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lunes, 9 de febrero de 2015

#ToquemosMadera: calle Cervantes, 4


Seguimos nuestro periplo retratando edificios del centro histórico que presentan un mal estado. En esta ocasión nos detenemos en uno que, parece ser, será intervenido próximamente para reconvertirlo en pisos y apartamentos. Se trata del número 4 de la calle Cervantes, un edificio de finales del siglo XIX - principios del XX, previo a la eclosión del Regionalismo y que recuerda bastante al edificio de la calle Cabo Noval del que hablábamos hace unos meses.



La estructura de la fachada es bastante sencilla, con el esquema 3x3 que tanto desarrollo tendrá durante el Regionalismo, y diferentes elementos clasicistas como cornisas, ménsulas sosteniendo los balcones del piso principal o bellas rejas en las barandas de este mismo nivel. En su interior, apuntalado y en muy mal estado, se observan interesantes detalles como los zócalos de azulejos del zaguán, la cancela de hierro de acceso al patio o un bello distribuidor donde se atisba una segunda cancela de forja artística. Según se puede ver en los renders realizados por el estudio de arquitectura encargado de la remodelación del edificio, todos estos elementos parecen tener los días contados respetándose únicamente la fachada en la nueva promoción de viviendas.


3 comentarios:

Isaac Chalmain dijo...

Una auténtica lástima que el destino de este tipo de
edificios esté en manos de gente más preocupada por los euros que por las trazas artísticas. Ya lo dijo Quevedo: "Poderoso caballero..."

Sergio Harillo dijo...

En mi opinión, este tipo de elementos son lo que le dan interés y 'prestigio' a un edificio. Cuando eliges un edificio de este estilo para vivir, será porque buscas algo que lo haga especial. Si sólo se conserva la fachada estamos ante un decorado de cartón piedra.

Entiendo que debe ser costosísimo e incluso contraproducente conservarlo todo, hasta el último muro, pero debería haber una línea que marque hasta dónde conservar.

¡Saludos!

Isaac Chalmain dijo...

Completamente de acuerdo. Lugares y edificios con su historia particular y características propias debieran ser preservados hasta donde la comodidad y el bienestar de sus moradores lo aconsejen. Vivir tras un telón suntuoso en un escenario vacío tiene poco aliciente. Me gusta tu punto de vista, Sergio. Gracias, de nuevo, por el post.