viernes, 30 de agosto de 2019

Recuperados los esgrafiados de la Casa Rectoral del Salvador



Color, la Sevilla de los siglos XVI, XVII y XVIII estaba repleta de color, muros de casas, iglesias y palacios tenían una decoración pictórica ya fuera a base de morteros, pinturales murales o esgrafiados que, en ocasiones, sale a la luz durante los trabajos de restauración. Es lo que ha ocurrido en la fachada de la Casa Rectoral de la Colegiata del Salvador hacia la plaza del Pan. Ya se tenía constancia de la existencia de pinturas y esgrafiados y la actuación que se ha llevado a cabo durante el mes de agosto ha permitido sacarlos a la luz.





El estado de conservación de este muro era bastante deficiente ya que es una zona en la que no se intervino durante la restauración del templo. A lo largo del verano se ha procedido a eliminar diferentes capas de cal y pintura así como al sellado de grietas y a la consolidación de zonas del muro que se habían desprendido a causa de la humedad y el paso del tiempo.




La recuperación del muro ha permitido consolidar los esgrafiados que se ocultaban debajo de varias capas de pintura y que se podrían fechar en el siglo XVII. El dibujo, de carácter geométrico, resulta muy parecido a los conservados en otros edificios sevillanos como la iglesia de San Bartolomé, una casa de la calle Cruces u otra en la cercana calle Córdoba. Uno de los aspectos más interesantes del diseño es el juego de curvas y contracurvas que se produce en la zona del azulejo dedicado al nazareno de pasión. El marco de color almagra y la presencia de una fila de azulejos bien podría indicar la existencia, en este espacio, de una hornacina o tal vez una pintura previa a la colocación del azulejo. Es precisamente en el encuentro entre ese marco almagra y el despiece de sillares esgrafiado donde podemos ver una caprichosa silueta propia del Barroco.


Pinturas murales y esgrafiados en una casa de la Córdoba


Con esta actuación el paseante curioso podrá hacerse una idea de cómo pudo ser la Sevilla histórica previa a los colores neutros decimonónicos y a los muros de ladrillo visto regionalistas. Precisamente a tan solo unos metros de estos esgrafiados, en otro muro trasero de la iglesia, se adivinan una pinturas que bien pudieron recubrir, en su momento gran parte del hoy monócromo muro.


Restos de pinturas murales en los muros traseros del Salvador