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jueves, 5 de noviembre de 2015

El mosaico Nolla, un lujo al alcance de los privilegiados

Pavimento de gres porcelánico en una vivienda del Ensanche de Barcelona


Apenas diez años después de su aparición en Inglaterra, el empresario Miguel Nolla Bruixet patentaba en España la fabricación de gres porcelánico, un pavimento de lujo que se extenderá por toda Europa gracias a su altísima calidad y sus ricos diseños. Nolla establecerá la fábrica de estas teselas de gres en la localidad valenciana de Meliana y desde allí surtirá de piezas a los principales edificios modernistas de Barcelona y Valencia, pero también a otras ciudades como Madrid, Sevilla, Cartagena e incluso Moscú, donde los mosaicos Nolla decoran una de las estaciones de su palaciego Metro. La repercusión de estos mosaicos fue tal que su uso alcanzó una gran complejidad en las lujosas viviendas de los ensanches de Barcelona, Valencia o Cartagena e incluso en alguna ocasión las teselas dieron el salto a los paramentos para decorar paredes y fachadas.



Pavimento de gres porcelánico en una vivienda del Ensanche de Barcelona


La calidad de estas teselas, cocidas a temperaturas que alcanzaban los 1.300 grados, permitió una rápida expansión de la empresa, pero el alto coste del traslado y la posterior colocación, hará que ya a finales del siglo XIX tuviera que competir con su principal contrincante, la baldosa hidráulica, mucho más barata de producir, pero también de una resistencia menor. El éxito de Nolla motivó la aparición de otras empresas dedicadas a la fabricación de teselas de gres porcelánico, algunas de largo recorrido como La Alcudiana, también en Valencia, la Fábrica Pujol i Bausis, en Esplugues de Llobregat (Barcelona) o la Casa Llevat, en Reus (Tarragona).

Muestrario de teselas Nolla en la exposición 'Legado Nolla'


A finales del siglo XIX el comercio de mosaicos comenzará a decaer, aunque la fábrica renacerá con fuerza en los años veinte del siglo XX como Mosaicos Nolla S.A. Es en esta época donde se elaboran nuevos diseños, se amplía la gama cromática y se producen nuevos tipos de teselas para satisfacer las exigencias estéticas del último Modernismo. La belleza y calidad de estos pavimentos ha empezado a valorarse hace relativamente poco tiempo pero cada vez son más las voces que abogan por su conservación, existiendo incluso un Congreso Nacional en el que dar a conocer este material. En Meliana, de donde partían las preciadas teselas, el repertorio se ha visto muy reducido por lo que el Ayuntamiento decidió hace unos años inventariar los pavimentos que quedaban para protegerlos de alguna manera.

Mosaico. Casa Lleó Morera, Barcelona. Estos mosaicos, de tradición romana, se diferencian de los de gres en el tamaño y material de las teselas


Curiosamente en Sevilla fue un tipo de pavimento bastante utilizado a pesar de haber sido un gran desconocido hasta hace escaso tiempo. La censura del Modernismo tras el concurso de Casas Sevillanas de 1912 dio lugar al desarrollo del Regionalismo, un estilo que no dudará en utilizar el pavimento de gres porcelánico en sus interiores sobre todo en los años veinte, coincidiendo con uno de los períodos de mayor expansión de Mosaicos Nolla. El coste del material y su compleja colocación (no deja de ser un mosaico en el que hay que encajar las piezas como un gran puzzle) nos habla de la pujanza de la burguesía de la época y de cómo no se escatimó en recursos para decorar salones y habitaciones.

Casa para Laureano Montoto (1905). Aníbal González.


