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sábado, 12 de diciembre de 2015

Santa María la Blanca deslumbra tras la restauración de sus yeserías



Desde que en abril de 2010 el Arzobispado decretase el cierre de Santa María la Blanca por problemas estructurales se han sucedido, una tras otra, diferentes fases de restauración hasta llegar al día de hoy, en el que la pequeña joya del barrio de San Bartolomé brilla de nuevo con luz propia.





Bóvedas de la nave la Epístola

La primera intervención, de urgencia, consistió en reparar las cubiertas del edificio, cuyo mal estado permitía que el agua entrara en el templo dañando sus muros y yeserías. En una segunda fase se actuó en la solería, que fue sustituida, y se restauraron los bellísimos zócalos de azulejos de las naves laterales. Acabadas estas obras  la iglesia estaba en perfectas condiciones en cuanto a su estructura, pero su principal seña de identidad, las yeserías que labraron los hermanos Pedro y Miguel Borja hacia 1660 siguiendo los diseños de Pedro Roldán y Bartolomé Esteban Murillo, seguían presentando un lamentable estado de conservación. Durante los últimos ocho meses la empresa Ágora ha llevado a cabo una profunda actuación recuperando yeserías y pinturas, que ahora relucen como nunca sobre el fondo dorado de paramentos, arcos y bóvedas. Además de atajar los problemas de conservación que presentaban los muros, se ha hecho una limpieza superficial de los retablos de la iglesia, recuperando su dorado y consolidando su arquitectura para evitar futuros desprendimientos.



Santa María la Blanca ha sido testigo, como tantos otros edificios, de la evolución social y artística de la ciudad. La primitiva sinagoga fue transformada, tras la expulsión de la comunidad judía, en templo cristiano con trazas góticas que quedarían completamente enmascaradas en la reforma que llevó a cabo Pedro Sánchez Falconete en los años sesenta del siglo XVII. Gracias al patrocinio de Justino de Neve el templo fue convertido en uno de los mejores ejemplos del barroco sevillano, contando con obras de arte de primera línea como el retablo de la Piedad de Luis de Vargas o el conjunto de pinturas que ideó Murillo y de las que sólo se conserva in situ la Sagrada Cena tras el robo perpetrado por el Mariscal Soult durante la invasión francesa. De los cuadros robados, los dos de los lunetos del crucero (que representan el origen del nombre de la iglesia) han sido sustituidos por copias, devolviéndole en parte el discurso iconográfico al templo. 

Pinturas de la nave del Evangelio
Pinturas de la nave de la Epístola

Tras la restauración de Santa María la Blanca, Sevilla recupera uno de sus templos más bellos. La intervención, al contrario de lo que ha ocurrido en otros edificios, ha sabido conservar la esencia del mismo, preservando la pátina del tiempo. Al entrar, la impresión no es la de estar en una iglesia recién inaugurada, sino en un edificio con siglos de historia que presenta un óptimo estado de conservación. Una vez acabadas las obras en Santa María la Blanca, los esfuerzos de la ciudad deben ir hacia la capilla de San José, cuyo estado de conservación es alarmante, llegando incluso a formar parte de la Lista Roja de Patrimonio en Peligro de Hispania Nostra. Que la luz que emana desde Santa María la Blanca (patrocinada por la Fundación Sevillana Endesa, por cierto) sirva para esos otros edificios que requieren de nuestra atención para no desaparecer.


Post recomendado: 'Crónicas urbanas: Iglesia de Santa María la Blanca' (enlace)

3 comentarios:

Sergio Sánchez dijo...

Ahora que la iglesia está en todo su esplendor, lo que falta es que nos devuelvan de una vez los dos lunetos de Murillo que están en el Museo del Prado.

Esos cuadros fueron diseñados especialmente para la Iglesia de Santa María la Blanca, son parte de la iglesia. Se sabe perfectamente como fueron robados, se sabe que en 1815 fueron recuperados y que en vez de devolverlos a Sevilla lo dejaron por la cara en Madrid. ¿Por qué tenemos que tener nosotros unas copias? Es incomprensible.

Para el Museo del Prado son unos cuadros más, para nosotros son una parte importante de nuestra historia y nuestro mejor arte.

No entiendo como es posible que no se haya solucionado este tema todavía. Vamos a dejarnos de tonterías y vamos reclamar lo que es nuestro.

mari carmen garcia franconetti dijo...

Magnifico trabajo, Segio, Recientemente, con mi profesora y los compis visitamos esta joya, fue memorable.
Me uno a la reclamación del compañero, Sergio Sánchez, el blog , entre otras muchas cosas, es de gran utilidad como vía reivindicativa, y desde aquí me sumo también.
Enhorabuena.
Un abrazo.

tamara do sua dijo...

Ole tu,una verdad tan grande como un templo.