jueves, 19 de septiembre de 2013

Encuentro Unesco: la Crónica (Día 3)


"Las ciudades cambian más rápido que el corazón de los hombres"

Con esta frase de Baudelaire pronunciada por el ponente Francisco Pol iniciamos la crónica de la tercera jornada del Encuentro Internacional de Arquitectura Contemporánea en Ciudades Históricas, una sesión en la que se ha ahondado en lo que hemos venido escuchando en días anteriores. 

Como entes vivos que son, las ciudades evolucionan, cambian, se construyen y se deconstruyen en un continuo ir y venir de sociedades y civilizaciones que van dejando su huella en ellas. Es algo que ha ocurrido siempre y que seguirá ocurriendo si no queremos convertir nuestros centros históricos en teatros para el turismo. Hay que empezar a solucionar los problemas que vayan surgiendo con el mayor consenso posible buscando por encima de todo el bien común. Ayer insistíamos en ello, sólo las ciudades que apuesten por un desarrollo sostenible afrontarán el futuro bien posicionadas.


Una de las ideas que se han planteado en la jornada de hoy ha sido precisamente el carácter no acabado de las ciudades, un centro histórico no es una obra de arte estática que conservamos en un museo para que nadie la toque, para que nadie intervenga en ella, no es una fotografía y por supuesto, hay tantas ciudades dentro de una misma ciudad como ciudadanos, los centros históricos están sujetos a diversas lecturas e interpretándolos podremos encontrar las claves para conservarlos. Xerardo Estévez lo ha dejado claro en su más que interesante ponencia: "todo lo nuevo supone un impacto, lo que habrá que estudiar es si es un impacto razonable", "la buena arquitectura irradia sociabilidad", "no hay una fórmula concreta de hacer ciudad", "la confrontación se resuelve con buenos documentos". Más claro agua. 

Han sido tres días de intensas ponencias, ejemplos, debates y desencuentros, pero creo que se ha lanzado un guante que habrá que ver si alguien recoge. Este Encuentro ha surgido de un problema concreto, la Torre Pelli, pero es un problema que afecta a ciudades de todo el mundo. Ha quedado claro que establecer una serie de pautas de actuación universales es imposible y estéril porque nunca serán ley, pero también se han sentado las bases de lo que debería ser la interpretación del Patrimonio, la conservación de los centros históricos o la intervención en la ciudad consolidada. La Unesco e Icomos ya han hecho su trabajo, las cartas, las recomendaciones y las resoluciones ya están ahí, ahora es el turno de los políticos, los técnicos y los ciudadanos de aceptar el desafío y mejorar la forma de hacer las cosas.

En la clausura del Encuentro, el delegado municipal de Urbanismo se ha puesto al servicio de la Unesco y de Icomos para gestionar el legado patrimonial de la ciudad y ha vuelto a pedir unas pautas que seguir. Es triste, pero en el Ayuntamiento no se han enterado de nada. Todas esas pautas ya están ahí, son ellos los que no quieren aceptarlas. Es más, la pretensión de nombrar la Plaza de España y la Torre del Oro como nuevos monumentos Patrimonio Mundial va en contra de todo lo que se ha hablado estos días, pero el Ayuntamiento sigue sordo. Han elegido esos dos monumentos porque son los que están en mejores condiciones, hasta ahora siempre se había hablado de ampliar la nómina sevillana incluyendo los edificios relacionados con el río Guadalquivir, la Casa de la Moneda, el Palacio de San Telmo, las Atarazanas o la Fábrica de Tabacos. Pero en el Ayuntamiento saben que esa candidatura es imposible, más que nada por la situación de esos edificios (una Casa de la Moneda mutilada, un palacio de San Telmo prácticamente nuevo, unas Atarazanas que se caen a pedazos, una Torre de la Plata amenazada por un proyecto pseudocultural...). Pedir la protección de esos edificios iría en contra de la propia ciudad, han preferido apostar por lo seguro. Aunque la petición se quede coja, aunque no tenga mucho sentido. Es más, hoy se ha dicho que antes de pedir la protección de un monumento se deberían valorar cuáles son las consecuencias y qué se busca con ello. ¿Qué persigue nuestro Ayuntamiento? ¿turismo? ¿una mayor protección? ¿dinero? Nuestros monumentos deberían estar protegidos independientemente de que sean Patrimonio Mundial o no, pero eso en nuestro Ayuntamiento no lo terminan de entender. Por eso el resumen del delegado de Urbanismo ha estado tan vacío de contenido.

Personalmente considero que este Encuentro ha sido muy enriquecedor, no sólo por conocer la experiencia de grandes profesionales, sino porque me han hecho ver mi propia ciudad con otros ojos. En Sevilla nos queda mucho camino por recorrer, pero tenemos también muchas opciones y oportunidades para hacer las cosas mejor, aprendiendo de nuestros errores. Como ha dicho Francisco Vidargas, miembro de Icomos y del Comité de Patrimonio Mundial, la torre ya está ahí, trabajemos para mejorar otras muchas cosas. Se ha hecho referencia a los teatros históricos (descatalogados por el mismo Ayuntamiento que pide un estatus especial para la Torre del Oro) y a la Fábrica de Artillería, pero podríamos hablar de muchos otros ejemplos, como la nave del siglo XIX de la calle Baños que el Ayuntamiento ha compartimentado para hacer almacenes, de los baños de la Reina Mora que siguen cerrados, del convento de San Agustín, del de San Jerónimo, de la Fábrica de la Trinidad, etc. ¿De verdad lo importante es que la Plaza de España sea Patrimonio Mundial? Creo que no, tenemos tanto trabajo que hacer, tantas cosas que mejorar, que seguir ampliando la marca Unesco en nuestra ciudad debería ser una anécdota, la guinda del pastel. Empecemos por los problemas reales, hagamos caso de lo que nos han dicho los expertos estos tres días, no dejemos que los fuegos artificiales de la Unesco nos desvíen de los verdaderos problemas, los cotidianos, los que tenemos al lado de nuestra casa.

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