miércoles, 26 de diciembre de 2018

Guercino para disfrute de todos

'La expulsión de los mercaderes del Templo' de Il Guercino. Fuente


Pocas veces se tiene la oportunidad de contemplar una obra de arte de uno de los grandes en plena calle. Concretamente en un escaparate. Pasaba el otro día por la calle Jesús de las Tres Caídas, en la Alfalfa, cuando de repente me topé con la soberbia 'Expulsión de los mercaderes del Templo' de Giovanni Francesco Barbieri, más conocido como 'il Guercino'. El cuadro ocupa el escaparate principal que la Casa de Subastas Isbilya tiene en esta calle.

Guercino (Cento, 1591 - Bolonia 1666) está considerado uno de los grandes pintores del Barroco italiano y europeo. Admirado en su época, su obra, de carácter monumental, bebe de los grandes pintores coetáneos: Caravaggio, los Carracci, Guido Reni. Todos ellos confluyen en una personalidad que se caracteriza por encima de todo por la rotundidad de sus figuras. 


Según recoge el catálogo de Isbilya, Guercino realizaría dos copias de este mismo tema en los años treinta del siglo XVII. El lienzo habría sido pintado por encargo del cardenal Giovanni Battista Pallotta en 1634 y regalado, según algunas versiones, a Francesco I d'Este o, al duque de Módena, según otras. La obra causó tal admiración que cuatro años más tarde realizaría una nueva versión, cuadro hoy conservado en el Museo Palazzo Rosso de Génova.

El monumental lienzo recoge el momento en el que un Jesucristo enfurecido, látigo en mano, expulsa a los mercaderes que ocupaban el interior del templo de Jerusalén, del que se pueden ver las famosas columnas salomónicas que dividen la composición en dos partes. La escena, narrada en los cuatro evangelios canónicos, ha sido muy retratada en la Historia del Arte e incluso en Sevilla tenemos el famoso relieve de la Puerta del Perdón, encargado por el Cabildo Catedral precisamente como advertencia a los comerciantes que utilizaban el principal templo de la ciudad como lugar donde sellar sus acuerdos.

Cuando hace unos meses vi en las salas de Isbilya de Los Remedios el cuadro ya captó todo mi interés, pero el encontrármelo de nuevo en plena calle ha sido toda una sorpresa. No puedo dejar de pensar en la reciente campaña llevada a cabo por el Prado para adquirir un cuadro de Simon Vouet y relacionarlo con la situación de nuestro Museo de Bellas Artes. ¡Qué maravilloso sería ver colgado en sus paredes este cuadro! Si algo necesita nuestro Museo es precisamente ahondar en la vertiente internacional para mostrar otras escuelas ajenas a la sevillana y poner a dialogar a Murillo, Velázquez y Zurbarán con sus contemporáneos. Quién tuviera el dinero para poder comprarlo y donarlo al Museo.

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