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viernes, 23 de agosto de 2013

La nueva Piel Sensible

Proyecto de remodelación de la Plaza de la Pescadería


Mucho se ha hablado en los últimos meses sobre el cambio del mobiliario urbano en las plazas del Pan, Pescadería y Alfalfa. Como se recordará, hace varios años el Ayuntamiento llevó a cabo una profunda remodelación del corazón de la Sevilla histórica (no en vano, siempre se ha especulado con que aquí estaba el Foro de Hispalis), una actuación que convirtió lo que antes eran aparcamientos en superficie y calles abiertas al tráfico rodado en una sucesión de agradables zonas peatonales y de estancia. La peatonalización y restricción del tráfico fue rápidamente asumida por la ciudadanía, pero el mobiliario y el diseño utilizado encontró una fuerte oposición en un sector de la ciudad que consideraba que, en el centro histórico, no se podía utilizar un mobiliario de corte contemporáneo.


La lucha entre clasicismo y contemporaneidad ha durado hasta ahora. El actual alcalde prometió que, si era elegido, retiraría todo el mobiliario urbano y colocaría uno más clásico "en consonancia con la zona donde se asienta". En Cultura de Sevilla siempre hemos sido bastante críticos con esta promesa, tanto por innecesaria como por arbitraria (sólo hay que darse un paseo por otras calles del centro o de cualquier barrio para ver necesidades urbanísticas mucho más urgentes que volver a actuar en unas plazas remodeladas hace seis o siete años).

Finalmente, el Ayuntamiento llevará a cabo esta sustitución por considerar poco apropiados los elementos diseñados por José Carlos Mariñas. Habrá que ver en qué acaba esta historia ya que precisamente el anterior equipo municipal, previendo lo que iba a suceder, protegió la intervención. Además, el arquitecto autor del diseño podría también tener algo que decir (¿alguien se imagina la sustitución de las farolas que Vázquez Consuegra ha colocado en los alrededores del Palacio de Congresos?).

Centrándonos en el proyecto presentado por los técnicos de Urbanismo, he de reconocer el trabajo realizado, tanto a nivel de documentación como en la búsqueda de una unión entre tradición y modernidad que habrá que valorar estéticamente cuando veamos el resultado final.

Vayamos por zonas.

En la Plaza del Pan se van a sustituir bancos y farolas por otros modelos más clásicos. Los bancos se han inspirado en elementos del siglo XIX que predominaban en varias plazas y zonas de la ciudad como la Magdalena, la Encarnación o el Palacio de San Telmo. El asiento estará realizado en piedra caliza de una tonalidad amarillenta y los respaldos en hierro fundido, unos elementos que se recuperarán de los retirados de la Plaza de la Encarnación. Las farolas no serán fernandinas sino de caracol, como las que hay en la Plaza del Salvador, un mobiliario de diseño local que se utilizaba en la Sevilla de finales del XIX y principios del XX. Es de agradecer que en el proyecto se haga referencia a la farola fernandina como un elemento importado de Madrid en los años 80 del siglo pasado y que poco tiene que ver con la ciudad. 

Cosas a mejorar: los bancos a lo largo de toda la plaza pueden resultar excesivos, quizás quedarían mejor en los laterales, aprovechándose de ese modo la sombra de los edificios. Las farolas podrían sustituirse por luminarias adosadas a las fachadas, así dejamos la plaza más diáfana para disfrutar del magnífico edificio de la embocadura de la calle Puente y Pellón.

En la Plaza de la Pescadería la actuación conlleva la sustitución de las farolas por las de caracol, la colocación de nuevos bancos y la delimitación del espacio peatonal por medio de bolardos de granito como los que hay en la Plaza del Salvador. Se busca con esta intervención evitar el continuo destrozo de los bolardos metálicos por efecto de los golpes de los automóviles. 

Cosas a mejorar: si bien los bolardos parecen excesivos en un espacio bastante reducido (no tanto la plaza en sí como la calle de un solo carril y estrechos acerados que lleva hacia la Alfalfa) lo más censurable de la actuación es la sustitución de los cuatro naranjos que hay en la plaza por dos catalpas, un árbol de mayor porte que proporcionará más sombra. La plaza necesita sombra, sí, pero siempre estaremos en contra de talar árboles y más cuando, sean de la especie que sean, se dejan morir deshidratados. ¿No se podrían plantar estos dos nuevo árboles junto a los naranjos, complementándolos?

