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domingo, 18 de enero de 2015

¿Es Sevilla una ciudad sostenible?

Arboreto del Carambolo, Sevilla. Ejemplo de gestión de zona verde

El pasado miércoles al finalizar la presentación de las obras de acondicionamiento de los jardines de la Torre de don Fadrique los periodistas le preguntaban al alcalde por los informes negativos de la Junta de Andalucía sobre el puente que el Ayuntamiento pretende construir sobre la dársena del Guadalquivir para descongestionar el posible problema de tráfico que genere la apertura de la Torre Pelli. Ante las preguntas de los periodistas, el alcalde mostró su enfado por lo que considera una actitud contraria a los intereses de la ciudad por parte de la administración autonómica. Además de defender el puente como única vía para evitar el colapso del tráfico, se lamentó por la negativa a construir aparcamientos en el centro histórico e incluso llegó a poner en duda el modelo de carriles bici sentenciando que no todo el mundo se mueve a pie o en bicicleta. 

Para las personas a las que nos gusta el Urbanismo y estamos al corriente de lo que ocurre en otras ciudades, las palabras del alcalde suenan a barbaridad, por mucho que desde determinados sectores de la ciudad se empeñen en defender que un puente es la solución a todos nuestros males o que el centro histórico puede acoger más vehículos privados. Es por ello que hoy en Cultura de Sevilla hemos querido lanzar una pregunta: ¿es Sevilla una ciudad sostenible? Para contestarla analizaremos ejemplos de otras ciudades del mundo y veremos los puntos fundamentales para que una ciudad sea considerada sostenible. 


Jardines del Guadalquivir, joya botánica de la Expo. Actualmente abandonados


Como referencia tomaremos los ocho puntos recogidos en la última conferencia sobre el Clima celebrada el año pasado en Lima (Perú) en los que se especifican de forma clara y concisa los criterios que debe seguir una ciudad para ser sostenible.

1. Ofrece una buena calidad de vida a sus ciudadanos. Este primer punto es evidente, una ciudad sostenible será aquella en la que sus ciudadanos se sientan a gusto y puedan desarrollar su día a día de la forma más cómoda posible. En ello incide desde la cercanía de colegios y hospitales hasta el tiempo que se tarde en llegar al trabajo (claro que para ello hay que tener un trabajo, otro aspecto fundamental en la calidad de vida del ciudadano). En este punto es interesante conocer las ideas de los urbanistas daneses Jan Gehl y Helle Soholt (Gehl Architects) para los que una ciudad habitable es aquella que cuenta con barrios que garantizan un acceso rápido y cómodo a la infraestructura social (colegios, hospitales, estaciones de transporte) y para ello es fundamental que la ciudad sea compacta y albergue sectores de uso mixto. Es decir, que el ciudadano debe tener a mano todo aquello que necesite para poder usarlo de forma rápida y segura, eliminando así la necesidad de depender del vehículo privado.

Copenhague (Dinamarca). Ciudad Verde Europea. Imagen de turismodigital.com

2. Minimiza sus impactos al Medio Ambiente. Según los últimos estudios de la OCDE, si seguimos destruyendo nuestro entorno natural al mismo ritmo que hasta ahora, en el 2050 las emisiones de CO2 se incrementarán en un 70%. Esto es una barbaridad a la que hay que buscar una solución sí o sí. El planeta es el que tenemos y no podemos seguir destruyéndolo. ¿Cómo podemos desde lo local reducir la huella ecológica? Siguiendo unos sencillos pasos: evitar todo tipo de vertidos (ahí tenemos el Guadaíra-cloaca), evitar la tala indiscriminada de árboles (en Sevilla somos expertos en lo contrario) o promover la integración del entorno natural en el crecimiento de la ciudad (esto, en Sevilla, suena a chino). En definitiva, hay que planificar las ciudades pensando en el cambio climático y tomar decisiones que eviten la destrucción de nuestro entorno, o en el caso de Sevilla, reconstruir ese entorno que ha sido arrasado durante décadas. En este apartado podríamos incluir otra medida que aparece en diferentes catálogos sobre ciudades sostenibles, el fomento del comercio local frente a las multinacionales. Precisamente lo contrario a lo que hacemos en Sevilla, donde las facilidades se le dan siempre al que viene de fuera, aunque ello perjudique al pequeño comercio local.

3. Reduce las emisiones de CO2. Apostar por la eficiencia energética, usar energías renovables, desarrollar programas de fomento del transporte público, A PIE y EN BICICLETA o promover en las nuevas edificaciones la autosuficiencia energética y el reciclaje del agua. Volvemos a las reflexiones de Gehl Architects ya que para estos urbanistas es primordial que el ciudadano pueda elegir entre varios medios de transporte para desplazarse por la ciudad y cita tres alternativas: en bicicleta, caminando o en transporte público; de hecho Gehl afirma que "fácilmente podemos hacer ciudades en las que no se necesite el uso del vehículo privado para que viaje una sola persona" y cita como ejemplo a Helsinki. En este punto, algo tenemos avanzado gracias a la extensa red de carriles bici que han convertido a Sevilla en una de las mejores ciudades para moverse en bicicleta, pero hace falta un verdadero fomento de este transporte y lo que es más importante, dejar de ver la bicicleta como un enemigo.

