en cartel hasta cuatro exposiciones durante el verano.

Panorámica de Málaga desde el mirado del Castillo de Gibralfaro


Pero volvamos a Málaga. Si no me falla la memoria, es la cuarta o la quinta vez que visito la ciudad y en todas las ocasiones el motivo principal de mi viaje ha sido cultural. En esta ocasión he podido disfrutar de la exposición de Pollock en el Museo Picasso, la de Chagall en el Museo de Arte Ruso (que también ha renovado su exposición 'permanente') y además he conocido por primera vez dos centros que aún no había visitado, el CAC y el Museo Jorge Rando.

Acostumbrado a visitar con asiduidad los museos sevillanos, tengo que decir que me ha sorprendido muy gratamente la cantidad de visitantes que me he encontrado en los museos malagueños. Por supuesto, a pesar de ser verano, los museos tenían horario de mañana y de tarde, incluso sin cerrar a medio día la mayoría de ellos. Museo tras museo me ha sorprendido gratamente el no encontrarme absolutamente solo en sus salas, cosa que ocurre con frecuencia cuando visito los museos sevillanos. La atención en todos ellos ha sido exquisita, destacando especialmente el personal del Museo de Arte Ruso, de una amabilidad increíble. Cuando algo así te llama la atención es porque no estás muy acostumbrado a ese trato.

'Mural' de Jackson Pollock


La visita a la exposición del mural que Jackson Pollock pintó en 1943 para la todopoderosa Peggy Guggenheim ha sido una gran experiencia. Poder disfrutar tan cerca de una obra de arte capital en la Historia del Arte es un lujo que hay que agradecer a los gestores del Museo Picasso. Además, la selección de piezas de artistas como Warhol, Saura o Motherwell entre otros, para acompañar al Pollock, permite disfrutar y comprender cómo el arte es una disciplina en la que las influencias y los guiños entre artistas favorecen una creatividad sin límites.

'Amantes azules', de Marc Chagall (1914)


Las leyes rusas prohíben que las obras de arte pertenecientes al patrimonio nacional estén fuera de sus fronteras más de un año. Este hecho motiva que, en el Museo de Arte Ruso malagueño la colección 'permanente' tenga que ser renovada cada año. Para 2016 se ha elegido como temática el paisaje y cómo los pintores rusos han plasmado en sus obras pictóricas el paso de las estaciones. Además, el Museo alberga ahora hasta tres exposiciones temporales, una dedicada a Marc Chagall y sus contemporáneos, otra sobre la figura de Cervantes y El Quijote y una última titulada 'Resistencia, tradición y apertura. Arte ruso de las últimas cuatro décadas'. 

Salas del CAC Málaga


Hasta cierto punto tiene delito que no haya sido hasta este viaje cuando he podido visitar el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga, uno de los museos de arte contemporáneo de referencia a nivel nacional. Sin embargo mi deuda está ya saldada y después de la visita de este verano, el CAC se convertirá, sin duda, en parada obligada en mis futuros viajes a Málaga. Con una museología un tanto diferente, en la que las exposiciones no se disponen en bloques estancos sino en una sucesión de salas, el CAC ofrece una perspectiva de lo más interesante en cuanto al arte actual se refiere, con continuos guiños al arte emergente nacional y andaluz, lo cual es de agradecer en un centro público.

'Ciclistas' de Jorge Rando


Por último reservé las últimas horas del viaje para conocer otro centro al que sólo había tenido acceso a través de las redes sociales, el Museo Jorge Rando. Al encontrarse relativamente retirado del foco patrimonial principal de la ciudad, este museo es el que menos público tenía, sin embargo me llamó mucho la atención la filosofía del mismo. Dedicado por completo a la figura de este pintor malagueño, durante la visita pude encontrarme con un campamento de verano para niños en el que personal del museo explicaba las piezas (de corte expresionista) a un público infantil (creación de nuevo públicos) y conocer el espacio destinado a talleres de artistas (fomento de la creatividad), donde se pone a disposición de aquel que lo requiera una zona donde desarrollar su trabajo. El museo cuenta, además, con salas de exposiciones temporales y biblioteca / zona de consulta. El Museo Jorge Rando es un centro pequeño, pero sumamente atractivo, y me resultó sorprendente que un Ayuntamiento invierta en un espacio así. ¿Por qué digo esto? Pues porque lo normal es que desde el estamento político la cultura se vea como un complemento que o bien sirve para atraer turismo de masas o se utiliza como propaganda política. En Sevilla no tenemos nada igual, e incluso museos más 'grandes' como pudiera ser el de Cerámica está a años luz de lo que ofrece uno de los museos más pequeños de la red cultural malagueña. Para tomar buena nota.

