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lunes, 12 de septiembre de 2016

El nuevo contrato de zonas verdes alcanza los 60 millones de euros




Aprender de los errores y mejorar partiendo de una base es quizás la manera más inteligente de superarte a ti mismo. Mejorar algo que ya existe suele ser más productivo que hacer borrón y cuenta nueva. La delegación municipal de Hábitat Urbano y el área de Parques y Jardines han hecho un largo diagnóstico del estado de nuestras zonas verdes durante los últimos meses con el objetivo de plantear una nueva forma de gestionar el arbolado, los parques, plazas y jardines de la ciudad. No es un tema menor, tal y como ha reconocido Antonio Muñoz, delegado del área, el contrato de zonas verdes es "uno de los expedientes de mayor trascendencia en la vida de los ciudadanos", no en vano, Sevilla cuenta con 1.000 hectáreas de zonas verdes y 180.000 árboles de gestión municipal. Con 14 metros cuadrados de zonas verdes por habitante, la gestión del patrimonio verde es una de las asignaturas más importantes del Ayuntamiento. Y precisamente es la que más descuidada ha estado en los últimos años.


Parque Antiguo Cauce del Guadaíra


El nuevo macrocontrato de zonas verdes es heredero del realizado por el equipo del anterior alcalde, pero se le han añadido una serie de mejoras y cambios que buscan hacerlo más eficiente, más sostenible y más social. Para empezar el importe destinado al cuidado de zonas verdes y arbolado crece en un 20%, alcanzando los 59,8 millones de euros a repartir entre cuatro años. Esto implica un aumento anual que pasa de los 12 millones de la etapa de Zoido a los 15 millones que se ejecutarán a partir del año que viene. La intención del Ayuntamiento es que el nuevo contrato entre en vigor en el segundo trimestre del año que viene, por lo que habrá que prorrogar el actual hasta que se reciban las ofertas de las diferentes empresas y se adjudiquen los contratos.

¿Cuáles son las diferencias entre el modelo anterior y el actual? Para empezar se pasa de seis lotes a diez, reservando dos lotes específicos para el control y mantenimiento del arbolado viario, que se dividirá en zona norte y sur. Con esta distinción se pretende que los árboles de las calles tengan una conservación específica y adecuada ya que tal y como ha recordado el director de Medio Ambiente, Adolfo Fernández, "no tiene nada que ver un árbol plantado en una calle con uno que está dentro de un parque, aunque sean de la misma especie, cada uno necesita un tratamiento y atención diferente".

Arbolado del Parque de María Luisa


Los otros ocho lotes son los siguientes: dos lotes para parques y jardines de barrio, dos para el cauce del Guadalquivir (uno comprende las zonas verdes del cauce histórico y el otro el Parque Vega de Triana y las zonas verdes de la avenida Carlos III en la Cartuja), uno para las zonas verdes del antiguo cauce del Guadaíra, otro para el Parque de Miraflores, otro para el Tamarguillo y un último para la zona de Sevilla Este, que incluye el Parque Infanta Elena y el Parque Central. El criterio que se ha seguido para dividir los lotes, más allá del geográfico, respeta sistemas de articulación que conforman diferentes zonas verdes relacionadas entre sí, como las del cauce histórico del Guadalquivir, además de criterios técnicos, paisajísticos y funcionales. El Jardín Americano, en el que actualmente se están llevando a cabo una serie de mejoras, queda fuera del contrato para pasar a depender directamente de área de Parques y Jardines al igual que otros jardines históricos como son el de María Luisa o el de las Delicias.

Otra de las novedades radica en el empleo, ya que los nuevos contratos prevén la creación de 117 nuevos puestos de trabajo como mínimo, pasando el personal externo de los 221 a los 338 previstos. Además, el pliego de condiciones plantea algo tan básico como el respeto de los convenios colectivos o la formación continua y específica del personal de las empresas. El director de Medio Ambiente ha recalcado que a la hora de redactar los nuevos pliegos se ha contado con la opinión tanto del propio personal de Parques y Jardines como las empresas adjudicatarias o los trabajadores externos de la delegación, que ahora quedan más integrados bajo el paraguas del área municipal. 

Muelle de Nueva York


Evitar bajas temerarias es otra de las apuestas del actual Gobierno municipal, que ha establecido un límite a las bajas para que las empresas no oferten por debajo del precio razonable para llevar a cabo unos trabajos. Además, para apuntalar que la oferta económica no sea fundamental a la hora de adjudicar un contrato, se ha reducido al 30% la valoración de la oferta económica, quedando por encima criterios como los medioambientales o la inclusión de cláusulas sociales que permitan la inserción laboral de colectivos en riesgo de exclusión social como parados de larga duración, jóvenes o mujeres víctimas de la violencia de género. Del mismo modo se valorará positivamente a aquellas empresas que apuesten por el reciclaje de restos vegetales o lleven a cabo un mayor control del riego para evitar el uso indiscriminado de un bien tan preciado como es el agua.

Hay más novedades, como la inclusión de zonas verdes que hasta ahora no entraban dentro de los contratos de conservación como el Parque de Torreblanca, el Central de Sevilla Este o los huertos urbanos. Además el pliego contempla el mantenimiento de las zonas verdes de colegios y edificios municipales, las zonas de juegos infantiles que están dentro de parques y jardines, así como las áreas de esparcimiento canino. También hay apartados concretos para las palmeras y la plaga del picudo rojo o los árboles singulares por su avanzada edad y gran porte.

Alcorque vacío y sellado en Plaza de Montesión


Reponer los alcorques vacíos (la ciudad cuenta con 6.000 alcorques vacíos, una barbaridad) es otra de las prioridades de este Gobierno municipal, una lacra que llevamos arrastrando desde hace décadas. El problema hasta ahora no ha sido tanto la reposición (se han repuesto miles de árboles) sino la nula conservación posterior (árbol recién plantado que no riegas, se muere) o las fechas escogidas para plantarlos (he llegado a ver cómo se plantaban árboles en pleno mes de mayo o junio, quedando abandonados a su suerte durante el verano) lo que ha motivado una alta mortandad de los nuevos ejemplares. De nuevo el control es fundamental para evitar no sólo la muerte de tantísimos árboles, sino el despilfarro económico que conlleva plantar una y otra vez en el mismo alcorque. 

El delegado de Hábitat Urbano ha hablado de "rupturismo con el modelo heredado". Personalmente creo que se ha partido de un modelo ya existente que ha funcionado bastante mal, para mejorarlo y ofrecer una versión 2.0, lo cual no tiene por qué ser negativo. Una vez entren en vigor los nuevos contratos, ya en 2017, quedarán por delante cuatro años para comprobar si realmente hay o no un cambio. En realidad, la mejora continua debería ser un aspecto fundamental en la gestión diaria de una ciudad. No hay necesidad de tener que esperar cuatro años para ver si algo funciona o no y cambiarlo. Entiendo que el nuevo pliego introduce medidas suficientes de valoración continua para que los Parques y Jardines se conviertan más en un orgullo de la ciudad que en un lastre económico. Ojalá llegue el día en que podamos pasear por una Sevilla donde realmente se cuida su patrimonio verde y ojalá ese día esté más cerca gracias a este nuevo pliego de condiciones. Por el momento, no nos queda más remedio que esperar y seguir pidiendo que la ciudad apueste por otro modelo de desarrollo más sostenible y de respeto hacia el Medio Ambiente, algo que en este año largo de gobierno de Juan Espadas no hemos podido ver salvo en pequeñas medidas.