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miércoles, 15 de julio de 2015

Rosa Aguilar marca las líneas estratégicas de la Consejería de Cultura

Palacio de Altamira, sede de la Consejería de Cultura


La consejera de Cultura Rosa Aguilar ha participado esta mañana en la Comisión de Cultura del Parlamento de Andalucía para dar a conocer la hoja de ruta de la presente legislatura. Se abre una nueva etapa en la que la participación, el diálogo, la innovación, el desarrollo sostenible, la creación de empleo y la máxima difusión de los productos culturales andaluces serán el núcleo fundamental de las diferentes políticas culturales que se pretenden llevar a cabo. Palabras algo vacías de tanto usarlas pero que abren la puerta a otra forma de entender la Cultura y su relación con la ciudadanía. 


A lo largo de su intervención la Consejera ha marcado diferentes ejes de actuación que tendrán como objetivo hacer de la Cultura un motor de desarrollo y que se plasmarán en la aprobación de cuatro leyes fundamentales para el fomento del sector: una Ley de Mecenazgo heredada de la anterior legislatura cuyo borrador será consensuado con los agentes culturales de la Comunidad, una Ley propia dedicada a la protección del Cine y otra específica de las Artes Escénicas. El objetivo de estas leyes es dar un marco legal a los principales sectores productivos culturales andaluces así como la regulación de las ayudas y subvenciones para dotar de mayor estabilidad a los profesionales y agentes culturales. Por último, la Ley de Memoria Democrática contemplará un Plan de exhumaciones de fosas en Andalucía y un Banco de ADN de víctimas y represaliados del Franquismo, así como un Inventario de simbología franquista. 

En cuanto a medidas concretas, la consejera se ha comprometido a trabajar de manera eficiente y eficaz en mejorar la Red de espacios escénicos andaluces para garantizar que el 90% de la población tenga acceso a una programación escénica de calidad en su entorno, colaborando con ayuntamientos y diputaciones y poniendo en valor una serie de edificios ya construidos pero que tienen un bajo rendimiento. También se apuesta por la creación de un Consejo Andaluz de la Cultura que permita un mayor diálogo con el sector así como la apuesta por las bibliotecas y el sector del libro como actores fundamentales del desarrollo cultural. Para la nueva consejera, las bibliotecas son uno de los pilares principales del tejido cultural en nuestra región y puerta de entrada para muchos ciudadanos a la Cultura, por lo que se trabajará en su mejora y difusión. La cooperación, el desarrollo y la perspectiva de género serán otras de las líneas de trabajo de una Consejería que ha heredado una serie de problemas en cuanto a equipamientos y centros culturales que habrá que definir en los próximos cuatro años. Rosa Aguilar ha tenido palabras para espacios de prácticamente todas las provincias en los que se hace necesario una profunda reflexión para su puesta en valor: el Centro de Creación Contemporánea de Córdoba, el Museo Íbero de Jaén, el Museo de Málaga, las Reales Atarazanas de Sevilla y la Alhambra y el Centro Lorca de Granada, que se inaugura el próximo día 29 de julio. La mayoría de estos grandes proyectos requieren de acuerdos institucionales para su puesta en marcha pero a nadie se le escapa que también necesitan un presupuesto que, sin duda, es la gran traba por la que algunos de ellos aún no han abierto sus puertas. Aguilar ha incidido en que los espacios culturales deben estar al servicio de la ciudadanía, pero habrá que ver cómo se ponen en carga hasta cinco macro contenedores culturales con un presupuesto que no deja de descender. 

La primera intervención pública de la nueva Consejera de Cultura ha dejado claras las líneas de trabajo y parece ser que la apuesta por un acceso universal a la cultura, el diálogo y la libertad y desarrollo de los pueblos están sobre la mesa, pero son cosas tan evidentes que cualquier político sabe que tiene que incluirlas en su discurso. Los próximos meses serán cruciales para testar la implicación real de todas estas promesas y si realmente la Cultura se convierte en un factor de libertad y de creación de empleo en una sociedad cada vez más falta de ambos elementos.

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