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viernes, 6 de noviembre de 2015

Juan M. Rojas, de Hombre de Piedra, analiza la ampliación de la Terminal de Cruceros


Con motivo de la ampliación de la Terminal de cruceros del Muelle de las Delicias, edificio diseñado por los estudios de Arquitectura Hombre de Piedra y Buró4 en el año 2013, Cultura de Sevilla entrevista a Juan Manuel Rojas Fernández, miembro de Hombre de Piedra para conocer todos los detalles del proyecto.



La Terminal de Cruceros del Muelle de las Delicias se ha quedado “pequeña” en apenas dos años y ahora lleváis a cabo su ampliación, ¿cómo ha funcionado el edificio? ¿en qué consistirá la intervención actual?

Desde su inauguración en abril de 2013, tanto el puerto como las consignatarias de buques nos han trasmitido su satisfacción por la adecuación del edificio a su función portuaria. Por otro lado, su diseño como espacio cualificado, amplio, flexible y multiusos ha permitido también su utilización para albergar eventos culturales de la ciudad. Cuando el edificio no es utilizado como terminal de cruceros, estos otros usos mejoran la amortización y sostenibilidad de la infraestructura. Teniendo en cuenta lo contenido del presupuesto y la rapidez de montaje exigida, podemos estar satisfechos. Hemos percibido que, frente a lo que en un principio se pudiera pensar por su singular construcción, la aceptación social en la ciudad ha sido en general muy grande, lo que nos ha animado mucho a continuar con esta investigación. También, a pesar de su modesta condición, ha contado con repercusión internacional publicándose en revistas y libros de diseño y arquitectura de varios países.

Para resolver mejor los retos de las ciudades actuales, la edificación y el espacio urbano se deben adaptar a las cambiantes necesidades de una sociedad en constante evolución. Por ello, más que un edificio ideal y definitivo, se plantea un proyecto realista, perfectible y en evolución, que se adapta a las distintas necesidades urbanas de cada momento. No se trata de que se haya quedado pequeña. Es que conociendo su capacidad de evolucionar en el tiempo se diseñó circunscribiéndose a las necesidades reales del momento en que se construyó. Estaba prevista, desde la concepción del edificio, su modificación y ampliación siempre que el aumento de requerimientos justificara mayores prestaciones. Por tanto, la inversión se adapta a las necesidades de cada instante evitando malgastar los recursos económicos con infraestructuras sobredotadas basadas en previsiones poco realistas. Hemos tenido que sufrir una crisis terrible para aprender esto de forma clara.

El proyecto actual recoge la ampliación de la terminal y la adecuación de sus prestaciones debido al progresivo aumento en el número de pasajeros que llega en cada buque y a su éxito como contenedor cultural. Para ello es necesario un aumento no sólo de la superficie destinada a pasajeros. Aparecen nuevas zonas de personal y servicio que mejoran la atención al usuario y la funcionalidad. Se añaden aseos para pasajeros y personal, distintas oficinas para policía nacional, guardia civil y autoridad portuaria, zona de control y retención, zonas de instalaciones técnicas, zonas administrativas que faciliten el uso de la terminal como espacio cultural, terrazas para que el edificio sea un auténtico balcón al río durante su uso como centro de actividades culturales, etc... Las ventajas de la arquitectura modular usada en su diseño hacen que esta ampliación se consiga de forma sencilla, lógica y coherente con el edificio original.



El proyecto incluye la eliminación del tinglado azul, nuevo vallado y la mejora en los accesos y recorridos peatonales, ¿supone esta intervención un mayor diálogo con el entorno donde se asienta el edificio?

Efectivamente, la idea es conseguir una mayor integración de la terminal y del puerto en la ciudad. El edificio original buscaba una integración a nivel de paisaje urbano. Lejos de querer llamar la atención a toda costa con las posibilidades del juego de volúmenes que ofrecen los contenedores, teniendo en cuenta el importante fondo patrimonial tras la terminal, creímos conveniente no reclamar la atención del que mira el paisaje del río desde el puente de Los Remedios por ejemplo. De ahí la estrategia de repetir con una configuración de contenedores el monótono ritmo de luces y sombras de los pilones del muelle. De esta forma la terminal pasa desapercibida al interpretarse en la distancia más como infraestructura portuaria que como edificio protagonista. El edificio era una serie sin principio ni final. Ya había otros elementos cerca como el tinglado azul para atraer la atención. Nos gusta cuando la gente nos comenta que no distinguen bien el edificio de lejos pero cuando se acercan les sorprende.