Vancouver (Canadá). La ciudad más verde del Planeta. Imagen de wikipedia

4. Mantiene y recupera sus espacios verdes. Regenerar y preservar los espacios naturales, parques, ríos, zonas boscosas y fomentar la creación de huertos urbanos. La inversión realizada en Sevilla en este aspecto en los últimos años ha sido abismal, sólo hay que pensar en la recuperación de las riberas del Guadalquivir, la ampliación del Parque del Alamillo o el nuevo Parque del Guadaíra, pero también es cierto que nada de esto sirve si luego no hay un mantenimiento adecuado como ocurre en tantísimas zonas verdes de la ciudad y como ejemplo tenemos la situación de los jardines Americano y del Guadalquivir. Hay que implicar a la ciudadanía en el cuidado de sus zonas verdes y esa tarea desde el Ayuntamiento ni saben ni quieren hacerla. Vancouver (Canadá) es la máxima referencia en estos momentos después de haber sido nombrada la ciudad más verde del Planeta por sus medidas sostenibles y de cuidado del Medio Ambiente. Un ejemplo, de aquí a 2020 tiene planteado plantar más de 300.000 árboles en sus calles, espacios públicos y zonas verdes.

5. Apuesta por una movilidad sostenible. La máxima en este punto es clara: el transporte público y sostenible debe priorizarse por encima del privado. El puente de la Cartuja es por tanto un elemento cuestionable y más cuando los 11 o 12 millones que cuesta el puente se podrían destinar, por ejemplo, a ampliar el Cercanías de la Cartuja hasta Puerto Triana. De nuevo se incide en este punto en la necesidad de usar transportes públicos no contaminantes (en este aspecto Tussam está haciendo un gran esfuerzo) pero también se incide en la ampliación de horarios y frecuencias (algo en lo que en Sevilla estamos bastante atrasados) y de nuevo fomentar la movilidad a pie y en bicicleta.

Tranvía de Bilbao

6. Promueve una construcción planificada y eficiente. Las administraciones locales deben garantizar el acceso a una vivienda digna que sea respetuosa con su entorno promoviendo edificios que sean saludables, eficientes, cómodos y de bajo costo de mantenimiento. Hace unos años analizábamos en el Blog los nuevos barrios que contempla el PGOU de la ciudad (Santa Bárbara, Buen Aire, Palmas Altas, Hacienda El Rosario) y cuestionábamos un modelo de ciudad en el que los barrios están en el extrarradio mientras que los polígonos industriales actuaban como frontera entre éstos y la ciudad consolidada. Mientras más lejos están los barrios, más necesidad habrá de usar el vehículo privado y mayor inseguridad habrá al tener que atravesar vacíos urbanos para poder ir de un barrio a otro. Volvemos a la idea de hacer ciudades compactas con sectores de uso mixto. ¿No hubiera sido más sostenible trasladar los polígonos industriales a las afueras y construir los barrios dentro de la ciudad consolidada? O incluso se podrían plantear barrios en los que sector residencial y productivo compartieran espacio.

7. Maneja y gestiona sus residuos. Reutilización, reciclaje o reducción son palabras que habría que tener muy presentes para evitar la contaminación y el riesgo ambiental. Actuaciones como la recogida neumática o el uso de contenedores de reciclaje son muy positivas, pero luego se dan situaciones como la eliminación de los contenedores para el reciclaje del aceite durante años sin que desde el Ayuntamiento se hayan tomado medidas para solucionar este problema a la mayor brevedad posible. Otro ejemplo, los contenedores soterrados del centro, llevan instalados varios meses pero no han sido puestos en funcionamiento con la consiguiente incomodidad para los vecinos que deben desplazarse con la basura buscando unos contenedores que, a veces, desaparecen de la noche a la mañana.

Malmö (Suecia). Imagen de visitsweden.com

8. Promueve la participación activa de sus ciudadanos. Es simple: involucrar a los ciudadanos en la planificación y transformación de la ciudad. En este aspecto podría parecer que estamos bastante avanzados con plataformas como e-Democracia, pero la triste realidad es que la administración local sigue funcionando de forma opaca y totalmente independiente a la ciudadanía. El ejemplo lo conocíamos el pasado jueves en la reunión de la Plataforma en defensa del Jardín Americano, en marzo de 2014 se solicitó una reunión con el delegado de Urbanismo para tratar este tema. Hasta hoy no ha habido respuesta.

Cumplir todos estos puntos es una tarea compleja, pero lo principal es tener la intención de hacerlo. A día de hoy, por lo que podemos ver, Sevilla no es una ciudad sostenible y con determinadas medidas llevadas a cabo por nuestro Ayuntamiento precisamente estamos yendo en contra de lo que se considera óptimo para las ciudades desarrolladas y sostenibles. Son muchas las ciudades que se están tomando muy en serio la sostenibilidad y es una lástima que Sevilla se esté quedando atrás en este aspecto. Por cercanía y similitud, podríamos tomar como referencia la ciudad sueca de Malmö, que vivió en los años ochenta un gran deterioro al cerrarse sus astilleros, pero lejos de rendirse optó por un nuevo concepto de ciudad verde y sostenible que la ha catapultado como ejemplo de ciudad del siglo XXI. El cambio empieza con voluntad. Hagamos de Sevilla una ciudad referente a nivel mundial en desarrollo sostenible, empecemos a hacer bien las cosas.

4 comentarios:

Patricia Iglesias dijo...

¡Qué buen trabajo haces con este tipo de artículos! Un abrazo!

Sergio Harillo dijo...

Muchas gracias, Patricia. Me ha llevado tres horas escribir el artículo, pero me gusta cómo ha quedado :)

¡Un abrazo!

Pablo dijo...

Fantástico artículo, Sergio. Muy didáctico. El urbanismo no es una de mis especialidades y me he apuntado unos cuantos enlaces para aprender un poco.

Saludos ;)

Sergio Harillo dijo...

Muchas gracias, Pablo. A mí el Urbanismo y todo lo relacionado con las ciudades me fascina. Cuidado que engancha, en cuanto empieces a descubrir cosas, querrás saber más y más :)

Un saludo!!