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viernes, 31 de octubre de 2014

La Cartuja como arma arrojadiza

La Avenida Marie Curie, completamente abandonada

El pasado miércoles el candidato socialista a la alcaldía Juan Espadas visitaba la Isla de la Cartuja para denunciar el lamentable estado de conservación de diferentes espacios municipales y el absoluto desinterés por parte del Consistorio hacia el Parque Tecnológico. No es nada nuevo, en Cultura de Sevilla lo llevamos denunciando desde hace años (la última vez el pasado domingo) al igual que lo ha hecho el propio Parque Tecnológico o asociaciones como Legado Expo. Las avenidas Marie Curie y el Camino de los Descubrimientos presentan una imagen deleznable, siendo los dos espacios gestionados por el Ayuntamiento y no por el propio Parque, que sí que mantiene sus espacios comunes en buen estado.


En el Ayuntamiento no ha sentado nada bien esta denuncia y el concejal Juan Bueno salió rápidamente a la palestra para contestar a Espadas. ¿Cómo? Pues con el aburrido y manido recurso del "y tú más". Desde el Ayuntamiento se ha echado en cara al candidato socialista que no reclame a la Junta de Andalucía la construcción de las líneas 2 y 4 de Metro. ¿Tiene esto algo que ver con lo denunciado? Pues no, ya que lo que se está poniendo en evidencia es la falta de actuación municipal en un espacio que sirve de acceso a uno de los principales parques empresariales de España. Evidentemente que hacen falta las líneas de Metro, pero ello no resta importancia al desprecio con el que el Ayuntamiento trata a la Cartuja. Bueno, sin argumentos de peso con los que defender la actuación municipal en el Parque Tecnológico, arremete de nuevo contra la Torre Pelli y contra la negativa de la Comisión de Patrimonio al Puente de la Cartuja. Lo más curioso es que también acusa a Espadas de "insultar la inteligencia de los ciudadanos" al hacer este tipo de reclamaciones. Olvida el concejal popular que esa es la labor de la oposición, denunciar lo que está mal y que al propio Zoido le faltaban horas en el día cuando estaba en la oposición y no dudaba en acudir a dónde hiciera falta para retratarse con los vecinos, ya fuera con una pala recogiendo basura en el Vacie o pagando de su bolsillo unas papeleras. ¿Insultaba entonces el actual alcalde la inteligencia de los ciudadanos o hacía su trabajo? La doble moral de nuestros políticos no tiene fin y eso sí que es un insulto a la ciudadanía que asiste indignada y harta al cruce de acusaciones de unos políticos que lo único que tendrían que hacer es trabajar por el bien común.

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