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viernes, 23 de mayo de 2014

El Ayuntamiento da marcha atrás y protegerá los cines y teatros históricos


Tras una primera aprobación para modificar el Plan General de Ordenación Urbana el pasado mes de diciembre dejando sin protección específica a los cines y teatros históricos del Centro, el Ayuntamiento parece haber dado marcha atrás en sus intenciones y finalmente el Salón de Variedades Lido (Sala X), el Apolo (calle Gerona), el Llorens, el Imperial (ambos en Sierpes) el Álvarez Quintero (calle Laraña) y el Pathé (calle Cuna) seguirán siendo Suelo de Interés Público y Social.

El cambio de calificación urbanística se origina en la reclamación que hicieron los propietarios de los cines Avenida, Alameda y Cervantes ante los Tribunales al considerar vulnerados sus derechos sobre estos edificios tras la aprobación del PGOU en 2006. El Plan calificaba los antiguos cines y teatros de la ciudad como SIPS para garantizar su uso sociocultural y evitar su desaparición como ha ocurrido con tantísimos cines y teatros antiguos. Una sentencia judicial obligó al Ayuntamiento a modificar la calificación de estos tres edificios e, incomprensiblemente, el Ayuntamiento aumentó dicha modificación a todos los cines y teatros históricos. Se presentaron alegaciones en la Gerencia de Urbanismo y surgieron voces discordantes con esta medida pero el Ayuntamiento no ha movido ficha hasta ahora.


¿Cómo queda la situación ahora mismo? Si finalmente se lleva a cabo esta marcha atrás, los cines Avenida y Alameda podrían ser demolidos y del Cervantes (el espacio cultural en uso más antiguo de la ciudad) sólo tendrían que conservarse determinados espacios ya que no goza de protección especial a pesar de su importancia. El resto de edificios se salvarían de la piqueta pero quedarían a merced de que alguien se interesase por ellos para darles un uso cultural.

¿Qué se podría hacer para salvar estos edificios? En primer lugar el Ayuntamiento debería iniciar de inmediato un expediente para proteger el Teatro Cervantes. Un teatro de 1873 no puede acabar convertido en oficinas o viviendas, debería garantizarse su salvaguarda. Quizás se podría llegar a un acuerdo con los propietarios para salvar este edificio a cambio de los cines Alameda y Avenida. En cuanto al resto de edificios, la situación es muy delicada. La sentencia judicial ha abierto una puerta que podría ser utilizada por otros propietarios para exigir lo mismo que se ha hecho con Avenida, Alameda y Cervantes; es por ello que el Ayuntamiento debería blindar de forma urgente el valor y excepcionalidad de estos edificios. Una vez protegidos debería iniciarse un Plan de usos que permitiera a sus propietarios ponerlos en valor de forma que la ciudad saliera ganando. Igual que se buscan empresarios para construir centros comerciales en la Ciudad de la Imagen, el Ayuntamiento podría buscar interesados en explotar estos edificios respetando su idiosincrasia y valor.

La recuperación de estos cines y teatros podría suponer la revitalización de las zonas donde se encuentran, creando un nuevo mapa cultural de la ciudad y generando un dinamismo económico del que la ciudad está tan necesitada. Es cuestión de buscar alternativas y ser imaginativos, no todo puede supeditarse a inversiones millonarias y mercados gourmets, la ciudad se puede construir desde muchos puntos de vista.


1 comentario:

Susana Moreno dijo...

rectificar es de sabios. Aunque no hayan conseguido proteger suficiente al menos es mejor que lo anterior