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viernes, 18 de septiembre de 2015

La desprotección del Patrimonio


La historia de la antigua Comisaría de la Gavidia es la historia de nunca acabar. El edificio nunca ha gozado de muchas simpatías en la ciudad, ya sea por su originaria función y su oscuro pasado durante la Dictadura, por lo que se derribó para su construcción o directamente por su estética demasiado moderna para la Sevilla amante del Regionalismo. Una vez clausurada, el Ayuntamiento se encontró con un edificio enorme al que había que dotar de algún uso, y aprovechando su ubicación y la colmatación de espacios comerciales en su entorno, se estipuló en el Plan General de la ciudad que tuviera usos socioculturales (SIPS) para dotar de equipamientos a esta zona del Centro Histórico. Además se da la circunstancia de que por su aportación a la arquitectura sevillana, el edificio goza de cierta protección patrimonial, lo que hacía aún más complicada su reconversión. Complicada, que no imposible, sólo hacía falta echarle imaginación. Pero el Ayuntamiento optó por dejar que el edificio se fuera degradando, fueron pasando los años y la idea de los equipamientos socioculturales perdió interés a favor de vender el mamotreto a quién lo quisiera a cambio de un dinero que caería como agua de mayo en las siempre débiles cuentas municipales.

La venta de la Gavidia llegó a convertirse en una verdadera obsesión para el anterior alcalde, Juan Ignacio Zoido, que hizo de la Comisaría su particular caballo de batalla contra la Junta de Andalucía. Según el ex alcalde había empresarios interesados en convertir el edificio en un centro comercial (algo fundamental para la economía sevillana pues no tenemos ninguno) pero el blindaje como Suelo de Interés Público y Social hacía inviable la operación. Finalmente la Junta dio el visto bueno al cambio, el edificio perdió su particular protección y ahí está a la espera de unos empresarios que parecen haber desaparecido de la faz de la tierra. Si es que alguna vez los hubo.

Patio de butacas del desaparecido Cine Apolo

Con la llegada de un nuevo Gobierno municipal los planes para la Gavidia no han variado mucho. Si antes se apostaba por un centro comercial, ahora se prefiere un hotel (que tampoco tenemos ninguno en Sevilla). Lo que sea con tal de librarse de una vez por todas de un edificio que supone una losa financiera para el Ayuntamiento, que si bien no lleva a cabo mantenimiento alguno, sí que tiene que pagar la Seguridad del mismo. El nuevo delegado de Hábitat Urbano ha llegado a decir que si la protección del edificio supone un inconveniente para su venta, es algo que se podría revisar. Llegados a este punto, ¿para qué sirve proteger un edificio? Como hemos visto en estas últimas semanas, prácticamente para nada. A pocos metros de la Gavidia se encontraba el Cine Apolo (hablemos en pasado) que ha sido completamente derribado durante el verano sin que nadie haya dicho ni mú. Bueno, nos hemos quejado el arquitecto Juan Ruesga y este Blog para ser exactos. Se da la casualidad de que el Cine Apolo, además de ser un equipamiento cultural que podría haber tenido un mejor destino, estaba calificado como SIPS, exactamente la misma declaración que tenía la Gavidia antes del cambio aprobado por la Junta de Andalucía. ¿Sirvió para algo? Pues no. ¿Para qué protegemos los espacios? Para nada. Si bien es cierto que la Gavidia tiene una mayor protección al estar inscrita en el Catálogo General Andaluz, el insistente interés del Ayuntamiento por vender el edificio podría terminar modificando esta protección para favorecer el uso comercial. Lo más curioso de todo es que aquellos que hasta hace unos meses pedían un uso comercial para la Gavidia ahora hablen de usos culturales. En el fondo tanto PP como PSOE coinciden en algo, el poco interés por desarrollar un proyecto en este edificio que verdaderamente aporte algo a la ciudad.

Escenario del desaparecido Cine Apolo

2 comentarios:

Andrés Foo dijo...

Una pregunta desde el desconocimiento: ¿Qué aporta este edificio a Sevilla?

Es que en las fotos que veo de él veo simplemente un edificio viejo y horriblemente feo que no despierta ningún interés en mí.

Por lo que a mí respecta podrían echarlo abajo y quitarnos un problema

Sergio Harillo dijo...

Ten en cuenta que el edificio está muy degradado, cualquier edificio si lo dejas en la ruina no es precisamente "bonito". Sólo hay que darse un paseo por la parte trasera de Plaza de España con las persianas rotas, los aires acondicionados... para darse cuenta que hasta uno de nuestros principales monumentos puede presentar una imagen lamentable.

En cuanto a la Comisaría, cuando se protege un edificio no se hace a la ligera, se hacen muchos estudios y si algo se integra en el Catálogo General del Patrimonio Andaluz es por alguna razón. En este caso por ser uno de los primeros ejemplos de arquitectura racionalista en Sevilla. Las razones para su protección las tienes aquí:

http://www.iaph.es/patrimonio-inmueble-andalucia/resumen.do?id=i22019

Comprendo que llegar a apreciar un estilo tan reciente puede llegar a ser complicado. Pero no olvidemos que durante el Neoclasicismo se consideró un horror todo lo que oliera a Barroco y se destruyeron muchas obras de arte por considerarlo un estilo desagradable. Ahora cualquiera dice que el Barroco es un período que no aporta nada a la ciudad. Pues quizás dentro de un siglo o dos se pueda decir lo mismo de la Gavidia. Siempre, claro está, que presente mejores condiciones de las actuales. También puede ocurrir lo contrario, que dentro de cien años se considere un edificio espantoso, pero eso sólo el tiempo lo dirá. Hay artistas que en su época estuvieron muy cotizados y la historia ha pasado como un rodillo por encima de ellos. Y otros que no tuvieron repercusión alguna y ahora son fundamentales para la historia del arte.

¡Un saludo!