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lunes, 13 de junio de 2011

Barcelona, efervescencia cultural


El turismo cultural está de moda. Si antes se buscaba el "sol y playa", ahora lo que buscan los turistas son museos, monumentos y cultura en todas sus facetas cuando visitan una ciudad. Es por ello que ciudades (y no tan ciudades) de todo el mundo están apostando por nuevas infraestructuras culturales para atraer a un turismo deseoso de pasar por caja, empaparse de la cultura que le quieran vender, hacer fotografías con sus cámaras digitales, terminando en la correspondiente tienda donde hacerse con un souvenir que colocar en el mueble de su salón de vuelta a casa. Evidentemente, no todo es tan frívolo, hay personas que viajan porque realmente quieren conocer nuevos destinos y llevan sus viajes preparados de antemano para no perderse ningún detalle. Y también es cierto que este turismo mueve dinero, genera riqueza y empleo y contribuye a mejorar la infraestructura cultural de las ciudades, lo que redunda en sus propios ciudadanos.


La competencia entre ciudades es feroz, todas buscan atraer a ese gran público aficionado a los low cost. Si te paras, te adelantan. Barcelona es un ejemplo de reinvención constante. Vayas cuando vayas siempre te encuentras algo nuevo, hasta el punto de tener tanta oferta, que es complicado verlo todo. ¿Solución? Repetir viaje o quedarte más días. Ambas opciones suponen un beneficio para la ciudad. Veamos varios ejemplos de esta continua mejora cultural. A finales del pasado mes de mayo abría de nuevo sus puertas tras siete años de restauración el Palau Güell, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO y una de las primeras obras del genial Antonio Gaudí. El edificio fue construido entre 1885 y 1890 para la todopoderosa familia Güell como residencia particular. Actualmente el edificio pertenece a la Diputación de Barcelona que tras llevar a cabo su rehabilitación integral lo ha abierto al público al módico precio de 10 euros por persona. Eso sí, la entrada está limitada a 1.000 personas diarias, para evitar el excesivo deterioro del monumento. Las colas para entrar son constantes y sólo hay que echar números para ver el negocio. ¿Os imagináis que en Sevilla se pudiera visitar, previo pago, la Plaza de España o el Palacio de San Telmo? Ambos monumentos podrían tener su horario de visitas regulado y contribuirían a aumentar el decálogo de monumentos a visitar.


También en el mes de mayo ha reabierto sus puertas el Museo Frederic Marés, del que ya hablamos en su momento en el Blog. Este museo guarda la colección cedida a la ciudad condal por este escultor y coleccionista. A lo largo de su vida (1893-1991) se hizo con una interesante colección de escultura que ahora forma el grueso de la visita del Museo. El Ayuntamiento de Barcelona ha llevado a cabo una profunda remodelación del centro para adecuarlo a las necesidades de un museo moderno. En sus tres primeros días abierto al público recibió tres mil visitantes. Todo un modelo a seguir para la colección Bellver, ¿no os parece?


Y de un museo ampliado y modernizado llegamos a uno de nueva creación. Se trata del Museu Europeu d'Art Modern (MEAM), ubicado en el Palau Gomis, en el barrio del Born, cercano al Museo Picasso, el Textil, el Barbier-Mueller de Arte Precolombino o del futuro Museo Subirachs. El MEAM es una iniciativa particular de la Fundación de las Artes y los Artistas de Barcelona. Esta Institución convoca todos los años un concurso de pintura y escultura que pretende poner en valor la pintura de carácter figurativo. Con el paso de los años se han hecho con una importante colección que ahora se expone en parte en el nuevo museo. Algo así como la Fundación Madariaga aquí en Sevilla, sólo que con un horario más amplio, una mayor difusión y un interés más divulgativo.

Tres ejemplos de cómo una ciudad que aparentemente lo tiene todo, sigue apostando por la Cultura creando nuevos espacios y mejorando los ya existentes para no quedarse estancada.

15 comentarios:

Anónimo dijo...

Santa Lucía cerrada. El Jardín almohade y mudéjar de la antigua Casa de Contratación cerrado. San Telmo cerrado. Santa Marina cerrada (salvo milagro de encontrarte allí a alguien del Resucitado).Las murallas de la Macarena cerradas. Podemos seguir pero cansa.

