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lunes, 8 de febrero de 2016

Se busca mecenas. Urgente.

Iglesia de San Nicolás de Bari de Valencia. Foto de Mónica Torres para El País

Cuando el otro día vi las imágenes de cómo ha quedado la iglesia de San Nicolás de Bari de Valencia tras su restauración me entraron ganas de coger el primer AVE rumbo a la capital levantina. Las pinturas murales ejecutadas por Dionís Vidal a finales del siglo XVII siguiendo el diseño de Antonio Palomino son de una belleza increíble que, tras su restauración, resultan sobrecogedoras. De las imágenes pasé a buscar información sobre la restauración y además de los datos pertinentes sobre lo laborioso del trabajo, el tamaño de la intervención (2.000 metros cuadrados de pinturas) y el tiempo que se ha tardado en recuperarlas (cuatro años), me llamó particularmente la atención quién había puesto sobre la mesa los 4'7 millones de euros que ha costado la intervención. Ni más ni menos que la Fundación Hortensia Herrero, esposa del fundador de Mercadona. Al parecer la familia es asidua a esta bellísima iglesia del centro histórico de Valencia y Herrero quedó conmovida por el estado que presentaba el edificio, por lo que decidió invertir el dinero necesario para devolverle todo su esplendor.



Y mientras me recreaba en las pinturas de la iglesia valenciana y echaba cuentas mentalmente sobre si podía o no comprarme el billete del AVE, no podía dejar de pensar en la Capilla de San José de la calle Jovellanos. ¿De Valencia? No, de Sevilla. Una de las joyas del barroco sevillano se viene abajo sin que aparezca un benefactor que invierta el dinero necesario para recuperar sus pinturas, retablos e imágenes. Sobre el estado del templo ya hablé en su día largo y tendido, y la situación no ha hecho más que empeorar, estando a día de hoy el edificio en la Lista Roja de Patrimonio en Peligro que elabora Hispania Nostra. La pequeña pero impactante capilla se nos va sin que nadie ponga remedio. La Asociación que lucha por su restauración hace lo que puede pero es evidente que lo que necesita San José, además de apoyos, es dinero. 

Capilla de San José. Foto de Juan Carlos Hernández


Recientemente abría sus puertas de nuevo al culto la Capilla del Dulce Nombre, cuyas pinturas y retablos han sido restaurados gracias a la generosa donación de un hermano de la Vera Cruz, Hermandad que reside en el templo. En San José no hay hermandades y parece que nadie se acuerda de ella. ¿No hay mecenas en Sevilla que velen por nuestro patrimonio? Haberlos los hay, claro. Está la Fundación Sevillana Endesa, por ejemplo, que colabora asiduamente en la iluminación artística de edificios. Pero poco más. Al menos no en el plano patrimonial, porque en otros menesteres sí que suele haber dinero para muchas cosas. Pero ése es otro tema. Tampoco ayuda la inexistencia de una Ley de Mecenazgo nacional o autonómica que favorezca la inversión en el patrimonio. No nos podemos extrañar, cuando desde las más altas instancias culturales del Gobierno no se tiene un particular interés en el patrimonio y la cultura, es lógico que una Ley como la de Mecenazgo quede relegada al olvido a pesar de haber sido una de las promesas electorales del actual Gobierno en funciones.

El tiempo pasa y la Capilla de San José se viene abajo, se pierden sus pinturas y estallan sus zócalos de azulejos. No es un problema que afecte únicamente a este templo, Sevilla está repleta de edificios que necesitan una intervención urgente. Ojalá llegue el día en que apostemos por el patrimonio más allá de permitir que se organicen bodas y eventos en espacios emblemáticos.

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