lunes, 15 de octubre de 2018

Crónicas urbanas: Museo Bellver



Quince años después se cierra un capítulo, el Museo Bellver es ya una realidad en la Casa Fabiola. La donación realizada por Mariano Bellver y su mujer a la ciudad de Sevilla está compuesta por más de quinientas piezas, una colección que incluye desde pinturas a esculturas pasando por dibujos, acuarelas y mobiliario. La apuesta del Ayuntamiento por abrir al público este nuevo espacio cultural no sólo brinda al visitante la oportunidad de conocer estas piezas sino que permite recorrer un edificio absolutamente magnífico como es la Casa Fabiola, que hunde sus raíces en el siglo XVI.


'La Torre del Oro', de Françoise Antoine Bossuet


Tengo que reconocer que me enfrenté al Museo Bellver con una mezcla de entusiasmo y miedo. Entusiasmo porque desde que conocí la colección en la exposición organizada en el Museo de Bellas Artes en marzo de 2011 tenía muchas ganas de ver cómo se materializaba el proyecto y miedo porque cuando tienes tantas ganas de conocer algo, no es difícil que te decepcione. Después de visitar el Museo Bellver (su nombre oficial es Donación de Arte Mariano Bellver - Casa Fabiola) tengo que admitir que la espera ha merecido la pena. El resultado es de lo más atractivo pese a tener todavía aspectos que mejorar.




Siempre he pensado que el Museo Bellver puede ser un complemento ideal a la visita al Museo de Bellas Artes. El MBASE atesora una magnífica colección que, por razones de espacio, no se muestra entera, siendo las obras más recientes las que más abundan en los almacenes. La visita al Museo Bellver permite conocer ese patrimonio, sobre todo local, pero también con pinceladas internacionales, que arranca en el siglo XIX para llegar hasta las primeras décadas del XX. Uno de los principales atractivos del nuevo espacio cultural es, al igual que ocurre con el Bellas Artes, el lugar donde se expone. Casa Fabiola dialoga a la perfección con las piezas expuestas y en este punto hay que reconocer el exquisito trabajo de restauración y rehabilitación llevado a cabo por la Fundación José Manuel Lara, la anterior inquilina del edificio. En un momento en el que se tiende a vaciar los inmuebles dejando únicamente las fachadas, emociona ver que en Casa Fabiola se conservaron azulejos, suelos hidráulicos, techos pintados, zócalos de madera, vidrieras y demás elementos que dan personalidad al edificio. Si hoy podemos disfrutar del Museo Bellver es gracias a la labor realizada por los arquitectos y profesionales que recuperaron el edificio y eso hay que reconocerlo y aplaudirlo.


El antiguo salón de baile de Casa Fabiola acoge las piezas de mayores dimensiones


La pintura costumbrista nunca ha sido mi punto fuerte. De hecho autores que trabajaron en la Sevilla de la época sobresalen más, a mi parecer, cuando afrontan otras temáticas menos locales. Es cierto que era lo que se llevaba en aquel momento pero personalmente siempre me han llamado mucho más la atención otras temáticas. Es por ello que la planta baja del Museo Bellver se me hace algo más pesada, destacando piezas como la de Bossuet, las esculturas de Ricardo Bellver ubicadas de forma monográfica en el antiguo comedor de verano de la casa o el mobiliario.


'Vista de Venecia desde Santa María del Giglio' de Antonio Reyna Manescau


La planta superior, en cambio, me ha atraído mucho más. Las obras sobre papel de García Ramos son absolutamente magníficas, al igual que las pinturas del género de casacones, los paisajes de la escuela de Alcalá de Guadaíra, las pinturas de los Jiménez Aranda o las de José Arpa. Como gran amante de la escultura, la última sala, que ocupa el antiguo comedor de invierno de la casa, ha sido la que más me ha sorprendido. Las piezas de Susillo son deliciosas, al igual que la colección de mármoles, bronces y barros que podemos encontrarnos en la sala. Entre las curiosidades, una pieza en barro de Castillo Lastrucci que representa el grupo escultórico 'El Genio' y que fue el boceto que presentó el artista al concurso para decorar el vestíbulo del Pabellón de Bellas Artes de la Exposición Iberoamericana. Eso sí, me ha sorprendido que no haya cartelas en este espacio, hecho que se repite en otras salas y que impide conocer el autor o la fecha de las piezas. Sin duda un detalle a mejorar, si bien me ha parecido un punto a favor que haya hojas de sala y paneles introductorios en cada ámbito.


A la izquierda, San Francisco, de Antonio Susillo

'El Genio', boceto en barro de Castillo Lastrucci


Visitar el Museo Bellver es toda una experiencia, si bien es necesario mejorar ciertos aspectos. Para empezar, la iluminación es bastante mejorable, pues impide contemplar muchas de las obras sin reflejos. Otro aspecto a tener en cuenta es la climatización del espacio. Quizás por ser el primer día de apertura, todas las puertas se encontraban abiertas en las salas de la planta baja y al estar el patio a cielo abierto es imposible un control de temperatura. Por lo que he leído, ya está la propuesta sobre la mesa para cubrir el patio, esperemos que se haga con un proyecto adecuado a la importancia patrimonial del edificio. La excesiva acumulación de obras es un tema del que se podría hablar largo y tendido. Estando visitando el museo oí algún comentario que incidía en que las obras están casi agolpadas unas sobre otras. Es algo que precisamente busca la museografía, ya que se intenta recrear un ambiente concreto de casa burguesa decimonónica pero hay detalles como poner cuadros encima de las puertas o en rincones inaccesibles que merecen una relectura.


Ribera del Guadaíra, de Emilio Sánchez Perrier


Sevilla cuenta con un nuevo museo (hacía tanto que no se inauguraba uno en la ciudad) de lo más interesante que seguramente contará con un gran tirón popular. Hay que agradecer al matrimonio Bellver su generosidad y al equipo de Gobierno municipal actual que por fin hayan puesto fin a un problema que pasaba de alcaldía en alcaldía sin que se llegase a un proyecto serio. Ahora toca disfrutar de este nuevo espacio cultural y sobre todo apostar por él para que esté siempre lleno de actividades. Esperemos que la apertura del Museo Bellver suponga un cambio en la gestión municipal de sus espacios culturales.


Horario: de martes a domingo de 11:00 a 20:00 horas
Más información en la web oficial (enlace)

1 comentario:

Gabriel Maestre dijo...

Gracias por tu artículo, Sergio. No quiero ser negativo, pero creo que de la donación solo se salva lo mejor de la pintura sevillana del cambio de siglo (García Ramos,Jiménez Aranda, Sànchez Perrier...) y algunas esculturas. No puedo evitar pensar que el ego del donante ha jugado un cierto papel aquí, y que hubiera sido màs razonable recibir como donación y exponer una selección de lo mejor de la colección junto a otras obras similares de los fondos públicos. Sin ir más lejos, creo que la colección Cajasol y la del Carmen Thyssen de Málaga, artísticamente similares, son bastante mejores en su conjunto. Un saludo.