Cuando digo "cerrado" digo cerrado para el turista o visitante. No es de recibo tener que pedir un permiso para que te den cita varios meses de después. Hay muchas fórmulas; por ejemplo, tener los jardines almohades abiertos los fines de semana, que no hay por allí funcionarios de la Junta.

Fdo. Almutamid

Juan Fco. dijo...

Seguro que abren San Telmo u otro edificio cobrando, y salen miles de voces críticas diciendo que no es justo pagar por algo que hemos pagado restaurándolo. Y lo curioso es que esas miles de voces no irán a visitarlo aunque sea gratis. No soy partidario de lo gratis (es una fuente de ingresos para majorar el patrimonio), en lo que estoy de acuerdo es en precios asequibles.

Maese Maesa dijo...

Lo paradójico del asunto es que en una ciudad como Sevilla, con su increíble patrimonio y la gran cantidad de visitantes que atrae, esta "reinvención" y multiplicación de su oferta cultural debería ser, teóricamente sencilla. Sin embargo, lo que falla en Sevilla no es la carencia de "materia prima", sino la losa que arrastra, su costra decimonónica, como yo la llamo.

Cuando los turistas con intereses culturales van a Barcelona quieren conocer a Gaudí y el modernismo, su casco histórico y su gótico, pero no sólo esto, sino que también quieren recorrer sus museos y la cultura y arquitectura de vanguardia que se le presupone por su imagen ya creada. Obviamente es imposible conocer todo esto, pero siguen siendo puntos relevantes en la ciudad para atraer nuevas visitas o reincidencias.

Sin embargo, Sevilla tiene una imagen mucho más concreta, asociada al mito que arrastramos, y esta imagen queda satisfecha pronto:Catedral, Alcázar, Río, Parque de María Luisa y Flamenco. Lo demás es accesorio, cosas que pueden completar la visita, pero que no la justifican por el mero hecho de no esperarse, de no ser necesarias para que el visitante tenga la sensación de haber cumplido con su imagen preestablecida de Sevilla, que ni incluye la diversidad cultural, ni lo contemporáneo ni lo alternativo, ni el barroco o la Escuela Sevillana, ni el Gótico-Mudéjar, ni nada de todo eso.

De todas formas, es evidente que para ir acabando con la costra lo primero es que nos creamos que se puede acabar con ella. Que las Instituciones Públicas trataran bien nuestros equipamientos culturales y patrimonio sería paso importante. Y cosas como lo que sucede con el Museo de Bellas Artes hacen improbable que esto vaya cambiando.

Perdón por el rollo.

el pasado de sevilla dijo...

Me pongo del lado del turista que viene a Sevilla y tiene que ser frustrante....me explico:

*no se como estará el tema de cultura en estos momentos en córdoba pero hace unos años, de culo. Fui con mi mujer de viaje a cordoba hace unos años, en un puente bastante largo, y ¿¿¿cual fue mi sorpresa a la vez que disgusto???, pues que no había nada abierto, excepto la catedral, fue penoso, todos los que estábamos en el hotel, nos encontramos tremendamente frustrados y los responsables del hotel hasta los cojones ya que estaban harto de que un mes tras otro las quejas eran las mimas.

A lo que me refiero, que el turista que viene a Sevilla tiene que sentirse por el estilo, ¿la catedral, el alcazar y.........?, y poco mas, todo lo demás se limita a andar por las calles, calles que dicho sea de paso nos estamos cargando con nuevos edificios modernos y mobiliario......

Una pena

Culturadesevilla dijo...

Juan Fco., por entrar en la Aljaifería de Zaragoza, sede de las Cortes de Aragón, te cobran por entrar para hacer la visita y nadie se rasga las vestiduras. El problema en Sevilla es lo que tú comentas, que aquí todo el mundo quiere que todo sea gratis, pero luego ni aún así visitan las cosas. Pero no le pongas precio, que la gente salta a la yugular.

Maese, como casi siempre, completamente de acuerdo con tu análisis.

Pasado, lo creas o no, hay gente que viaja y no sólo busca catedrales y palacios de tradición islámica, la arquitectura contemporánea también mueve turismo. En Sevilla hay mucho que ver, el problema es que no se vende y no se le da difusión. ¿Acaso sabe la gente de la existencia del Centro Velázquez o de la Fundación Madariaga por ejemplo? Hay más cosas al margen de la catedral y el Alcázar, el problema es que siempre vendemos lo mismo.

