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jueves, 4 de septiembre de 2014

La tala de Almirante Lobo, la punta del iceberg de una nefasta gestión

Restos de árboles en la calle Almirante Lobo. Han sido talados prácticamente todos, los enfermos y los sanos

La salvaje tala llevada a cabo en la calle Almirante Lobo en los últimos días no es más que la punta del iceberg de un fenómeno que en Cultura de Sevilla llevamos años denunciando. Asistimos con horror al absoluto desprecio con el que el anterior equipo de Gobierno de la ciudad trataba a los árboles de la ciudad (con actuaciones flagrantes como la de la Avenida de la Constitución) y tuvimos cierta esperanza con la llegada de Zoido a la alcaldía tras su promesa de mejorar la gestión del patrimonio verde sevillano. Pero en esta ocasión, como en tantas otras, se ha cumplido el refrán que dice "otros vendrán, que bueno te harán". Si Monteseirín permitió la tala indiscriminada, su sucesor en el cargo ha cogido la motosierra con gusto y su mandato pasará a la historia como uno de los peores en materia ambiental.


Salvaje tala de tipuanas en la calle Avicena. Los árboles estaban completamente sanos

La tala de Almirante Lobo nos ha recordado a otra nefasta actuación en la calle Avicena, perpetrada en noviembre de 2013 y que se llevó por delante una treintena de tipuanas en perfecto estado de salud. En aquel momento, al igual que ahora, se argumentó que los árboles eran un peligro y debían ser cortados. Las tipuanas de veinte años de edad se sustituyeron por raquíticos perales que están siendo masacrados por la falta de riego. Pero hay más casos de maltrato al patrimonio verde de la ciudad, como el de la calle Campamento, el de Flota de Indias, el de la calle Virgen de la Sierra en el Prado de San Sebastián o la calle Virgen de Begoña, en Los Remedios, que contaba con varios naranjos hasta que fue reurbanizada en diciembre de 2012, eliminándose todos los árboles. O los álamos eliminados este verano sin motivo aparente en el Paseo Juan Carlos I, precisamente tras la plantación de cipreses de los pantanos y ginkgos en la orilla del río. Casos a los que habría que sumar el anuncio de la tala de más de cuarenta árboles en diferentes calles de Sevilla Este porque molestaban a las farolas.


Calle Virgen de Begoña. Fueron eliminados todos los naranjos durante su reurbanización

En otros casos los árboles son sustituidos como si de mobiliario urbano se tratara, como en la calle Asunción, donde los ciruelos fueron eliminados sin motivo aparente para plantar nuevos naranjos, desfigurando el interesante juego cromático con el que se diseñó la calle o en la Plaza de la Pescadería, donde los cuatro naranjos que había fueron sustituidos hace unos meses por dos catalpas.


Ciruelos que fueron eliminados de la calle Asunción sin motivo aparente para plantar naranjos

Los árboles no son farolas, ni bancos ni papeleras, son seres vivos y además, imprescindibles para que los seres humanos podamos vivir. Gracias a ellos no sólo se elimina el nocivo CO2 de nuestras calles para ser sustituido por oxígeno, sino que se consigue bajar las temperaturas de la ciudad, se favorece la biodiversidad y se consigue una mayor humedad ambiental, lo cual repercute en la bajada de temperaturas y el desarrollo de la propia naturaleza. Por supuesto los árboles también tienen incomodidades, como la suciedad que generan (¿acaso no generamos más suciedad los humanos?) o la posibilidad de que algunas ramas se introduzcan en domicilios, pero este tipo de contrariedades son subsanables con facilidad y no por ello deben ser sometidos a terribles podas ni deben ser eliminados de nuestras calles como ocurrió en la pasada reurbanización de la calle Adriano cuando los alcorques fueron tapados para evitar plantar nuevos árboles allí donde habían desaparecido.

Remodelación de la calle Adriano en la que fueron eliminados los alcorques para no plantar nuevos árboles

El cuidado de nuestro patrimonio verde y la potenciación del paisajismo como medida para embellecer nuestra ciudad son dos tareas pendientes que tiene el Ayuntamiento y que parece no querer emprender. De los árboles hay que cuidar del mismo modo que hay que reponer el asfalto de las calles, mejorar las tuberías de agua que se quedan obsoletas o pintar las fachadas de las casas. ¿Cómo? Pues muy sencillo, teniendo un servicio de Parques y Jardines eficiente, con profesionales y políticos al mando que sepan actuar de la mejor manera posible. Los árboles hay que monitorizarlos cuando se plantan para evitar que crezcan torcidos y con el paso de los años tiendan a caerse, hay que regarlos para que crezcan y sobrevivan a nuestros largos y calurosos veranos y por supuesto hay que llevar a cabo labores de poda continuadas que le ayuden a crecer correctamente.


Bauhinia torcida por la falta de tutores que acabó siendo talada en la avenida del Cid

¿Cuándo se poda un árbol? En invierno, ya que es el período en el que el árbol "descansa" y luego puede crecer con más fuerza en primavera. Por el contrario, las podas en verano son letales para el árbol y más el tipo de podas que se hacen en Sevilla, tan drásticas que lo único que consiguen es que el árbol enferme, se pudra y se quede hueco, suponiendo un peligro para los viandantes cuando llueve o hace viento. Cada vez que el Ayuntamiento se apresura al autobombo diciendo que desde el cambio de Gobierno se han producido miles de podas, lo que se hace es demostrar hasta qué punto en el Ayuntamiento desconocen cómo se debe cuidar un árbol. Autofelicitarse por algo que está mal hecho es ridículo.

Árbol enfermo tras numerosas podas en Marqués de Paradas. Debería ser sustituido por un ejemplar sano 

¿Qué habría que hacer para mejorar esta situación en Sevilla? Lo hemos dicho muchas veces. Lo primero sería realizar un estudio pormenorizado de cada árbol, diagnosticando su estado y viendo si se puede salvar o no. En caso negativo, debería ser sustituido por otro ejemplar, ya sea de la misma especie o de otra más apropiada. Por supuesto, de nada sirve seguir podando una y otra vez árboles enfermos porque seguirán siendo un peligro como se puede ver en los árboles de Marqués de Paradas o Palos de la Frontera. Esos árboles ya no tienen solución por lo que habría que quitarlos y poner ejemplares nuevos, seguir podándolos todos los años es tirar el dinero del contribuyente. 

Árbol enfermo podado en Palos de la Frontera. Mantenerlo es inviable y debería ser sustituido por un ejemplar sano

Afortunadamente, parece que en nuestra ciudad cada vez hay una mayor concienciación en este tema y son varias las asociaciones como Ecologistas en Acción, expertos y ciudadanos que están denunciando estas tropelías porque quieren vivir en una ciudad más respetuosa con el Medio Ambiente. Todos los ejemplos a los que se ha hecho referencia en esta entrada pertenecen al período de gobierno del actual alcalde por lo que sobran las palabras del delegado de Urbanismo cada vez que dice que el patrimonio verde de la ciudad está mejor que nunca y que no se llevan a cabo talas indiscriminadas como sí se hacía en años anteriores. La triste realidad es que en este tema el Ayuntamiento lo está haciendo francamente mal y la raíz del problema está en Parques y Jardines, un servicio que ha quedado marginado tras el macrocontrato que ha privatizado la gestión de las zonas verdes de la ciudad y que tan malos resultados está dando, quizás por el desinterés o por la falta de sensibilización. Visto lo visto, es bastante improbable que la situación cambie en los próximos meses, sólo cabe esperar que a partir de mayo del año que viene los nuevos gestores del Ayuntamiento quieran hacer las cosas bien.

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