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viernes, 30 de octubre de 2015

Daniel Franca retrata Sevilla en su nueva exposición


Dice Daniel Franca que su libro de cabecera durante los meses que ha durado su nuevo proyecto pictórico ha sido 'La Ciudad', de Chaves Nogales, del que ha tomado el título para la exposición que se inaugura esta noche en la Galería Patricia Acal. Sin embargo, contemplando sus vistas de Sevilla vienen a la mente las palabras de otro gran autor sevillano, Antonio Machado, cuando suspiraba aquello de "Sevilla sin sevillanos, ¡Oh maravilla!". Y es que los cuadros de Franca tienen una gran protagonista, la ciudad de Sevilla, pero una ciudad congelada en el tiempo, etérea, con una luz a medio camino entre lo irreal y lo apocalíptico. En sus cuadros no hay coches, ni niños jugando en los parques, ni señoras saliendo del mercado con su carrito, ni autobuses, ni erasmus tomando el sol en las azoteas; es una Sevilla vacía, eterna. Franca ha querido plasmar en sus cuadros la imagen de la ciudad tal como es ahora, en 2015, con sus rótulos, con sus azoteas desvencijadas, con los toldos hechos jirones, con aparatos de aire acondicionado por doquier. Sevilla es así y así la ve él.




El proceso creativo hasta llegar a esta exposición ha sido largo. Como todo trabajo científico se inició con una labor de investigación, de recopilación de datos, buscando entre las azoteas de Sevilla aquellas zonas que mejor se adaptasen a la imagen que Franca tenía en mente para sus pinturas. Tras una amplia búsqueda eligió seis puntos desde donde dibujar su ciudad. Llegó entonces el momento de la experimentación, tomando apuntes al natural, dibujando al aire libre (au plein air que dirían los franceses del XIX) para después pasar al laboratorio y plasmar todos esos datos en una serie de obras que han dado como resultado 'Ciudad'. Una ciudad en la que la Catedral y la Giralda cuentan con un espacio privilegiado, contando esta última con una serie propia que toma el testigo de las que hiciera Amalio, pero también está el Puente del Quinto Centenario, el estadio del Sevilla o los rótulos de la Plaza de Cuba. Todo matizado con una luz, con una neblina, que le da un aspecto brillante y a la vez decadente, como si la ciudad se hubiera detenido en el tiempo, con miedo a avanzar para no perder lo que es ahora.


Sin duda la propia técnica de Franca ayuda a esa imagen espectral de la ciudad. El uso de la tabla como soporte pictórico permite al artista experimentar con la pintura, actuando sobre la superficie como si de un esgrafiado se tratase, excavando en la capa pictórica para sacar, espátula en mano, lo oculto, lo que hay debajo. De nuevo ese símil con la propia ciudad, el indagar para conocerla bien, el quitar lo superfluo para encontrar su esencia. Imbuidos en una sociedad en la que estamos bombardeados por cientos de imágenes que pasan por nuestra retina sin descanso, Franca propone una pintura calmada, de observación lenta, que se defienda en el tiempo y en el espacio para ocupar su lugar. Quizás por eso en sus cuadros no hay parejas paseando de la mano, ni ancianos dando de comer  a las palomas, ni ciclistas esquivando coches, para que el espectador no se detenga en detalles, y contemple la obra en su totalidad, saboreándola sin prisa.



'La Ciudad', de Daniel Franca. Galería Patricia Acal (calle Tomás de Ibarra, 15). Del 30 de octubre al 30 de noviembre.

>> Gracias a Patricia por organizar un pase previo para bloggers, ha sido un auténtico placer compartir con vosotros los momentos previos a la inauguración.

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