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jueves, 13 de octubre de 2016

Museo Bellver: aprender de los errores para mejorar


El anuncio por parte del alcalde Juan Espadas de que el Ayuntamiento está en conversaciones con el Grupo Planeta para adquirir la Casa Fabiola, en pleno centro histórico, para ubicar en ella la sede del Museo Bellver es una oportunidad magnífica para reflexionar sobre cómo funcionan los espacios museísticos municipales.


La Casa Fabiola fue completamente rehabilitada por la Fundación José Manuel Lara a principios de los 2000, recuperándose con gran acierto y cariño (algo que no abunda en Sevilla) un edificio magnífico con una apasionante historia. La estructura actual de la casa pertenece al siglo XIX, cuando se remodeló para darle un aire palaciego que se puede observar sobre todo en su salón de baile y en las estancias anexas, incluyendo la escalera y los dos comedores, el de verano y el de invierno. Sin embargo las trazas del edificio parecen remontarse varios siglos atrás y conserva algunos elementos, como una espectacular fuente barroca en el patio secundario, que testimonian el devenir del edificio.

Con la ubicación del Museo Bellver en esta casa se abandona definitivamente el proyecto del Pabellón Real, una idea que no tuvo mucho sentido desde el principio, al ser un espacio demasiado pequeño que requería una potente inversión para prácticamente reconstruirlo. Como ya escribí en el Blog hace más de un año, la elección de un edificio histórico para el Museo tenía mucho más sentido al ubicar una colección muy heterogénea en un espacio que le sirva de marco incomparable. En la Casa Fabiola se puede plantear un proyecto tipo casa-museo que venda al posible visitante la experiencia de revivir cómo era una casa burguesa o aristocrática en el siglo XIX, con su colección de cuadros, esculturas y mobiliario en un entorno que aumente el valor de la exposición, al estilo del Museo Cerralbo de Madrid.

Por otro lado, la creación de un nuevo museo en la ciudad debería servir para que el Ayuntamiento se tome en serio de una vez por todas sus espacios culturales. Personalmente lo primero que haría sería recuperar el proyecto Patrimonium Hispalense, dotando a todos los espacios museísticos del Consistorio de una marca e infraestructura común que sirva para ponerlos en valor. El proyecto ya está hecho, sólo hay que ponerlo en marcha. Por supuesto sería fundamental contar con un personal que se encargase de la gestión de todos estos espacios, es decir, conservadores, restauradores y gestores que velaran por el correcto funcionamiento de los espacios, se encargasen de su gestión diaria y se ocuparan del patrimonio que atesoran. ¿Sabéis que la mayoría de los mosaicos que aparecieron en las obras del Antiquarium ni siquiera están expuestos porque no han sido restaurados? Lo he dicho una y mil veces, la Sevilla cultural necesita profesionales, y no basta con abrir un espacio y abandonarlo a su suerte como se ha hecho con el Castillo de San Jorge, el Museo de la Cerámica o el Centro del Mudéjar, cuya actividad está bajo mínimos por una deficiente gestión. El caso del Castillo de San Jorge es alarmante, con sus instalaciones completamente abandonadas y sin un plan de puesta en valor que lo saque del ostracismo al que ha sido condenado.

Abrir un nuevo museo en la ciudad es siempre una gran noticia, pero no podemos cometer otra vez el mismo error. El Museo Bellver debe parecerse más al Museo Thyssen de Málaga que al Centro de la Cerámica de Triana. En Málaga, el Thyssen tiene su personal, sus actividades, sus exposiciones temporales... en Sevilla los espacios museísticos municipales están prácticamente abandonados (aunque ahora se celebren actividades puntuales en el Centro de la Cerámica).

El proyecto para el Museo Bellver debe servir para invertir completamente la gestión de todos estos espacios. No sería justo que este nuevo equipamiento se convierta en la apuesta cultural del Gobierno de Espadas y contara con una infraestructura específica, y tampoco sería conveniente que se convierta en un espacio vacío más. El potencial patrimonial que atesora el Ayuntamiento es espectacular (Centro Cerámica, Centro del Mudéjar, Castillo de San Jorge, Santa Clara y Antiquarium), sin embargo por alguna razón no se está cuidando de él. Y esto no es que sea malo para el turismo, que lo es, sino que es malo para la propia ciudad porque invertimos un dinero en construir una serie de espacios que luego son abandonados, y ahí tenemos el ejemplo de la Cisterna romana de la Plaza de la Pescadería, que costó un millón de euros y está repleta de aguas estancadas porque nunca se ha puesto en marcha el sistema de mantenimiento que se instaló.

