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jueves, 9 de octubre de 2014

Sevilla oculta: Depósito de Bienes Culturales


Hace un siglo el arquitecto Aurelio Gómez Millán recibía el encargo de construir el edificio conocido como Garaje Laverán, en la calle Baños. La modernista fachada esconde en su interior una estructura metálica anterior al propio edificio, una herencia del siglo XIX que Gómez Millán consolidó y conservó como zona de aparcamiento del nuevo edificio de viviendas. Tras la recuperación del inmueble en el año 2010, esta zona interior pasó a formar parte del patrimonio municipal y tras varios años de dudas, finalmente se ha decidido destinar este magnífico espacio a un uso cultural: el Depósito de Bienes Culturales del Ayuntamiento.



El objetivo de este espacio, adscrito a Patrimonium Hispalense, la marca patrimonial del Ayuntamiento, es convertirse en un lugar donde conservar, estudiar, catalogar y difundir el patrimonio municipal. En sus dependencias no sólo se almacenarán diferentes piezas artísticas, sino que se podrá intervenir en ellas para garantizar su correcta conservación. De momento se han trasladado a la calle Baños una serie de piezas que decoraban los jardines del convento de Santa Clara desde que fuera Museo Arqueológico Municipal a principios del siglo XX, así como otros restos aparecidos en diversas obras y tareas de restauración en el antiguo cenobio.

Antigua portada del Museo Arqueológico Municipal
Columna renacentista de las Casas Consistoriales

De la primitiva decoración renacentista de las Casas Consistoriales encontramos algunas piezas, como una bella columna ricamente labrada o capiteles y relieves que fueron extraídos en el siglo XIX cuando se restauró la fachada de la Plaza de San Francisco. Algunos relieves se sustituyeron por otros nuevos ante el estado de deterioro de los originales, que terminaron en la colección municipal y fueron expuestos en el primitivo Museo Arqueológico que diseñó Talavera y Heredia en torno a la torre de don Fadrique.


Cada pieza expuesta en el Depósito de Bienes Culturales es una auténtica joya, tanto por su calidad como por su importancia en el devenir histórico de la ciudad de Sevilla. Contemplando las delicadas tallas renacentistas en capiteles, basas y relieves se comprende mejor la eclosión económica y cultural que supusieron el descubrimiento de América y las bodas del emperador Carlos I e Isabel de Portugal en 1526.


Del conjunto de piezas que albergó el Museo Arqueológico Municipal, la gran mayoría fueron a parar al Museo Arqueológico Provincial, primero en la sede que compartía con el Bellas Artes en el convento de La Merced y posteriormente al pabellón de Plaza de América. Las piezas que quedaron en Santa Clara han sobrevivido a la intemperie, las condiciones meteorológicas, la dejadez y el abandono, pero por fin han sido recuperadas y restauradas.


La celebración de la Noche en Blanco el pasado viernes supuso la apertura por primera vez al público de este espacio, que pese a ser un lugar de trabajo, pretende contar con una serie de visitas guiadas puntuales para que la ciudadanía pueda conocerlo y valorar los tesoros que contiene, muchos de ellos aún pendientes de restauración. El Depósito de Bienes Culturales es un paso más en la idea de crear un Museo de la Ciudad que cuente con varias sedes y cuyo principal valor será la Colección Museográfica Municipal.


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