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miércoles, 4 de marzo de 2015

San Luis Habitable denuncia ante Cultura las obras de la calle

'Plaza' de San Marcos

Cuando analizamos en Cultura de Sevilla la remodelación de la calle San Luis, recientemente inaugurada, ya advertimos que había varios aspectos que no terminaban de convencer, como el hecho de no haber incluido en las obras las plazas de San Marcos y Santa Marina, la banda de aparcamientos delante de la iglesia de San Luis o la ausencia de arbolado. La Plataforma San Luis Habitable, ante la falta de comunicación con el Ayuntamiento de Sevilla ha decidido denunciar ante la Consejería de Cultura la reurbanización de esta céntrica vía al haberse burlado, en su opinión, "importantes normas para la protección del Patrimonio". 


Aparcamiento delante de la Iglesia de San Luis, joya del barroco europeo

La Plataforma, formada por trece entidades y asociciaciones ciudadanas entre las que se encuentran Adepa, Ben Baso, las AMPA del Colegio Huerta de Santa Marina y del Instituto San Isidoro, la Asociación Rompemoldes, Ecologistas en Acción o la Plataforma 'Amigos de la Iglesia de San Luis', denuncia que varias asociaciones del barrio fueron informadas por el Distrito Casco Antiguo sobre las obras tan sólo doce días antes del inicio de las mismas, impidiéndose su participación en el diseño de tan emblemática vía y rechazándose el posterior informe presentado por las asociaciones alertando de las irregularidades del proyecto. Entre las sugerencias planteadas por estas asociaciones estaban la inclusión de arbolado en aquellas zonas donde fuese posible, la colocación de mobiliario urbano básico, un tratamiento especial y acorde a la importancia de los tres templos ubicados en la calle declarados Bien de Interés Cultural, la eliminación de la banda de aparcamientos delante de la iglesia de San Luis o el soterramiento de cableado y otras instalaciones aéreas, medidas que ya recogen el Plan General de Ordenación Urbana y los planes específicos de protección de este sector.

'Plaza' de Santa Marina

Una vez más asistimos a la doble versión de los hechos. Mientras que desde el Ayuntamiento se recalca que las obras en cualquier punto de la ciudad son consensuadas con vecinos y comerciantes, luego siempre aparecen entidades que denuncian haber sido relegadas a un segundo plano a la hora de diseñar la zona donde viven. Sólo hay que echarle un vistazo al listado de entidades denunciantes para comprobar que no son precisamente organizaciones ajenas a la zona por lo que el Ayuntamiento bien podría haber contado con ellas a la hora de diseñar un proyecto a todas luces incompleto. Cuando se lleva a cabo una reurbanización es imposible contentar a todo el mundo pero debería ser tarea fundamental del Ayuntamiento buscar el mayor consenso, especialmente entre los ciudadanos que van a tener que convivir con el resultado durante años ya que son los que mejor conocen los problemas y necesidades de la zona. El gobernar a base de imponer un criterio es una forma de gobierno que se aleja de cualquier sociedad democrática avanzada y cada vez se tiende más al consenso, al diálogo y al diseño conjunto para construir la ciudad entre todos.

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