Bienvenido sea el Museo Bellver y ojalá traiga consigo una revolución en la gestión de los espacios culturales municipales. Desde luego el trabajo es ingente, pero habrá que ponerse manos a la obra en algún momento.

3 comentarios:

Gabriel Maestre dijo...

Un comentario con el que espero no incomodar a los que no están de acuerdo conmigo (al margen de mis dudas sobre si el ayuntamiento debe gastar dinero en cosas como exposiciones temporales): un importante crítico de arte de la Universidad dijo en una entrevista, hace años, que la Colección Bellver no tenía gran mérito artístico, que es sobre todo costumbrismo y 'casacones', un arte un poco de segunda para extranjeros decimonónicos seducidos por el exotismo romántico español (el enlace a la entrevista:http://www.diariodesevilla.es/article/sevilla/1477765/las/colecciones/thyssen/malaga/y/bellver/no/tienen/calidad/artistica.html). A mí sí me gusta nuestra pintura costumbrista, pero sólo los mejores cuadros, que se acercan al impresionismo y realismo europeos. De las fotos que ha visto de los cuadros de Bellver sólo me han gustado mucho los paisajes de Sánchez Perrier. De todas formas, cuando Vi la exposición de arte decimonónico sevillano de la colección Cajasol me encantó, y me pareció significativamente mejor que la Colección Bellver. ¿Qué opinan, merece la pena la inversión para exponer la Colección Bellver, o deberían solamente seleccionarse los mejores cuadros para el Bellas Artes? ¡Gracias!

Sergio Harillo dijo...

En un primer momento esa era la idea, que la colección Bellver pasara al Museo de Bellas Artes y éste seleccionara aquellas piezas que pudieran integrarse en el discurso del Museo, completándolo. Bellver se negó y quiso que se expusiera todo. Luego el Ayuntamiento se metió por medio y propuso la creación de un Museo propio, se habló de varias sedes y finalmente Zoido apostó por el Pabellón Real.

Personalmente creo que el éxito o el fracaso de este proyecto dependerá de su gestión y de la propuesta que se haga. Si, como expongo en el post, se aprovecha el edificio para crear una casa museo donde se recree la forma de vida de la burguesía y la aristocracia en el siglo XIX puede tener sentido. Si sólo nos limitamos a exponer los cuadros, pues como tú dices, puede quedar una exposición algo floja. Comparada con la colección del Thyssen de Málaga, me inclino a pensar que la del Thyssen es mejor, al menos por lo que pude ver cuando se expuso la Colección Bellver en el Museo de Bellas Artes hace ya unos años.

Sabes que discrepo contigo (aunque respeto tu postura) en la idea de la inversión pública en equipamientos culturales, yo sí creo que es necesario, pero siempre que esa inversión tenga un sentido, no gastar por gastar para luego abandonar. Para eso prefiero que se ahorren la inversión.

¡Saludos!

Gabriel Maestre dijo...

Gracias, Sergio. A mi también me gusta mucho el Carmen Thyssen Málaga. De hecho, es uno de mis museos favoritos. Ahí se puede ver un costumbrismo y realismo de calidad que se acerca al impresionismo. (Por cierto, a ver si hacemos algo parecido aquí con la colección permanente de la Fundación Cajasol...). También se puede hablar de ese modelo de museo. A mí sí me parece un modelo adecuado de fundación público-privada, que como museo debe tener sus exposiciones temporales y demás. Algo diferente del patrimonio público. Y, en esa colaboración, quizás el papel del Ayuntamiento debe ser sólo el de proporcionar el edificio, a cambio de respetar ciertas normas y de algún privilegio para los residentes locales (como la visita gratuíta una tarde a la semana o al mes). Un poco como lo que proponías de ceder en Sevilla monumentos públicos a ciertas instituciones privadas de interés para la ciudad. Otro saludo para ti.