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jueves, 21 de agosto de 2014

Cultura de Sevilla en Barcelona: La arqueología al servicio del conocimiento

Plaça Vila de Madrid. Accesos a la Via Sepulcral Romana 


Barcelona inspira. Éste es el lema que el Ayuntamiento de Barcelona ha utilizado durante este verano para publicitar la ciudad entre propios y extraños. Los seguidores del Blog conocerán mi pasión por la ciudad condal, un referente en el que bien podría mirarse Sevilla en muchos aspectos. Durante estas últimas semanas de inactividad en el Blog, Barcelona se ha convertido en mi ciudad de acogida y he aprovechado la oportunidad para recorrerla, dejándome atrapar, una vez más por sus encantos.


Como en anteriores ocasiones, este viaje servirá para ilustrar una serie de reportajes sobre aspectos culturales, urbanísticos y ambientales que podrían mejorar nuestra ciudad. Empezamos por un tema que suele aparecer con frecuencia en el Blog, la arqueología. Nuestra primera parada del recorrido está en la plaza 'Vila de Madrid', en pleno centro histórico, a unos metros de Plaza Cataluña. Una serie de monumentos funerarios jalonan una antigua vía romana de la ciudad de Barcino. Los restos han sido puestos en valor gracias a una interesante intervención paisajística que los deja al aire al mismo tiempo que permite el libre acceso por medio de rampas y praderas de césped. El recinto alberga un pequeño museo en el que se expone el material arqueológico aparecido durante las excavaciones y que depende del Museo de Historia de Barcelona. Como ya se ha hecho referencia en otras ocasiones en Cultura de Sevilla, el Muhba tiene una sede central de la que dependen varios espacios y recintos satélite que contribuyen a dar a conocer diferentes aspectos de la historia de Barcelona. Este tipo de museo multisede es el que se ha tomado como referencia para Patrimonium Hispalense, aquí en Sevilla. La exposición y cuidado de los restos arqueológicos no tiene nada que ver con los maltrechos hornos almohades de Puerta de Jerez, las olvidadas columnas de la calle Mármoles, o los condenados restos del barrio de Benialofar, en La Florida, por sólo citar tres ejemplos de nuestro maltrecho patrimonio arqueológico.  


Reconstrucción de la vía romana con los monumentos funerarios en sus márgenes 



Sin dejar la antigua Barcino, nos trasladamos al perímetro del barrio Gótico para contemplar las imponentes murallas romanas, o lo que queda de ellas, ya que han sido remodeladas una y otra vez durante siglos para evitar saqueos e invasiones. Gran parte del recorrido de las murallas se encuentra encastrado en otras construcciones, pero una sencilla señalética nos permite ubicar los diferentes tramos, puertas y baluartes, así como imaginar, por medio de un mapa, cómo era la ciudad antigua.


Murallas de Barcelona como soporte del caserío de la ciudad 


De manera sencilla y didáctica se pone en valor un recurso patrimonial para deleite de ciudadanos y visitantes que saben, en todo momento, qué es lo que están viendo. Los recientes reportajes realizados en Cultura de Sevilla sobre las murallas almohades de nuestra ciudad ejemplifican hasta qué punto desconocemos este fascinante legado arquitectónico en Sevilla. No hace falta invertir millones en pantallas de última generación, bastaría con una serie de paneles a lo largo de su recorrido para informar sobre lo que se está viendo.


Puerta y murallas en la Avinguda del Paral·lel 

Nueva plaza de acceso al Centro Cultural El Born 


Por último llegamos al antiguo barrio de La Ribera donde se encuentra el nuevo y flamante Centro Cultural El Born. Se trata de un mercado de abastos construido en el siglo XIX que cesó su actividad en los años setenta del siglo pasado. Tras varios proyectos de reutilización (entre los que se encontraba ser la sede de la Biblioteca Central de Barcelona) se optó por convertirlo en un centro dedicado a la Barcelona de 1714 ya que durante las obras de rehabilitación apareció gran parte del barrio destruido en su día para construir la fortaleza de la Ciudadela.