Como antecedente al uso de mosaicos de gres porcelánico en Sevilla se puede citar el edificio que Aníbal González diseñó para Laureano Montoto en la calle Alfonso XII en 1905. Como se sabe, de este edificio existen hasta tres réplicas, dos en la misma calle y una tercera en la cercana calle Almirante Ulloa. Estos edificios son uno de los máximos exponentes del modernismo sevillano y es precisamente en uno de ellos donde podemos encontrar un bellísimo pavimento de diseños vegetales que si bien podría confundirse con un mosaico de gres porcelánico, está compuesto por piezas hidráulicas de cemento. La moda que trajo a España la fábrica Nolla no sólo favoreció la aparición de competidores directos que utilizaban el mismo material, sino que las fábricas de baldosas hidráulicas produjeron en serie piezas del mismo tamaño que incluso copiaban los diseños del gres porcelánico. En algunos casos es prácticamente imposible diferenciar a simple vista unos de otros, sobre todo si han sido pulidos, pero es en el colorido donde se puede hallar la pista para saber si estamos antes un hidráulico o un gres. El hecho de que en un edificio modernista se emplearan estos motivos siembra la duda de si ya existían en Sevilla pavimentos similares, hidráulicos o de gres, o si estamos ante el primer ejemplo de un pavimento plenamente modernista en la ciudad, motivo por el cual debería ser protegido y valorado.

Mosaico Nolla en la Casa para L. Montoto, Aníbal González (1905)


De principios de siglo es también este otro edificio de la calle Francos, o al menos fue remodelado en esta época utilizando un lujoso mosaico de gres porcelánico en el establecimiento comercial de su planta baja. El pavimento está diseñado a modo de alfombra, con un motivo independiente en la entrada que da paso a un ajedrezado en colores azul, blanco y marrón. Rodeando el motivo principal se dispuso una cenefa que recorre toda la estancia. El mosaico se empleó en la zona pública mientras que en la parte interior del comercio se utilizaron baldosas hidráulicas, mucho más económicas. 


Mosaico de gres en un comercio de la calle Francos


A partir de los años veinte, coincidiendo con el boom urbanístico de la Exposición Iberoamericana el pavimento de gres porcelánico se pondrá de moda también en Sevilla. Si bien de las primeras etapas de la fábrica valenciana aún no se conocen modelos en Sevilla, sí que existe un amplio muestrario de los diseños del catálogo editado en los años veinte, cuando la empresa pasa a llamarse Mosaicos Nolla S.A.

Imagen del Catálogo de Mosaicos Nolla S.A. donde aparece el diseño de Calle Córdoba, 9


Recientemente restaurada por FAQ Arquitectura, una casa de la calle Córdoba ha deparado una gran sorpresa en cuanto a pavimentos. A pesar de ser un edificio del siglo XVIII, a principios del XX se llevaría a cabo una labor de modernización y mejora del inmueble, instalándose solerías hidráulicas y lo que parece un bello mosaico de gres porcelánico en la sala donde se conservan los pilares y capiteles del antiguo patio de la mezquita de Ibn Adabbas, reconvertido en claustro de la Colegiata del Divino Salvador. A falta de comprobar in situ si estamos ante piezas de gres o hidráulicas, este ejemplo sería uno de los primeros pavimentos de este tipo instalados en Sevilla.

Mosaico Nolla en una casa de la calle Córdoba. Imagen de Fernando Alda para FAQ Arquitectura

Mosaico Nolla en una casa de la calle Córdoba. Imagen de FAQ Arquitectura


La fiebre constructiva de principios del siglo XX promovió la creación de un tímido ensanche en el centro de Sevilla con el objetivo de abrir dos grandes vías que lo atravesaran de norte a sur y de oeste a este. El proyecto no se llevó a cabo en su totalidad, pero sí se construyó la avenida de la Constitución y el eje Martín Villa-Laraña, espacios donde la arquitectura regionalista se desarrollará en toda su plenitud. Fruto de estas reformas es el edificio de la calle Orfila, remodelado por completo a finales de los años veinte y al que el promotor José Lozano López le dio una nueva piel regionalista tanto en fachada como en su interior. A día de hoy se puede considerar el edificio que más pavimentos de gres porcelánico conserva en Sevilla y en él nos encontramos prácticamente todos los diseños que aparecen en el catálogo de Mosaicos Nolla S.A. Particularmente interesante es el contraste entre pavimentos valencianos y zócalos regionalistas que se puede observar en los descansillos de la escalera principal. Actualmente la Galería de Arte y Estudio de Arquitectura Arquemí conserva parte de los suelos originales por lo que es uno de los pocos espacios públicos donde se pueden ver en Sevilla.

