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lunes, 14 de diciembre de 2015

Árboles mutilados en Los Remedios

Árboles 'podados' en Los Remedios

Algo falla cuando todo cambia para seguir exactamente igual. En Cultura de Sevilla se ha denunciado una y otra vez que el sistema utilizado para podar los árboles en nuestra ciudad no es el más indicado. Lo han dicho expertos, asociaciones ecologistas e incluso la mera observación de cómo quedan los árboles tras ser sometidos a agresivas podas da muestra de que no se están haciendo las cosas bien. 

Durante el anterior mandato se llevó a cabo una campaña de podas en toda Sevilla que agravó aún más un problema que viene enquistado desde hace muchos años. El cambio de gobierno pareció traer aires nuevos a la delegación de Parques y Jardines, que incluso quedó englobada en un área denominada Hábitat Urbano. El nombramiento de Adolfo Fernández, reconocido experto, como director de Medio Ambiente del Ayuntamiento apuntaba hacia una nueva mentalidad, incluso se presentó hace unos meses un ambicioso plan de arbolado que recogía una nueva forma de cuidar nuestros árboles. En la presentación de dicho plan se llegó a reconocer que parte de los problemas que padecen los árboles sevillanos (caída de ramas, enfermedades, podredumbres...) se debía a las malas podas ejecutadas durante años. Existe por tanto un pronóstico de la situación, se sabe que se han hecho mal las cosas y se ha aprobado un plan para evitar que esto siga ocurriendo

Y sin embargo, ocurre. La imagen que ilustra el post es de este mismo fin de semana en Los Remedios. De nuevo estas tipuanas han sido sometidas a una excesiva poda que en nada beneficia a estos árboles y que impedirá que crezcan de forma normal. Para que os hagáis una idea, estos árboles son los mismos que hay en el Parque del Prado de San Sebastián, donde crecen sin problemas y han logrado desarrollar una buena copa que protege del sol en verano. Las tipuanas del Prado son árboles sanos y fuertes, éstos de la imagen jamás podrán crecer bien de la misma manera que no podrán desarrollar sus copas las tipuanas de la calle San Jacinto, mutiladas una y otra vez.

¿Qué ocurre para que sigamos haciendo las cosas mal? ¿Qué pasa para que habiendo un plan que protege, sobre el papel, a nuestros árboles, no se cumpla? Sevilla acaba de firmar un acuerdo por el que se compromete a asumir las decisiones tomadas en la Cumbre del Clima de París. Atender las necesidades de nuestros árboles y zonas verdes debería ser la prioridad número uno si realmente queremos luchar contra el cambio climático. Podemos proyectar reducir el consumo de energía o apostar por otro tipo de combustibles, pero si lo básico, que es cuidar de unos seres vivos que se alimentan de CO2 y nos dan oxígeno no somos capaces de hacerlo, ¿cómo vamos a aspirar a más?


Post relacionado: 'El arbolado viario, una asignatura pendiente' (enlace)

2 comentarios:

Peli-Roja dijo...

Sergio, ¿que se puede hacer contra esta bestialidad? Yo vivo en el Aljarafe, en una zona llena de árboles y también de jardineros, pero todos parecen practicar el crimen contra el árbol.

En mi jardín comunitario hasta han desaparecido los pajaritos...

Sergio Harillo dijo...

Lo único que se puede hacer es concienciar. Ayer el concejal de IU del Ayuntamiento de Sevilla se interesó por el tema y preguntó a la correspondiente delegación el por qué de esas podas. ¿Sabes cuál fue la respuesta? Que esa poda es la correcta para ese tipo de árbol. Incluso en el facebook del blog han dejado algún comentario diciendo que esa actuación es correcta.

Sinceramente, por sentido común me cuesta aceptar que esa poda sea beneficiosa para el árbol, pero es que aparte, con las personas que he hablado con formación en la materia me han dicho que eso es un daño irreparable para el árbol. Que sí, que puede volver a echar ramas, pero de forma descontrolada y amorfa porque lo que hace el árbol es desarrollarse rápidamente para sobrevivir (sin hojas no hace la fotosíntesis y se muere).

¿Qué se puede hacer? Pues no lo sé. Hay un relativo consenso entre expertos en que esas podas son excesivas, lamentablemente las empresas y ayuntamientos parecen seguir otro criterio. La cuestión es que luego los árboles se mueren o se caen, pero no relacionan la poda con que el árbol se debilite. Hay miedo a que en un vendaval se caigan las ramas y prefieren cortar por lo sano, el problema es que con estas podas el árbol es más propenso a caerse que si lo dejaran crecer libremente. Al final terminarán poniendo árboles de plástico, como ya hacen con el césped.

¡Un saludo!