Centrándonos en los restos arqueológicos (el tema político daría para varias entradas en el Blog) es increíble lo bien conservados que están. Cierto es que no son excesivamente antiguos ya que datan de finales del siglo XVII y principios del XVIII pero su exposición es clara y su conservación, impecable. El paralelismo con nuestro Antiquarium es evidente, si bien la diferencia entre ambos es abismal. Mientras que en Barcelona no se ha reparado en gastos a la hora de construir un imponente centro cultural con salas de exposiciones temporales, auditorio, cafetería y tienda, la situación del Antiquarium es bien conocida por todos. Mejoró bastante tras la llegada al Gobierno de Zoido con la exposición de los restos aparecidos durante la obras, pero el deterioro ha ido en aumento con el paso de los meses encontrándose en la actualidad una zona cerrada por desprendimientos en el techo, los restos sucios y desordenados y, en general, es palpable la falta de interés por poner en valor el yacimiento. En Barcelona existe un servicio de guías y audioguías que permiten recorrer el espacio al mismo tiempo que el propio centro genera ingresos económicos gracias a la tienda, la cafetería y las exposiciones temporales. Lo hemos repetido en multitud de ocasiones, el patrimonio puede generar ingresos, pero para ello hay que invertir en él, no basta con abrir un yacimiento y esperar a que la gente llegue.




Volviendo al inicio de la entrada, Barcelona inspira, y de qué manera. Visitar la capital catalana sirve como cursillo rápido de cómo se podrían poner en valor muchas cosas que tenemos en Sevilla en el olvido. Ahora mismo pasean por Barcelona miles de personas recorriendo sus espacios monumentales, la mayoría de ellos se centran en todo lo relacionado con Gaudí, pero hay tantos sitios por descubrir que siempre se queda algo en el tintero. Mientras recorres la ciudad te vas informando, gracias a banderolas y muppis de todo lo que se puede hacer durante el verano en la ciudad: conciertos en parques y jardines, Sorolla y joyas del Prado en el Caixaforum, múltiples exposiciones en el Macba o el CCCB, etc. La ciudad se vende de cara al exterior y lo que vende es Cultura. 

3 comentarios:

Peli-Roja dijo...

A ver, después de quedar deslumbrada con esa ciudad y de vivir en ellas varios años, al final he tenido que escapar de ella por la degradación galopante que sufre en todos los sentidos.

Barcelona Y EN ESPECIAL SU CENTRO HISTORICO es una ciudad en crisis, destruida, vendida completamente al turismo salvaje y de masas, convertida en parque temático gaudiano. Con problemas tremendos políticos y económicos, invadida por una inmigración masiva, el ruido y la tolerancia con el salvajismo.

En otro tiempo podía servir de ejemplo, pero no ahora ¿por qué no cuenta cuantos años se ha llevado abandonado el Borne? Pues tantos como aquí la Encarnación más o menos...

NO PERMITAN LOS DIOSES QUE SEVILLA LLEGUE A ESO, (aunque ya hay atisbos) y que continúe siendo una ciudad habitable y amable, aún con muchas cosas que arreglar.

Sergio Harillo dijo...

Todas las ciudades tienen sus pros y sus contras. Con estos reportajes (he hablado de Barcelona, Bilbao, Málaga, Córdoba, Cádiz y Londres) intento dar a conocer aspectos que funcionan y que podrían servir de ejemplo a nuestra ciudad.

Efectivamente Barcelona necesita una desintoxicación de tanto turismo y ojalá Sevilla no llegue nunca a esos extremos, más que nada porque es un turismo de mala calidad, cutre hasta decir basta y que no aporta tanta riqueza como se quiere hacer ver. Pero también es cierto que en cuanto a puesta en valor del patrimonio y vida cultural, Sevilla podría aprender mucho de Barcelona adaptando sus modelos a nuestras necesidades.

El tema de la inmigración es consustancial a las grandes capitales, lo mismo ocurre en Madrid, París o Berlín. Sevilla, por ser una capital de provincia sin mucho atractivo económico es complicado que se convierta en un foco de atracción de inmigración. Evidentemente en la sociedad y sus gobernantes está el buscar soluciones a los problemas que surgen en cualquier aspecto, ya sea inmigración, turismo, economía, educación o cultura.

Cuando haces de una ciudad un producto concreto corres el riesgo de banalizar dicho producto. En Barcelona ha ocurrido y en Sevilla podría ocurrir porque nuestro Ayuntamiento persigue el mismo modelo que terminará matando a la gallina de los huevos de oro.

Sevilla, por su tamaño puede escapar de determinados problemas que tienen las grandes urbes, pero para ello hace falta políticos inteligentes que la sepan gobernar con eficacia y sentido común, buscando el bienestar ciudadano por encima de todo. Lamentablemente nos queda un camino muy largo para llegar a ese punto idílico.

Un saludo y muchas gracias por compartir tu experiencia :)

Giraldillo dijo...

Aquí en Sevilla las cosas se hacen a desgana, los políticos, los funcionarios del ayuntamiento, a todos les falta esa pasión en su trabajo y ese amor por querer lo mejor para su ciudad. Faltan políticos con corazón, con corazón sevillano y no partidista.