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jueves, 3 de septiembre de 2015

Museu de les Cultures del Món o cómo aprovechar las oportunidades


La apertura el pasado mes de febrero del Museu de les Cultures del Món de Barcelona ha sido el resultado de una serie de acciones en cadena que comenzaron con el cierre del Museo Barbier-Mueller de Arte Precolombino a finales de 2012. El cierre de este espacio de gestión público-privada motivó que la Casa Nadal, edificio medieval de la calle Montcada, quedara vacío. A este hecho se unió el cierre del Museo de la Indumentaria, en la anexa Casa del Marqués de Llió, cuya colección pasó al nuevo Museo del Diseño abierto el año pasado en la Plaza de las Glorias y adonde han ido a parar las colecciones de varios museos barceloneses. El cierre 'temporal' del Museo Etnológico de Barcelona fue el último eslabón en la cadena de acontecimientos que ha permitido la creación del Museo de las Culturas del Mundo, que se ha nutrido tanto de fondos del Etnológico como de la Colección Folch



El Ayuntamiento barcelonés decidió hacer de la necesidad, virtud, y aprovechando el vacío de las dos casas de los siglos XIV y XV, puso en marcha este nuevo centro dedicado a las culturas no occidentales, un vistoso viaje a través de los continentes para conocer civilizaciones y sociedades exóticas y sus formas de expresión artística. El recorrido empieza por el continente africano donde podemos contemplar diferentes piezas rituales que nos hace recordar la importancia que este tipo de obras tuvo para el desarrollo de las vanguardias artísticas de principios del siglo XX. El visitante recorre los salones de las casas Nadal y del Marqués de Llió a lo largo de 32 salas donde, cual Willy Fog, viajará sin apenas descanso a través de miles de kilómetros de África a China pasando por India, Oceanía y Sudamérica. Un festín para los ojos que llega a empachar por el salto temporal y geográfico constante, aderezado por una interminable cartelería imprescindible debido al desconocimiento que solemos tener de estas culturas.



Barcelona está viviendo en los últimos años una revolución cultural en la que se está apostando de manera decidida por una serie de equipamientos culturales donde prima el "cuanto más grande mejor", en ese intento de convertirse en la gran capital europea que en realidad ya es. El Museu Nacional d'Art de Catalunya vive una constante ampliación y renovación que ya fagocitó al antiguo Museo de Arte Moderno, el nuevo Museo del Diseño ha conseguido sus fondos gracias al cierre de varios centros artísticos con un resultado no muy positivo debido a la nula conexión de sus colecciones y ahora este Museo de las Culturas del Mundo se nutre del cierre 'temporal' del Etnológico. Esta carrera por abrir cuanto más museos y espacios culturales mejor puede llegar a colapsar la vida cultural de la ciudad. La apertura de nuevos centros expositivos siempre es una gran noticia, pero tampoco se pueden forzar las situaciones desvistiendo un santo para vestir a otro. El resultado en este caso es bastante positivo al acercar una serie de piezas que el público general no suele conocer, al mismo tiempo que se le da un uso a dos edificios que se habían quedado vacíos con un montaje interesante y se crea una nueva sala de exposiciones temporales que puede acoger curiosas muestras. Sin embargo, cabría preguntarse por qué no se ha invertido todo ese dinero en solucionar los problemas del Etnológico y volverlo a abrir al público. 

Enlazando con la actualidad local sevillana, mientras visitaba este centro no podía dejar de pensar en nuestro Museo de la Cerámica, abierto de cualquier manera y sin la más mínima proyección cultural o en el futuro Museo Bellver, que pretende meter centenares de piezas en un espacio mínimo como es el Pabellón Real. Para hacernos una idea, en las 32 salas del Museo de las Culturas del Mundo se exponen 530 piezas, todas ellas en vitrinas, el Bellver se nutrirá de piezas de gran formato, sobre todo pinturas, que necesitan de un mayor espacio para poder ser contempladas. Por no hablar de los servicios que requiere un museo moderno: talleres, aulas, salas de exposiciones temporales, tienda... Abrir museos de cualquier manera resta más de lo que aporta, un proyecto de relevancia debe tener un gran trabajo detrás que no sólo piense en el día de la apertura, sino en el día a día de la institución y en la gestión a largo plazo.


Más información sobre el Museo de las Culturas del Mundo aquí

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