En la plaza de la Alfalfa únicamente se sustituirán las farolas.

La actuación también conllevará cambios en las calles aledañas, como Jesús de las Tres Caídas o Luchana, donde se sustituirán bancos, farolas y bolardos.

En general, la actuación, estéticamente, resulta bastante agradable, sobre todo el uso de farolas de caracol que, como se puede ver en la imagen que encabeza el post extraída del proyecto de Urbanismo, le da un aire más señorial a la zona. En el pdf del proyecto se hace alusión a la mala calidad de los elementos empleados, sin embargo, si vemos imágenes de cuando se inauguró la Piel Sensible vemos que tanto bancos como farolas pasan muy desapercibidos (no como los juegos infantiles, que sí que llaman poderosamente la atención) y que ha sido el mal uso y el vandalismo lo que le ha dado a esta zona una imagen más degradada. Los parches de asfalto en el adoquinado o en plena acera, los bolardos tumbados y arrancados, las farolas repletas de papeles pegados, los árboles secos o torcidos y la madera de los bancos arrancada no son consecuencia de un mal diseño, sino de un mal uso y del incivismo. Curiosamente, calles aledañas como Pérez Galdós, Ortiz de Zúñiga, Boteros o la propia Águilas están en peores condiciones y no se plantea ninguna mejora en ellas a pesar de las demandas de vecinos y comerciantes de la zona.

4 comentarios:

K dijo...

"Un aire más señorial"...sí, señor, un argumento muy arquitectónico...es más, aun aceptando el calificativo, ¿esa es la imagen que queremos para el espacio público? ¿señorial?

Todo lo demás, casi que de acuerdo!

K

Sergio dijo...

¿Has leído el post completo?

'Un aire más señorial' es una opinión personal, evidentemente. Al ver la imagen del proyecto de la Plaza de la Pescadería es la palabra que me ha venido a la cabeza y por eso la he utilizado.

Si te lees el post completo, creo que dejo bastante clara mi postura y la razono, si te quedas sólo con cuatro palabras de todo un texto, pues claro, cojea bastante la argumentación. En ningún momento he dicho qué imagen le daría yo, simplemente he opinado sobre un proyecto. Para saber qué imagen queremos para nuestros espacios públicos habría que hacer un referendum y consultar con la ciudadanía, algo que sería bastante interesante, ya que somos nosotros quienes vamos a habitar un espacio, deberíamos tener la oportunidad de opinar sobre lo que se va a hacer.

Saludos

Daniel López López dijo...

Yo no lo entiendo si tanto les gusta el siglo XIX porque no cambian sus grandes turismos por coches de caballos, más acordes con la imagen de la ciudad, que se tiren los teléfonos moviles, y se vuelva al siglo XIX con todas las de la ley!! Señores que vivimos en el s.XXI!!! Y como es así tendremos que dejar nuestra propia huella en la ciudad, como se ha hecho durante todos los siglos atrás!! Parece que algunos se piensan que Sevilla se creó en el s.XIX.
Con esto no quiero decir que todas las obras contempóraneas sean buenas, pero lo que no tiene sentido es anclarnos en el pasado.
Y que en los momentos de crisis que vivimos se gasten el dinero en remodelar estos espacios sin hacerles falta tiene aún más delito.
Saludos.

mari carmen garcia franconetti dijo...

Comparto tu opinión, Sergio.
Debemos conservar y proteger lo que tenemos que nos fue legado al patrimonio histórico sevillano. Por ejemplo, la Plaza del Pan, una zona monumental, encuentro que tanto los bancos y farolas que se instalaron allí, hace poco, desentona, (a mi criterio, es un egendro). Que se respete nuestro patrimonio, y cuando se pueda, se recupere lo que sea interesante y sea viable. Con la modernidad, estoy a favor, siempre que esté bien diseñada, respetando el entorno y sea adecuda.

Te animo a seguir así, aportando ideas claras y precisas. Me encanta tu blog.

Un abrazo