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viernes, 10 de octubre de 2014

Llamar a las cosas por su nombre


El alcalde presentó el pasado miércoles junto con el representante de la Unión Temporal de Empresas encargada del proyecto, el nuevo Mercado Puerta de la Carne. El alcalde, fiel a su promesa electoral, se apresuró a decir que se trata de un proyecto eminentemente cultural y que, tal y como prometió, se destinará a la creación contemporánea. Nada más lejos de la realidad, con apenas 500 metros cuadrados de superficie "cultural" frente a los 3.000 metros cuadrados del edificio, es evidente que lo principal en este proyecto es su vertiente comercial. Es más, de la propuesta ha desaparecido el anunciado auditorio y lo cultural se concentra en el espacio central del edificio, que acogería tanto representaciones escénicas como eventos de todo tipo. Resulta extraño que el alcalde le tenga tanto miedo a vender este proyecto como lo que realmente es, un gran centro comercial destinado al ocio y la restauración. Con esta inversión (que alcanza los 7 millones de euros) no sólo se va a rehabilitar el edificio, sino que se va a generar empleo y se va a dotar a esta zona de un nuevo atractivo. Podrá gustar más o menos el modelo elegido, pero es un modelo al fin y al cabo, y el alcalde debería defenderlo si considera que es lo más apropiado para el edificio y para la ciudad. Disfrazar el proyecto de lo que no es no hace más que esconder las propias vergüenzas de un gobierno que prometió algo que ha sido incapaz de llevar a cabo, ahora es el momento de explicar las razones y defender la nueva opción, lo contrario deja en muy mal lugar al alcalde tanto por faltar a su palabra como por contar medias verdades. 



Lo mismo ocurre con la amenaza de la malvada Comisión de Patrimonio al advertir que "esperan que el organismo dependiente de la Junta de Andalucía no ponga trabas al proyecto". Cuando se presentan los proyectos en condiciones y con todo en regla, se pasa el filtro de la Comisión sin problemas (ahí está el caso del mercado gourmet de las Naves del Barranco) pero cuando se pretenden llevar a cabo proyectos que chocan con la normativa es lógico que la Comisión ponga reparos. Con esta actuación el mercado de la Puerta de la Carne recupera el sentido comercial con el que fue diseñado, se pone en valor un edificio de gran valor patrimonial y se genera movimiento económico en una zona bastante baldía. Perdida la batalla del Pompidou sevillano, habrá que poner los ojos en la cercana Fábrica de Artillería para que, esta vez sí, su futuro sea cultural.

Imágenes cedidas por la UTE encargada del proyecto

2 comentarios:

Alejandro Teba dijo...

Desgraciadamente, este gobierno municipal carece de política cultural. Lo más triste de todo, es que no sólo no lo tiene este gobierno, si no los gobiernos anteriores...Sevilla es y será una ciudad dedicada exclusivamente al sector servicios porque nuestros gobernantes así lo quieren... Con un poco de sensibilidad y valentía, Sevilla podría estar a la vanguardia de la cultura ya que materia prima tenemos. Pero da la impresión de que no conviene...

Como siempre, felicidades por el blog Sergio.

Sergio Harillo dijo...

¿No tiene política cultural o esto es lo que ellos entienden por Cultura?

Sería un debate interesante analizar el desarrollo cultural de la ciudad durante estos cuatro años. Personalmente pienso que hemos ido a peor, pero habría que valorar muchos indicadores.

¡Un saludo Alejandro!