Saludos!

Anónimo dijo...

Yo la penúltima vez que estuve en Córdoba tenían cerrado hasta el patio de la mezquita. Voy a menudo (pero sólo en fin de semana, claro, el peor momento para un turista) y nunca he conseguido entrar al Palacio de Viana. Y las iglesias fernandinas, preciosas... pero sólo desde afuera claro. Estuve el mes pasado, y lo mismo de siempre, eso sí, con los balcones repletos de carteles apoyando la capitalidad cultural.

Vamos, que lo de Sevilla tiene delito, pero no somos los únicos. Por cierto que Santa Marina sí la he visto abierta a menudo, por las mañanas. Eso sí, los horarios son poco menos que aleatorios (lo que no disuade a los turistas, hace un par de semanas había varios grupos en el Omnium Sanctorum, y la semana pasada algunos curiosos como yo se colaban tras la misa en San Pedro: luce estupenda la capilla con bóveda mudéjar después de su arreglo).

Fernando Hugo Rodrigo dijo...

10 euros no es un precio tan módico, pero sí es cierto que se debería ir poniendo entrada para ciertos espacios, sobre todo para acostumbrar a la gente a que la cultura/patrimonio no es gratis.

Lo que no sabía es que ya habían cerrado San Telmo: creía que el plan es que siguiera abierto.

Con todo, el problema también es de una política turística que no logra que en los libros de viajes (y muchos extranjeros lo usan) o en los propios mapas que se les suministra se invite a recorridos más allá de ese triángulo Catedral, Giralda, Alcázar.

Y los editores de las propias guías, que son más bien vagos y ahorradores, y, cuando reeditan, no añaden nuevos datos.

Ejemplo: acaba de salir la edición nueva de la guía Anaya. ¿Menciona el Metropol o el Anticuarium, o Santa Clara? Pues no

Fernando Hugo Rodrigo dijo...

No todos los turistas son iguales, claro. Pero sí es verdad que hay una mayoría que se rige y mueve por la información que se le suministra, sin "exploración autónoma".

Así, si no se le insiste (si no se le busca), muchas otras "imágenes" de Sevilla se le escapan, y se quedan con lo de siempre.

Por otra parte, compararse con Barcelona es mala cosa, en el sentido de que allí, la cultura se relaciona mucho con el tema de la identidad nacional, y, además, sobra lo que aquí falta: un sentido de implicación en la cultura por parte de algunos mecenas privados.

Aquí, muchos se parten el pecho diciendo mi Sevilla, mi Sevilla, pero ni uno sola de las grandes fortunas pone un duro. Y les hacemos estatuas, y todo.

el pasado de sevilla dijo...

joder, CULTURA, lo que dices queda muy bien, pero el que va a Sevilla es como el que va a Roma, va a ver lo que va a ver, después esta el otro tipo de turista, minoritario, que va buscando el arte moderno, pero macho, no nos olvidemos de lo que es Sevilla y de lo que hay, que estamos hablando de uno de los cascos históricos mas grande de Europa, cosa que no es ni Barcelona ni Madrid, por que o vendemos lo que tenemos o tonto somos por desperdiciar lo que otros no tienen.

No te pongas desde el punto de vista del Sevillano, busca el de el alemán o el de el ingles, que es un turista con cultura y que viene a descubrir lo que en su país es imposible de encontrar, el arte islámico, romano o medieval......de lo moenno ya tienen mas que nosotros. Te lo digo yo que trato con muchos clientes extranjeros y que han visitado conmigo las setas y ninguno acaba, primero, de ubicarla en el lugar, segundo de sorprenderse del todo con la obra.

un saludo.

Culturadesevilla dijo...

Fernando, en realidad con lo del "módico precio" estaba hablando irónicamente ya que me parece un tanto excesivo, pero bueno, cada uno le pone el precio que quiere a las cosas, mientras los demás estén dispuestos a pagarlo... En cuanto a San Telmo, efectivamente sigue abierto, se puede visitar los jueves, sábados y domingos previa cita, pero no hay un horario fijo, que es a lo que me refería.

Pasado, sí que es cierto que mucha gente viaja a Sevilla buscando "lo típico" pero también es cierto que habrá gente que no venga precisamente porque no le guste lo típico, por eso tenemos que ampliar el programa, para poder satisfacer a todos y que cualquier tipo de visitante se sienta atraido y visite la ciudad.