Edificio en calle Orfila, con un amplio repertorio de pavimentos de gres porcelánico







Al calor de la Exposición Iberoamericana surgen otros tres proyectos en los que a día de hoy podemos contemplar estos bellos mosaicos. El primero es el conocido como América Palace, hotel construido por el arquitecto malagueño Fernando Guerrero Strachan entre 1927-1929 por encargo del promotor Modesto Escobar Acosta. Este edificio cuenta con la particularidad de que fue diseñado para que cuando acabara la muestra se pudiera convertir en viviendas, lo cual ha permitido que los elementos originales del edificio se hayan podido conservar en función del gusto de cada propietario. Así, mientras en algunas casas se conservan bellísimos ejemplos de mosaicos Nolla, en otras han sido retirados para instalar materiales más modernos.

Mosaico Nolla en una de las viviendas del antiguo América Palace (1927-29)


Mosaico Nolla en una de las viviendas del antiguo América Palace (1927-29). Foto de Ana F.

Mosaico Nolla en una de las viviendas del antiguo América Palace (1927-29). Foto de Ana F.


El Pabellón de Perú, diseñado por Manuel Piqueras Cotolí y construido entre 1927 y 1928 es el edificio que mayor originalidad presenta en sus pavimentos de gres porcelánico. Si bien podemos encontrar espacios de tránsito en el que aparece el tradicional ajedrezado de colores, los constructores del Pabellón no dudaron en emplear las teselas de gres para realizar tanto el escudo del país andino como diferentes motivos prehispánicos tomados de las culturas Paracas (700 a.C.-200 d.C.) y Tiahuanaco (1500 a.C.-1000 d.C.).

Ídolos prehispánicos tomados de la cultura Paracas

Ídolo prehispánico tomado de la ciudad de Tiahuanaco


Perú no fue el único pabellón que apostó por los pavimentos de gres porcelánico, también el de Colombia, construido por José Granados de la Vega entre 1927 y 1929 conserva estos pavimentos en dos de sus salas principales, el Salón de Agricultura, Ganadería e Industria y la Sala de Prensa y Libros. En ambos casos se trata de un diseño muy colorido que en el caso del Salón de Agricultura sorprende por el tamaño del espacio.

Detalle del pavimento del Salón de Agricultura, Ganadería e Industria. Pabellón de Colombia

Detalle del pavimento de la Sala de Prensa y Libros del Pabellón de Colombia


El último edificio en el que nos encontramos un mosaico se halla en la calle Tomás de Ibarra con fachada también a Adolfo Rodríguez Jurado. Se trata de un bloque de viviendas del último Regionalismo diseñado por José Espiau y Muñoz para Ricardo Luque que alcanza una gran altura pero que sigue manteniendo algunas pinceladas del estilo que tanto desarrollo tuvo en la ciudad en las primeras décadas del siglo XX. Tanto en viviendas como en locales comerciales se instalaron pavimentos de gres porcelánico, un hecho que merece la pena destacar pues el edificio se construye en 1937, en plena Guerra Civil, por lo que llama poderosamente la atención que desde Valencia (si se trata de Nolla) llegasen estos materiales. Espiau y Muñoz fue un arquitecto que empleó gres porcelánico en varios de sus edificios como el construido para Antonio González en plena Avenida de la Constitución, levantado en estilo neogótico entre 1927 y 1929.

Mosaico Nolla en Galería Patricia Acal (calle Tomás de Ibarra, 15)

Son sólo algunos ejemplos de una técnica que a pesar de su coste, tuvo su desarrollo en nuestra ciudad y no ha sido lo suficientemente valorada. Constantes son las obras y reformas en edificios históricos en las que azulejos, mosaicos, suelos hidráulicos, yeserías o artesonados son eliminados sin más. ¿Merece o no merece la pena contemplar la recuperación y salvaguarda de los interiores de los edificios? ¿Cuántas maravillas nos habremos perdido tras años de obras y reformas? El patrimonio, al igual que estos mosaicos, está formado por infinidad de pequeñas piezas que dan lugar a nuestro pasado y personalidad actual, cuidemos de él para que no se pierda.


>> Muchas gracias a Reyes Abad por ser la inspiradora de este reportaje y por su inestimable ayuda a la hora de realizarlo. Gracias también a Guillermo, de la Galería Arquemí por su amabilidad.

Más información sobre el Mosaico Nolla aquí


>> Artículo actualizado el 11 de abril de 2017 tras asistir al II Congreso Nacional sobre Cerámica Nolla celebrado en Barcelona entre el 6 y el 8 de abril.

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