Palacio de la Aduana, sede del Museo de Málaga


El movimiento cultural que se está consiguiendo en Málaga al calor de los museos es espectacular. Habrá quién lo considere una burbuja más, pero diferentes detalles indican que desde el Ayuntamiento malagueño saben lo que hacen. O al menos han visto el filón. No es difícil encontrarte por las calles malagueñas indicaciones para visitar los museos además de una interesante red de postes (imagen principal del post) donde aparece el logo de la red de museos, un listado actualizado con todos ellos, información del que tienes justo delante y un mapa con la ubicación de los más cercanos. Es algo tan sencillo y a la vez tan práctico, que no entiendo cómo no lo hemos copiado ya. Bueno, sí lo entiendo, aquí no apostamos por nuestros museos. Y ya si hablamos del movimiento de estos museos en redes sociales podríamos dedicar  un post íntegro al tema, hasta te ¡dan las gracias cuando los citas en Twitter!

Paseo del Parque


Una vez más, la imagen que me llevo de Málaga es la de una ciudad en constante transformación, muy viva y donde el turismo se ha aprovechado para algo más que llenar las calles y plazas con veladores (que los hay y muchos). Como apunté en el post que hice de mi último viaje, una de las cosas que más llama mi atención de Málaga es la calidad y estado de sus zonas verdes, auténticos vergeles, al menos en la zona más céntrica aunque el año pasado también pude visitar alguno más retirado. La peatonalización de gran parte del centro histórico y su exquisita reurbanización es otro elemento muy a tener en cuenta. Pasear por el centro de Málaga es una auténtica delicia, no sólo por la calle Larios a la que no le falta un perejil (quizás yo le pondría árboles, pero entiendo mi 'obsesión' por ellos) sino por todo el entorno de la catedral, la Alcazaba y el Museo de Málaga, calles que acaban de ser reurbanizadas con una calidad de materiales que aquí no olemos ni en la calle Sierpes. Se nota que detrás de la transformación de Málaga hay una cabeza pensante y un grupo de trabajo con buen gusto que, y eso sí tengo que decirlo, ojalá apueste por extender esa imagen idílica al resto de la ciudad donde llama poderosamente la atención el contraste entre el lujo del centro histórico y la dejadez de otras zonas. Una ciudad no debe ser sólo un escaparate para el visitante, también debe ofrecer calidad a sus vecinos. De hecho, son los vecinos quienes deben ser atendidos en primer lugar pues son los que viven la ciudad a diario.

1 comentario:

Gabriel Maestre dijo...

Gracias por el interesante artículo. Yo también soy un admirador de Málaga y de sus museos; quizás sea la cuidad de mentalidad más 'moderna' de Andalucía. Por cierto que un encargado del mostrador del Carmen Thyssen me comentó que en Málaga estaban aprendiendo de Sevilla a cuidar su patrimonio. Curioso, ¿no?
Hay otro tema que ya he comentado, pero que me gustaría recordar, e insisto en que nadie tiene por qué estar de acuerdo conmigo. Yo me he vuelto un poco 'libertario' en el sentido de que creo que los gobiernos de cualquier nivel deben centrarse en algunas tareas básicas para la sociedad: justicia, orden público, infraestructuras básicas, seguridad social... Y dejar a la gente (familias, asociaciones, empresas) el resto de tareas. Además, en este siglo los gobiernos van a andar siempre cortos de recursos e incluso hiperendeudados. En materia cultural, lo único que creo que debe ser asunto del gobierno es el patrimonio de titularidad pública: monumentos, donaciones de obras de arte... que debe ser cuidado y expuesto. Pienso que no es asunto del gobierno usar nuestro dinero en imponernos determinadas formas culturales: museos o festivales, que deberían ser empresas o fundaciones sostenidas únicamente por aquéllos que están interesados (benefactores, socios o visitantes). Me interesan mucho los museos de Málaga, pero quizás el Ayuntamiento ha abierto demasiados y gastado demasiado dinero en ellos. Puede ser aceptable crear alguna fundación público-privada y/o ceder un monumento público para una entidad privada si se origina una institución mixta especialmente ligada a la ciudad (el arte de Picasso, o el arte figurativo español de XIX que se ve en el Carmen Thyssen, son 'cosas' vinculadas a Málaga).Pero, si hay que crear museos de este tipo, deben ser los menos posibles, y que sean instituciones sólidas, dinámicas e interesantes.

Dos apuntes para terminar: leí que Carmen Thyssen quiere donar su colección malagueña a la ciudad, con lo que se convertiría en arte público; eso sí, la administración no debería estar obligada a gastarse en dinero en caras exposiciones temporales. Otro apunte: dicen que uno de los mejores museos de Málaga es el del Vidrio y el Cristal, un pequeño museo privado.

Gracias de nuevo y un saludo.