Saludos!

Maese Maesa dijo...

Y, Cultura, yo añadiría que, aún mirando de reojo el tema turístico, no en vano es nuestra principal industria, el que la cultura actual (sin epítetos de vanguardia ni clásico, sino tan sólo cultura hecha hoy en día o disfrutable por gente de hoy en día) sea un valor importante y destacable de nuestra ciudad es algo deseable para que nosotros, los sevillanos, la disfrutemos y ensanchemos nuestras vidas con ella. Son cosas que debemos hacer y tener por y para los sevillanos, lo demás, estoy seguro que vendría por añadidura.
Siguiendo con el ejemplo catalán, los barceloneses son los primeros que consumen cultura en grandes cantidades en su ciudad. No todo es consumo del turismo. Hay equipamientos, como el Auditori, o incluso el CCCB, en los que los principales visitantes son los residentes.

Anónimo dijo...

Hombre, en Alemania o Inglaterra no tienen arte islámico, pero romano desde luego que sí (dése una vuelta por Trier o Bath, por ejemplo), y medieval... a puntapala, allá por donde vaya. Sobre lo de "turista con cultura", ya no opino. :D

Anónimo dijo...

Tratamos a Sevilla con vagedad y menospreciamos la inmensidad de su patrimonio.
Trato diariamente con turistas y el solo placer de caminar por sus calles les impresiona.La libertad de lo popular, lo sencillo, lo natural, no se observa en casi ninguna ciudad del mundo.
La ciudad es su historia en caserío y personajes.
!Qué se quedó anclada hace algunos años¡.. es posible..
¿Conocen los sevillanos el gran museo arquitéctonico, pictórico, de enseres y artes decorativas de su inmensa catedral?. Mi mujer es historiadora de Arte y aunque mil veces he ido acompañado de sus elocuentes y sabias enseñanzas, cada vez que vuelvo encuentro algo nuevo... ¿Cuantas catedrales desnudas existen...?.
Daros una vuelta por Europa y comprendereis que Sevilla, en su humildad y pobreza, es única; por esos nos visitan 3 millones de turistas.

Fernando Hugo Rodrigo dijo...

http://www.elcorreoweb.es/sevilla/085091/sevilla/centrohistorico/europa

El de Sevilla no es el más grande, ni por asomo; no nos dejemos llevar por el ombliguismo, que es la lacra principal de esta ciudad.

Cultura, no había yo notado la ironía: porque 10 euros me parecía bastante.

Y si te das una vuelta por Europa, lo que descubres es justamente que Sevilla tiene personalidad pero eso de "única" es absurdo: Berlín, París, Roma, Florencia, Venecia... No podemos comparar...

Y en propuestas culturales, y museos o salas de exposición estamos muy por detrás de Madrid, Barcelona y me atrevo a decir que a Valencia. Y en teatros... y... y en casi todo, vamos.

Del Sur dijo...

Fernando Hugo Rodrigo, tu debes ser la antítesis del ombliguismo, ¿no?. Sea el primero, el segundo, o el tercero el Casco Histórico de Sevilla, lo importante es que es muy valioso, de los primeros, y así está considerado por la UNESCO. No se pretende restar valor a las demás ciudades de Europa, que también son únicas. A Europa no le faltan ciudades universales. Eso sí, que Sevilla le faltan muchas cosas y correr mucho para poder alcanzar a otras, a nivel de servicios culturales, eso es indudable. Que no tiene nada que envidiarles, a nivel de sí misma, lo que es sin pretender al resto, también.

Como bien puede leerse en el artículo que has puesto, son muchas las ciudades que, estando por detrás de Sevilla, se autoproclaman como las poseedoras del Casco Histórico más grande deEuropa. A ver si ahora los demás van a tener patente de corso para el ombliguismo y la autocomplacencia y nosotros no. Nos creemos que tenemos defectos únicos, cuando éstos son compartidos por toda la humanidad.

Yo también he viajado por muchas ciudades del mundo, y sin ser de Sevilla, puedo decir que es una ciudad hermosísima, en la que confluyen muchas cosas, entre ellas, el flamenco, arte universal que no tienen otras. Yo creo que algunos tenemos el derecho a considerarla como tal, sin transformarla en un animal panza arriba que se duerme en los laureles y que no tiene que avanzar.