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lunes, 21 de diciembre de 2015

Santa Clara, el convento que fue palacio

Frente del claustro de Santa Clara donde se aprecia parte del palacio de don Fadrique

La larga restauración del convento de Santa Clara ha dado principalmente dos grandes sorpresas a los investigadores y profesionales encargados de las distintas fases del proyecto. Por un lado, la aparición de toda una colección de pinturas murales que se remontan en algunos puntos al siglo XIII ha convertido Santa Clara en un edificio muy a tener en cuenta en el estudio de la evolución de las corrientes pictóricas y artísticas sevillanas. Tras las capas de cal que cubrieron durante los últimos dos siglos los paramentos del monasterio han surgido bellas composiciones con motivos figurativos (la Virgen con el Niño, el Tetramorfo, distintos santos franciscanos) y arquitectónicos.


Planta del convento de Santa Clara con los límites del palacio de don Fadrique. Imagen Gerencia de Urbanismo

La segunda sorpresa surgió a la hora de llevar a cabo los estudios arqueológicos de la zona central de este espacio con más de ocho mil metros cuadrados. Al levantar el claustro para estudiar su subsuelo aparecieron una serie de estructuras relacionadas con el palacio que el Infante don Fadrique mandó construir a partir de 1252, apenas cuatro años después de la conquista de la ciudad por el rey Fernando III. El estudio arqueológico del claustro sacó a la luz la morfología de dicho palacio, encontrándose el sector oriental del mismo y la alberca que bañaba los jardines del patio principal del edificio, ubicado en el mismo lugar donde años después las monjas clarisas instalarían su claustro renacentista, acabado en 1530. Los restos encontrados llevaron a los arqueólogos y responsables de la rehabilitación a plantear la hipótesis de que el edificio de actual convento ocupa los muros del antiguo recinto palaciego. El estudio de los paramentos ha llegado a concluir que en algunas zonas del claustro y dependencias anexas se conservan íntegramente los muros del palacio de don Fadrique, con hasta doce metros de altura. Si nos colocamos en la fuente central del claustro y miramos hacia el sector occidental del edificio (imagen principal del artículo) lo que estamos viendo es el muro del palacio, con las ventanas mudéjares que daban luz a las estancias de esta zona y parte de lo que habría sido una torre cubierta a cuatro aguas. A este espacio cuadrangular se accedería por el arco de medio punto inscrito en un alfiz que podemos ver actualmente en la parte baja del claustro.

Pinturas murales con epigrafía gótica del palacio de don Fadrique


Tras la conquista de la ciudad en 1248, la zona norte del recinto amurallado fue repartida entre aquellos nobles que habían ayudado en la empresa bélica. A don Fadrique, hermano del rey Alfonso X 'el Sabio' se le entregaron una serie de casas almohades con sus respectivas huertas donde el noble construyó su palacio, en cuyos jardines edificó una torre a la italiana. Tras la caída en desgracia de don Fadrique y su huida de la ciudad, el palacio junto con sus huertas fueron entregados a la orden de Calatrava en 1269. Veinte años más tarde, en 1289, el rey Sancho IV donó los terrenos a las monjas clarisas, que habitarán en el edificio de forma ininterrumpida durante más de setecientos años, hasta que en 1998 las últimas que quedaban se mudaron al convento de Santa María de Jesús, en la calle Águilas. 

Yesería en el claustro que habría pertenecido al palacio de don Fadrique

El estudio del edificio ha permitido conocer que durante los primeros doscientos años, las clarisas habitaron el palacio de don Fadrique realizando pequeñas intervenciones en función de las necesidades que iban surgiendo. Y ¿cómo era este palacio? La construcción tenía una planta rectangular centrada por un gran patio al que abrían las principales estancias. En los testeros este, oeste y sur se ha podido documentar la existencia de torreones o habitaciones cuadrangulares que a su vez daban acceso a dos estancias laterales. En la parte norte habría una estancia rectangular paralela al patio que podría haber sido utilizada como primitiva capilla de la comunidad, a tenor de las pinturas que han aparecido en lo que posteriormente fue la Sala de Profundis, donde también se conserva el sepulcro del obispo de Silves. En la restauración llevada a cabo hace unos años en el claustro apareció parte de una inscripción en caracteres góticos que formaría parte de la fachada del palacio, así como varias yeserías, una decoración que se ha visto incrementada en la intervención que se está haciendo ahora, donde no sólo ha aparecido la torre sur del complejo, sino una serie de yeserías que se remontarían al siglo XIII, únicas por tanto en la ciudad. 

