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jueves, 29 de noviembre de 2012

La más bella entre las bellas


La más bella entre las bellas. Así está considerada la conocida como Inmaculada Soult que pintara Murillo para el Hospital de los Venerables en 1678. La rapiña francesa durante la invasión napoleónica hizo que el cuadro terminara saliendo de Sevilla junto con centenares de obras de grandes artistas. Iglesias, conventos y palacios sevillanos fueron saqueados a principios del siglo XIX para mayor gloria del Emperador, que pretendía crear un museo sin parangón en París. 

La Inmaculada de los Venerables regresó a España en 1941 gracias a un acuerdo suscrito entre Franco y el gobierno francés por el que se intercambiaba el lienzo por otras piezas. Pero al regresar, la pintura no volvió a donde debía, a Sevilla, sino que se quedó en Madrid, como tantas otras obras que le fueron usurpadas a la ciudad. 

Ahora, con motivo de su exposición en su emplazamiento original gracias a la magnífica exposición 'Murillo y Justino de Neve. El arte de la amistad', la Asociación Sevillasemueve ha pedido que el Museo del Prado ceda la obra para que permanezca colgada en el lugar para el que fue pintada. Tras la petición ciudadana, la Diputación se ha sumado aprobando por unanimidad el regreso del cuadro.

A día de hoy es prácticamente imposible una cesión de este tipo por muy justa que sea. El Gobierno central jamás daría vía libre a que el Museo del Prado pierda una de sus obras de referencia. Sin embargo, resulta paradójico que otras instituciones, administraciones y asociaciones no hayan secundado la propuesta. ¿Por qué el Ayuntamiento no dice nada al respecto? ¿Por qué la Junta, tan combativa en el tema de las Atarazanas, no se suma también a esta petición? ¿Y las asociaciones patrimoniales de la ciudad? ¿Y el Arzobispado, dueño legítimo del cuadro?

Una vez más, Sevilla se mueve por intereses. Cuando interesa un tema, todos se reúnen en torno a él. Basta recordar el tema de la Torre Pelli o el derribo de la biblioteca del Prado, pero con otros temas, como quién oye llover. Aunque la pretensión de la Asociación Sevillasemueve sea algo utópica, está bien que se recuerde el terrible atropello patrimonial que sufrió la ciudad durante la Guerra de Independencia. Nos lamentamos mucho por los palacios e iglesias perdidas, por el derribo de las murallas, pero poco se dice de los cerca de mil cuadros que fueron expoliados por los franceses.

¿El regreso de la Inmaculada supondría algo para nuestra ciudad? Históricamente sí. Socialmente, lo dudo. El ejemplo lo tenemos en la Santa Catalina de Murillo que cuelga de los muros del Centro Velázquez. Ese cuadro estuvo en el altar principal de la iglesia de Santa Catalina, también fue robado por los franceses y pertenece a los pinceles del mismo pintor. Desde hace dos años está de regreso en Sevilla gracias a la compra que realizó Focus Abengoa. ¿La ciudadanía ha hecho suyo el cuadro? ¿Lo conocen? ¿Han ido en masa a visitarlo? ¿Se le ha dado las gracias a Focus?

Lo dicho, Sevilla se mueve por intereses, aunque no siempre sean los que nos gustaría que fuesen.

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