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jueves, 8 de diciembre de 2011

Expolio en las naves de San Jerónimo


Diario de Sevilla se hace eco hoy de la denuncia que circula desde hace unos días por Internet del robo de la estructura metálica que compone las cubiertas de las naves de Renfe en San Jerónimo. Este edificio es el único testigo que sobrevive a día de hoy del complejo ferroviario que existió en esta zona de la ciudad cuando aún funcionaba como estación Plaza de Armas.

El estado de abandono y degradación de este edificio es absoluto sin que el Ayuntamiento haya hecho prácticamente nada en los últimos años para atajar el problema. La Ciudad del Empleo se quedó en papel mojado y el nuevo proyecto del actual gobierno municipal de ceder los edificios para actividades empresariales parece ir por el mismo camino. Mientras tanto, el edificio sigue degradándose llegando al punto de que esta semana varias personas se han subido a sus cubiertas para desmontar las vigas metálicas que la componen para poder venderla como chatarra. Los avisos a la Policía de nada sirvieron y los ladrones camparon a sus anchas sin que nadie les recriminara su actitud.

Es una pena como uno tras otro los grandes edificios industriales de la ciudad se caen a pedazos sin que seamos capaces de darles un uso: Fábrica de Artillería, Fábrica de Vidrio, Altadis, las naves de la Buhaira... En una ciudad con tantas necesidades, estos espacios podrían convertirse en auténticos focos sociales y culturales al servicio de la ciudadanía, pero aquí seguimos viéndolos como un estorbo que valen más como solar.


3 comentarios:

Alberto Espinal dijo...

Cuando la administración deja de lado su patrimonio, me parece que es una necesidad que sea la ciudadanía la que se haga con su control, no debemos dejar que nuestro patrimonio se desmorone ante la pasividad institucional, una ocupación ciudadana para poner en valor éstos edificios para darle un uso, cultural o social, esa parece la solución.

Culturadesevilla dijo...

Algo así ocurrió con la fábrica de sombreros y ya ves el resultado. Fueron expulsados los que la estaban adecentando y sus propietarios siguen dejando que el edificio se venga abajo porque vale más como solar. Debería haber instrumentos ágiles para impedir que los propietarios de edificios dejen que se deterioren hasta ser declarados en ruina.

Saludos!

Manuman dijo...

En una ciudad tan conservadora como Sevilla, esta particularidad se mezcla con el clasismo imperante. Vale más la pena rescatar patrimonio de la Iglesia (Católica) o del Casco Histórico que no de Patrimonio Industrial periférico que revalorizaría estructuras fantásticas y abriría la ciudad a otros espacios.

Ciudad cateta que se empolva la nariz pero que no se compra calzones nuevos.