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viernes, 26 de agosto de 2016

La desértica Plaza de Armas

Hilera de naranjos junto a Plaza de Armas. Finales de julio de 2016


Cuando el Ayuntamiento anunció la reurbanización de la explanada de Plaza de Armas se dejó bien patente que el principal objetivo de esta intervención era acabar con la imagen desangelada de plaza dura que tenía este espacio desde la Exposición Universal. Una de las premisas de la actuación fue que se iba a dotar a la plaza de vegetación para que presentara un aspecto más amable. El proyecto (que por cierto, no se ha presentado en público) no sólo no incluye nuevas zonas verdes sino que ha eliminado los escasos árboles que había en la fachada lateral de la antigua estación.


No estamos hablando de árboles centenarios. Ni siquiera se han eliminado decenas de ejemplares, tan sólo han sido apeados cinco o seis naranjos cuyo único delito ha sido ser plantados en una ciudad que desprecia a su arbolado. En las imágenes siguientes se puede ver el lateral de la estación a finales de julio y a día de hoy, observándose cómo han sido eliminados todos los árboles. 

Hilera de naranjos en el lateral de Plaza de Armas. Finales de julio de 2016

Fachada lateral de Plaza de Armas ya sin árboles. 26 de agosto de 2016


Lo mismo ha ocurrido en la fachada trasera de la antigua estación, donde apenas persistía un ejemplar, ya que el resto de los que fueron plantados en su día se han ido dejando morir.

Naranjo en Plaza de Armas, finales de julio de 2016

Plaza de Armas, sin árboles. 26 de agosto de 2016


Mi única pregunta es ¿por qué? ¿Por qué una obra de reurbanización de una plaza desangelada incluye la eliminación de los únicos árboles que había? ¿Por qué no se han repuesto los que faltaban? ¿Por qué se siguen ejecutando obras en Sevilla en espacios públicos donde la sombra brilla por su ausencia o se pretende suplir con toldos? ¿Qué daño hacen los árboles? 

Marqués de Paradas con sus alcorques cegados para evitar tener que plantar árboles


No tenemos que movernos mucho para ver otra 'brillante' actuación municipal. En la cercana Marqués de Paradas cada árbol que desaparece (muchos de ellos mutilados por las podas) es sustituido por acerado como si jamás hubiera existido un alcorque. Habría que ver si los miles de árboles que se van a reponer en los próximos años incluyen los alcorques que han sido cegados o simplemente los que han quedado al aire. Mientras sigamos anteponiendo el cemento a la vida, poco podremos presumir de ser una ciudad sostenible, por muchos planes que se presenten.

3 comentarios:

Carlos Bravo dijo...

Que calor Dios santo solo de ver tanto hormigón... realmente cuando un grupo político de esta ciudad va apostar por zonas verdes y con agua.

Tania (Sevilla desde La Giralda) dijo...

Hola,

no puedo comprender porque ese empeño de ausentar a los árboles de las calles y plazas de Sevilla.

La vegetación es vida en cualquier lugar del mundo, y en Sevilla debería ser sagrada.

Gracias por tu post.

Patricia dijo...

Qué triste Sevilla sin árboles. Qué deshumanizada y cateta. Los árboles de la ciudad son también nuestro patrimonio, triplican la belleza de la arquitectura, restan grados, cobijan, aportan oxígeno. La idea más moderna de ciudad no puede sino reconciliarnos con la naturaleza, y la calidad de vida de la ciudadanía se mide por la calidad de sus espacios verdes. ¡¿Qué sería de nosotras sin ellos?!