El edificio miraba sobre todo al río mostrando esos vuelos al pasajero que desembarca a modo de recibimiento. Pero desde el exterior de la zona restringida de desembarco del puerto, la presencia del vallado preexistente, que desafortunadamente no pudimos eliminar en la intervención original, hacía al edificio cerrarse aparentemente a la ciudad. Nuestra intervención original tenía un ámbito de actuación muy restringido y era un elemento más de una serie de actuaciones que se habían venido haciendo a lo largo de años con el fin de intentar acomodar lo mejor posible a un número cada vez mayor de pasajeros de cruceros. Si, como dijimos, en una ciudad contemporánea las condiciones son cambiantes, en un puerto activo lo son mucho más por lo que las construcciones deben adaptarse. Si se hace con cuidado, esto no es malo sino muestra de vitalidad. No nos asustemos al ver novedades cada poco tiempo en el Muelle de las Delicias. Hay que entender la estupenda potencialidad de tener una zona flexible y multiusos tan céntrica en la ciudad. Ahora la Autoridad Portuaria, con buen criterio, ha visto la necesidad de una intervención más global en la zona. Por eso el proyecto de ampliación actual, con un ámbito mucho mayor, propone una reinterpretación más unitaria del conjunto basada en el lenguaje de los contenedores tan sugerente del uso portuario. La propia terminal ampliada, manteniendo en líneas generales la estrategia de integración paisajística del edificio original, se configura como elemento clave. Debe resolver exigencias aparentemente contradictorias pues tiene que ser a la vez un elemento que sirva de cierre y de puerta. Debe ser el necesario cierre de la zona restringida de desembarco de cruceros con suficientes garantías de seguridad y a la vez la principal puerta a la ciudad desde el puerto. Debe ser entonces hermética y abierta a la vez

Por ello, en la ampliación la fachada del edificio se vuelve hacia Sevilla, continuando con la misma lógica de disposición de contenedores del proyecto original pero disponiendo ahora los vuelos hacia la ciudad para marcar una de las principales entradas al edificio y al puerto. Cuando el uso de la terminal sea para eventos culturales, esto facilitará mucho el acceso al edificio desde la ciudad al ubicarse esta puerta al pie del acceso peatonal al muelle. Por supuesto también será una salida cualificada y muy directa de los pasajeros a la ciudad. La existencia en el edificio de otra puerta principal más a la ciudad en la posición del edificio original y otras dos desde el río, facilitará distintos recorridos en función del variado programa a desarrollar en este edificio multiusos. La configuración de recorridos peatonales con pavimento adaptado, facilitará caminar sobre el grueso adoquinado del muelle a las personas con problemas de movilidad, circunstancia muy frecuente entre los pasajeros de cruceros.

Ahora sí que la composición no es una serie indiferenciada sino que se diseña para que el conjunto se perciba como un edificio con principio y final en diálogo con el paisaje. El cierre hacia el puente de Los Remedios se realiza con un vallado de diseño contemporáneo acorde con la terminal desde el que se proyecta. El volumen de ascensor e instalaciones resuelto con un contenedor vertical contrasta en un edificio tan horizontal y hace de elemento de reconocimiento que marca con coherencia el comienzo de la zona portuaria.

Por otro lado el proyecto no plantea la eliminación del tinglado azul sino su traslado. Por cierto, “tinglado” no es un término coloquial ni despectivo, sino la forma correcta en lenguaje portuario de referirse a una construcción auxiliar sobre un muelle. Nuestra terminal en este sentido es también un “tinglado”. Como decíamos, el tinglado azul bajo la pérgola, aunque tiene distintos añadidos de diferentes épocas, es una pieza interesante de arquitectura industrial que data de principio de siglo. Su ubicación original estuvo en los muelles de Marqués de Contadero. Es una arquitectura “provisional”... desde hace más de 100 años. Desde entonces ha estado sirviendo y cumpliendo distintas funciones en diversas ubicaciones. Un estupendo precedente de la arquitectura que estamos proponiendo. Coherente con su vocación móvil, la actual intervención lo traslada una vez más para permitir resolver esa zona con un perfil de arquitectura más homogénea, horizontal, integrada y menos contundente volumétricamente. Su siguiente ubicación será más al sur del muelle para tener una nueva vida continuando su servicio en las actividades portuarias, incluso apoyando funcionalmente en alguna ocasión a la terminal.



La Terminal de Cruceros nació con un carácter temporal gracias a su propia estructura y fabricación que reutiliza contenedores de uso portuario, ¿supone esta ampliación una mayor estabilidad temporal? ¿Se remata para una buena temporada esta zona del Muelle?

Es muy probable que con esta ampliación tengamos un uso mucho más prolongado de la actual configuración. Está pensada para durar. Los contenedores son un material magnífico. El propio acero corten con el que están fabricados se autoprotege si llega a oxidarse. La temporada ha sido buena pero se prevé mejorar tanto en la llegada de cruceros como en el uso lúdico y ciudadano del Muelle de las Delicias. Todo esto dará programa y uso al edificio.

Pero no hay que obsesionarse con la estabilidad temporal. Estamos acostumbrados en arquitectura y en la vida a pensar que hacer las cosas bien es hacerlas de “una vez”, para siempre, definitivas, pesadas, sin posibilidad de cambio. Hacer algo así en un entorno de cambio es una necedad. Lo importante es diseñar las cosas para que puedan evolucionar de forma coherente consigo mismo y con el contexto.