Bóveda de crucería en la Torre de don Fadrique


A finales del siglo XV comenzará la transformación del edificio, construyéndose en primer lugar la iglesia de una sola nave que partió las estancias de la zona norte del palacio para poder llegar al claustro. Progresivamente se irán levantando nuevas dependencias como el refectorio, el claustro y las naves de dormitorios, llegando el convento a su máximo apogeo en el siglo XVII cuando se le encargó a Martínez Montañés la realización de hasta cinco retablos para la iglesia, lo que da una idea del poder económico con que contaba la orden en aquellos momentos. La crisis en la que quedó sumida la ciudad en la segunda mitad del XVII así como el propio declive de las órdenes religiosas hará que la comunidad vaya vendiendo parcelas a diferentes particulares hasta quedar el convento encerrado en la manzana actual, con un único acceso por la calle Santa Clara. La última gran reforma del edificio se llevó a cabo a principios del siglo XX cuando el Ayuntamiento compró la torre de don Fadrique y terrenos adyacentes para instalar el Museo Arqueológico Municipal. El arquitecto municipal Juan Talavera y Heredia diseñó un foso con estanque para devolver la cota original a la torre así como un muro que ocultara las medianeras del jardín. También a esta época se debe el traslado de la puerta de la antigua Universidad de Santa María de Jesús tras su derribo, y que sirvió como acceso al nuevo museo.


Más información e imágenes del monasterio de Santa Clara aquí. El Espacio Santa Clara abre de martes a sábado de 10 a 19 horas. Domingos y festivos de 10 a 15 horas.

>> Gracias a Carmen Hernández Rey, arquitecta de la Gerencia de Urbanismo por la visita organizada por el Ayuntamiento de Sevilla para dar a conocer el espacio.


3 comentarios:

Boro dijo...

Y como se relaciona la torre de Don Fadrique con el resto del Palacio? era solo una torre en medio de unos jardines, hay precedentes, tenía alguna función defensiva o era una decoración más de unos jardines dedicados a juegos caballerescos o ... Muy interesante todo. Gracias

Sergio Harillo dijo...

Hola Boro, pues por lo que nos estuvo contando la arquitecta, la torre se habría construido tal cual está, exenta y en mitad de los jardines como edificio de recreo. Hay que tener en cuenta que, si bien el palacio estaba al norte de la ciudad, se encontraba intramuros, por lo que la torre no tiene el carácter defensivo que pudo tener, por ejemplo, la iglesia de Santa Ana, en Triana, que estaba fuera de la muralla y de ahí su aspecto primitivo de fortaleza. Seguramente parte de sentido defensivo tuvo la Torre de don Fadrique (estamos en plena reconquista y en zona de guerra constante), pero por lo que nos estuvieron contando, el infante quiso emular en su palacio lo que había visto en Italia. La leyenda dice que en la torre se veía con su amante... pero bueno, supongo que habría que investigar más sobre el tema.

¡Un saludo!

Boro dijo...

Siempre imaginé que sería un recuerdo de una torre del homenaje inserta en un entorno palaciego, pero me la imaginaba sobre una muralla antiguamente. Pero estando en mitad de un jardín y con una puerta a pie de calle (como quien dice y literalmente también), con ese aire esbelto, me ha recordado a algunas torres que aparece en escenas galantes con princesas asomadas a las ventanas y caballeros alrededor, como las de una de la cúpulas de las Sala de los Reyes de la ALhmabra y de algunas miniaturas.
Conoces algún paralelo que sobreviva en Italia de torre sin función defensiva inserta en un jardín? o tal vez sea el único ejemplo superviviente de un tipo de arquitectura relacionado con las representaciones en torno a los juegos galantes y al amor cortés. La torre es interesante de por si arquitectnicamente, pero gana interés si su función va más allá de la defensiva. ¿sabes si ha hecho o se hará alguna cata en los jardines que la rodean hoy en día? tiene que ser un terreno fértil en hallazgos
Muchas gracias.
Un saludo.
Boro.