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martes, 20 de mayo de 2014

Sevilla oculta: Pabellón de Marruecos de 1929


Con el ascenso al poder de Miguel Primo de Rivera tras el Golpe de Estado de 1923, la Exposición Iberoamericana de Sevilla tomó un nuevo impulso y se convirtió en un asunto de Estado dirigido desde Madrid. Uno de los objetivos del nuevo Gobierno fue vender las bondades de España a los visitantes y por ello se incluyeron una serie de pabellones que en principio no estaban proyectados como el de Guinea y el de Marruecos, ambas colonias españolas en aquellos momentos.




El Pabellón de Marruecos se encargó a José Gutiérrez Lescura, director de la Escuela de Bellas Artes de Tetuán, que contó con la colaboración del afamado pintor Mariano Bertuchi. El Pabellón constaba de un edificio central distribuido en torno a un patio y con su torre en forma de alminar y diferentes espacios secundarios dedicados a dar a conocer los productos y manifacturas marroquíes, existiendo un café y un pequeño zoco donde los artesanos realizaban sus objetos de cuero, pinturas, joyería...


El edificio es una bella muestra de la mejor artesanía marroquí y reinterpreta diferentes elementos de su arquitectura. El patio, cubierto por una montera de cristal, tiene cuatro galerías con artesonados que recaen en esbeltas columnas octogonales rematadas con bellos capiteles. Los zócalos se decoran con azulejos y los suelos, con mosaicos. En el centro del espacio no podía faltar una fuente de mármol dada la importancia que tiene la presencia del agua en la cultura marroquí.



El patio daba acceso a las diferentes salas de exposiciones. Al fondo estaba el Salón Moro, recreación de la estancia más noble de la casa. A derecha e izquierda, diferentes salas mostraban los recursos naturales del Protectorado, así como su historia, arte y su relación con España.



El edificio acoge desde 1957 el Servicio de Parques y Jardines municipal, de ahí que en el patio se encuentre algunos elementos que pertenecieron al Parque de María Luisa, como las cuatro esculturas que en su día ocuparon la Glorieta de la Concha y que han sido sustituidas por réplicas de discreta calidad o uno de los anaqueles originales de la Glorieta de Bécquer.


El estado general del edificio es bastante aceptable, sin embargo se echa en falta un mayor cuidado en el mantenimiento de sus elementos decorativos. Techos con redes de protección, mocárabes desprendidos, suelos con parches de cemento donde se han perdido los mosaicos... dan una mala imagen de un edificio espléndido que recuerda al Alcázar y que tiene cierto paralelismo con el Pabellón de Marruecos de 1992, donde también se contó con artesanos marroquíes para su decoración.





El Pabellón de Marruecos, a pesar de ser un gran desconocido para el público en general, está abierto todos los días en horario de oficina. Con ocasión de las Jornadas de puertas abiertas conmemorativas del 85 aniversario de la Exposición Iberoamericana, se podrá visitar los fines de semana de mayo y junio (ver fechas).


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