La terminal puede durar veinte o cien años. La Torre Eiffel es una construcción temporal de más de cien años de antigüedad. Pero la vocación de un edificio como éste no es la permanencia eterna en el mismo lugar. Igual que el tinglado azul, esperamos que el edificio de la terminal sea modificado, trasladado y vuelto a montar en parecidas o distintas configuraciones para que pueda tener también muchas reencarnaciones. Seguro que de esta forma esta arquitectura provisional será más útil y duradera que muchas definitivas.



La construcción de este edificio supuso un experimento arquitectónico en Sevilla por los materiales utilizados, su construcción en unas naves y posterior traslado o el estudio de las corrientes de aire para mitigar la temperatura interior. ¿Os ha servido la experiencia para otros proyectos? ¿Qué ha aportado la Terminal de Cruceros a la arquitectura sevillana?

Respecto a la experiencia, pensamos que hasta de los concursos no ganados se saca mucho provecho a la larga. Por tanto, mucho más en este caso, ya que no sólo podemos constatar ahora la evolución del proyecto al reintervenir en él, sino que también durante el proceso constructivo en el taller pudimos hacer pruebas y experimentos que no son viables en una obra en su ubicación definitiva.

También nos ha servido para asentar una línea de investigación que junto a Buró 4 nos ha permitido plantear diferentes edificios con esta filosofía. Hemos realizado proyectos de viviendas aisladas unifamiliares, viviendas plurifamiliares, escuelas, oficinas, edificios para la industria e instalaciones deportivas. Todos estos edificios comparten las características de su bajo coste, rápido montaje y el esfuerzo por cuidar su diseño.

Hemos intentado que el diseño refleje su ubicación en Sevilla, aunque desde un lenguaje contemporáneo: el color blanco, la disposición volumétrica bioclimática y una respetuosa integración en el entorno. Percibimos que la arquitectura modular se solía entender como una mera construcción de emergencia, sin atención a los detalles, poco integrada con el entorno. Casetas y oficinas de obras colocadas de cualquier forma, aularios provisionales donde nadie querría meter a sus hijos, viviendas para alojos supuestamente temporales imitando casitas tradicionales que envejecen indignamente. Estas construcciones no son soluciones a la ciudad contemporánea sino fracasos urbanos.

Mientras se confunda la arquitectura modular industrializada con esto, perderemos una gran oportunidad para conseguir mejorar la calidad y vitalidad de nuestras ciudades. Pero ¿cuál es la diferencia entre la construcción de “casetas de obra” y lo que proponemos? En un próximo número de la revista Arquitectura Viva lo explicamos con un artículo titulado “La Magia de lo Reciclable”. Se trata de encontrar la belleza en las limitaciones. Se necesita entender que la creatividad no es lo que encarece las soluciones sino precisamente lo que las hace posibles de forma sostenible. Una solución aparentemente barata y rápida pero que no tiene en cuenta nada más plantea siempre problemas en el tiempo. Las ciudades, las personas, necesitan respeto de su integridad física y espiritual que sólo la magia realista de la arquitectura proporciona. Y la verdadera magia no cuesta dinero.



El Muelle de las Delicias no ha conseguido, a pesar de sus muchos usos, convertirse en una zona amable que invite al ciudadano a disfrutar de ella. Como arquitectos, ¿qué mejoras propondríais para que se integre este espacio definitivamente en la ciudad?

En colaboración con nuestros socios de Buró 4, podríamos plantear un plan global. Pero siempre contando con la actividad del Puerto, la ciudad y las iniciativas privadas que promuevan actividades. La ciudad tenemos que hacerla entre todos (políticos, arquitectos, ciudadanos) y a la medida de nuestras fuerzas aprovechando las distintas oportunidades. Tener un puerto vivo y activo en el centro de la ciudad es algo muy interesante que puede marcar la diferencia.

Nuestras propuestas actuales están contenidas en el diseño de un edificio que realmente invita a albergar un completo programa cultural y de eventos además del propio de una Terminal de Cruceros. Por otro lado la reurbanización del entorno hará más cómodo y seguro el paseo por la zona. Esperamos que sea un incentivo dinamizador.

Por parte del Puerto es evidente la voluntad que está mostrando año tras año para integrar el Muelle de las Delicias en los recorridos lúdicos urbanos. Con la apertura de la nueva terminal ampliada nos consta que el esfuerzo se va a redoblar procurando una gestión más continua y profesionalizada de las actividades culturales en el muelle. La intención está muy clara y lo que se busca con perseverancia se termina consiguiendo. Seguro que podremos disfrutar de este espacio de una forma más intensa a partir del año próximo.



>> Muchas gracias a Juan Manuel por atender a la entrevista de Cultura de Sevilla.

Todas las imágenes pertenecen a Estudio de Arquitectura Hombre de Piedra y Buró4 Arquitectos

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