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lunes, 13 de julio de 2015

La belleza está en el interior


En multitud de ocasiones hemos tratado en el Blog el tema de la conservación de los interiores de los edificios. A menudo, cuando se lleva a cabo una remodelación, únicamente se conserva la fachada en ese intento de dar categoría histórica a un edificio que en realidad, por dentro, es completamente nuevo. De este modo no sólo se pierde la verdadera esencia del mismo, su historia y su idiosincrasia, sino que se va convirtiendo la ciudad en una suerte de parque temático donde los visitantes pasean por un bello decorado teatral sin vida.


Hoy nos queremos centrar en este curioso edificio de la calle Rioja donde recientemente se ha instalado una de las múltiples firmas del emporio Inditex. A pesar de haber buscado información sobre la datación del edificio ha sido imposible hallar el más mínimo dato que nos ayude a situar en qué época se construyó. La calle Rioja (antigua 'de los perros') es una de las más antiguas de la ciudad y fue muy conocida en su época por albergar en el cruce con Sierpes la famosa Cruz de Cerrajería. La manzana donde se encuentra nuestro edificio albergó desde finales del siglo XVI el convento de Nuestra Señora de Consolación, que estuvo en activo hasta el siglo XIX y sobre cuyo solar se levantó el Cine Llorens y diferentes casas de estética ecléctica y regionalista.

Edificio 'Ciudad del Betis'

Es el caso de la casa contigua a la que estamos tratando, de la que sí hay datos. Es un edificio diseñado por el arquitecto municipal Antonio Arévalo Martínez (1871-1948), el mismo artífice del Laboratorio Municipal y en él vemos la particular estética de este arquitecto, a camino entre el eclecticismo decimonónico en el que se había formado y el nuevo lenguaje regionalista. La casa se construye en 1912 (año mítico por ser cuando se convoca el Concurso de Casas Sevillanas en el que Arévalo quedó finalista con la Casa para Manuel José Borrego de la calle Águilas) y es conocida como Edificio Ciudad del Betis por el comercio de zapatería que la ocupó durante años. En su bella fachada destaca el panel de azulejos de la firma Mensaque en el que aparece el dios Mercurio.

Volviendo a nuestro edificio encontramos varios elementos que nos podrían ayudar a fecharlo. La estructura, por ejemplo, nos recuerda a las casas del siglo XVIII, con una planta a nivel de calle, un piso principal y un ático con arquerías a modo de galería separadas por pilastras rematadas con molduras. 


Este tipo de decoración la encontramos en otros edificios de la época como esta otra casa de la calle Feria, que si bien ha sido bastante remodelada tapiándose las arquerías nos muestra un esquema muy similar a la casa de la calle Rioja. Por composición podríamos por tanto fechar la casa en torno al siglo XVIII, quizás construida en parte de lo que había sido el convento de la Concepción o tal vez adosada al mismo.

Casa del siglo XVIII en la calle Feria

Sin embargo nos encontramos otros elementos curiosos en la fachada como los antepechos que cierran las arquerías superiores y que recuerdan a los de la medieval Casa de los Pinelo o las rejas de la ventanas, claramente regionalistas. ¿Podríamos estar ante un edificio antiguo profusamente remodelado a principios del siglo XX con una estética regionalista? Esto explicaría la disparidad de elementos supuestamente de épocas distintas, digamos que en algún momento a inicios del pasado siglo se 'modernizó' el edificio y para respetar su antigüedad se añadieron elementos históricos como los antepechos del ático o las rejas de forja.

Antepechos góticos en la torre de la Casa de los Pinelo

Una visita al interior nos ayuda a comprender mejor la evolución de esta casa ya que, a pesar de no conservarse prácticamente nada de las dependencias originales sí se ha respetado el espectacular patio principal, profusamente decorado con yeserías neorrenacentistas y un bello friso de azulejos con motivos vegetales y animales.

Patio de la casa de la calle Rioja

¿Cuántas veces habéis pasado por delante de este edificio sin imaginar que en su interior se esconde este hermosísimo patio? ¿Cuántos interiores hemos perdido y seguimos perdiendo a diario sin que lo sepamos? ¿Merece o no la pena ejercer un mayor control sobre las obras de remodelación de los edificios para evitar que se pierdan elementos como este patio? Se suele definir a Sevilla como una ciudad patrimonial, sin embargo somos muy poco celosos con nuestro patrimonio. A diario se destruyen edificios (asomaos a cualquier obra que se realice en el centro histórico, dan ganas de llorar) sin que se pongan las medidas necesarias para evitarlo ni existe un celo en cuanto a la conservación de nuestra historia. Que este ejemplo sirva para mostrar lo que nos estamos perdiendo dejando que se tiren uno tras otro nuestros edificios.




> Actualización (21 de julio de 2015): Manuel P. Rodríguez, de la web RetabloCeramico apunta a que la autoría de estos azulejos podría ser de José Recio del Rivero, por la similitud existente con los del paño cerámico dedicado al comercio de la contigua Casa Ciudad del Betis.


2 comentarios:

Isaac Chalmain dijo...

Sobresaliente entrada y sugerentes reflexiones sobre la historia del edficio en cuestión. Una lástima que el centro de Sevilla se esté convirtiendo en una loa al fachadismo, pero bueno... ¡Poderoso caballero es don dinero! Nada nuevo bajo el sol.

Sergio Harillo dijo...

Es uno de mis objetivos en la vida, que la gente valore los edificios en su integridad y no sólo su fachada, jeje.

Un saludo