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domingo, 8 de mayo de 2011

Un tesoro bajo siete llaves

Según la mitología griega, Jasón tuvo que viajar hasta la Cólquide para conseguir el vellocino de oro, un curioso tesoro que le permitiría recuperar el trono de su patria, Yolco, del que había sido destronado por su propio tío. A bordo del Argos se enfrentó a los más variopintos peligros, enfrentándose a monstruos y tiranos con el único fin de alcanzar el preciado objeto, custodiado por dos bravos toros y una serpiente que nunca dormía.

El Tesoro del Carambolo no posee una historia tan rica en matices, pero su situación actual bien merece una oda griega. Como se recordará, la joya tartéssica lleva oculta varias décadas en la caja fuerte de un banco. Su lugar natural de exposición, el Museo Arqueológico, se halla en tan malas condiciones que no hay garantías suficientes de seguridad como para mostrarlo al público. El Ayuntamiento, su legítimo dueño, tiene la firme intención de exponerlo en la nueva sala de exposiciones del Antiquarium, el museo que acaba de abrir sus puertas bajo el Metropol Parasol. Pero nuestra heroína particular, la delegada de Cultura Maribel Montaño, también se está teniendo que enfrentar a monstruos y tiranos. En este caso, los peligros vienen desde la todopoderosa Junta de Andalucía, gestora del Museo y celosa guardián del Tesoro. Desde la Consejería de Cultura se niegan a que el Carambolo se exponga en Antiquarium, según ellos, de este modo se banalizaría el Tesoro por lo que prefieren que siga a buen recaudo, encerrado, oculto, para que nadie pueda conocerlo ni disfrutarlo y únicamente salga a la luz cuando ellos lo estimen oportuno. Pero Maribel no ceja en su empeño y seguirá luchando por exponer el Tesoro en un recinto donde, a día de hoy, únicamente está la vitrina de seguridad que hipotéticamente custodiaría las piezas de oro. ¿Qué noble fin persigue nuestro Ayuntamiento? Pues básicamente anotarse el tanto de ser la única corporación capaz de mostrar al público el Tesoro y eso es algo que desde la Junta de Andalucía no están dispuestos a consentir. ¿Dejar que otro figure en su lugar? Jamás.

Mientras unos y otros se pelean, los ciudadanos asistimos impasibles a este espectáculo que poco tiene de heroico y mucho de circense, lamentándonos por tener unos representantes que anteponen el beneficio propio al bien general. La ecuación es muy sencilla, la mejor forma de dar a conocer una obra de arte es mostrándola al público, si Antiquarium cumple ese requisito y el Arqueológico no, ¿por qué no puede acoger el Carambolo?

5 comentarios:

Pablo dijo...

Este asunto me parece esperpéntico. No comprendo porqué no quieren desde la Junta que se exponga, parece como sí para la Junta la ciudad de Sevilla no fuera parte de sus intereses, si el tesoro fué encontrado aquí y los ciudadanos quieren disfrutarlo ¿A que vienen estas estupidas peleas burocráticas? ¿No buscamos el bien común? La comprensión entre nosotros a veces es el mayor problema.

Culturadesevilla dijo...

En este caso es evidente que el bien común no se tiene en cuenta. Y eso que ambas administraciones son del mismo color político. Está claro que no quieren que Monteseirín se apunte el tanto y le van a estar haciendo la puñeta hasta que se vaya.

Un saludo!

Del Sur dijo...

Los políticos, he llegado a entender, no son parte del problema. Son el problema.

Maese Maesa dijo...

La verdad es que si la Junta hubiera luchado tanto por conseguir que el Arqueológico fuera remodelado como por impedir que el Ayuntamiento exponga el Carambolo, ahora tendríamos el tesoro maravillosamente expuesto en el museo del Parque y nos ahorrarían este patético espectáculo.

Anónimo dijo...

¿Y qué tiene que ver el tesoro del Carambolo con los restos de la Encarnación? El tesoro es tartésico, muy anterior a la época romana, de la que son los restos del Antiquarium.

Me parece bien que se expongan las joyas tartésicas pero no en cualquier lugar; el Arqueológico es su lugar salvo que pusieramos un museo en El Carambolo.

Las estanterías del Antiquarium están iluminadas y vacías. Y su sala de exposiciones daría juego para muchas exposiciones temporales relacionadas con el mundo romano, en general. A este paso me veo el Pendón de San Fernando colgando de la entrada del Antiquarium.