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domingo, 18 de julio de 2010

Un grupo de empresarios quiere darle uso al Pabellón de Hungría


El Pabellón de Hungría nació como edificio efímero para la Exposición Universal de 1992, sin embargo, su indudable calidad arquitectónica y su belleza ajena a nuestra arquitectura, le han valido ser declarado Bien de Interés Cultural, lo que ha evitado su pérdida o destrucción.
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Un nuevo proyecto presentado a Cartuja 93 por un grupo de jóvenes empresarios pretende convertir el inmueble en un centro de ocio y nuevas tecnologías con una inversión que supera el millón de euros. Mientras esperamos nuevos detalles sobre este proyecto, sólo podemos desear lo mejor para el edificio que ya ha vivido dos períodos de esplendor, primero como Pabellón húngaro durante la Expo y después como espacio museístico bajo el nombre de Pabellón de la Energía Viva.
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1 comentario:

Nacho dijo...

Es de agradecer que quiera mantenerse esta joya del legado que nos dejó la expo y que ha venido sufriendo el acoso de la especulación urbanística de la isla de la cartuja. Parece que poco a poco se van diluyendo algunas de las propuestas que iban a realizarse tras decalar la isla como un nuevo distrito.

Esperemos que el tercer período de esplendor sea el definitivo y duradero.