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lunes, 22 de agosto de 2016

El 'Faro de Triana' luce espléndido tras su restauración


Parece mentira lo mucho que puede variar un edificio con un simple cambio de color. La antigua estación de la Compañía de Vapores que unía Sevilla con Sanlúcar de Barrameda luce espléndida tras la intervención realizada en sus fachadas.



El edificio que corona uno de los laterales del Puente de Isabel II en su lado trianero fue construido en 1922 con el objetivo de servir de sede comercial de la línea fluvial que unía la capital con la localidad gaditana de Sanlúcar de Barrameda. Una vez perdido su primitivo uso, fue convertido en establecimiento hostelero y tras el cambio de manos producido hace unos meses, los nuevos propietarios decidieron recuperar, en la medida de lo posible, la imagen histórica del mismo.


La limpieza de la fachada ha permitido recuperar parte de la primitiva fachada en piedra del edificio, que no deja de ser uno de los refuerzos laterales del Puente de Isabel II. El conocido como 'Faro de Triana' se construyó sobre uno de los contrafuertes del puente y junto a las escaleras que daban acceso al mismo desde los muelles de la actual calle Betis.


Si este rescate 'arqueológico' ya le da un toque muy interesante al edificio, no lo es menos la tonalidad empleada en las fachadas superiores. Tras eliminar los colores albero y almagra que todos recordamos, se ha optado por un tono pastel mucho más acorde al estilo clasicista del edificio, realzándose la decoración de las cornisas y los distintos elementos ornamentales en color blanco. Gracias al uso de fotografías antiguas se ha podido recuperar la decoración que presentaba el edificio en los años treinta y cuarenta del siglo XX, por lo que la actuación nos devuelve parte de la historia no sólo del monumento, sino de toda la orilla del río.


El toque contemporáneo se ha reservado para los accesos, donde se han sustituido las puertas y ventanas de color blanco por unas nuevas de tonalidad oscura. También se ha colocado una nueva barandilla en la azotea superior y se han dispuesto nuevos pináculos cerámicos idénticos a los que aparecen en las antigua fotografías. A la espera de ver cómo ha quedado el interior, la intervención realizada se puede calificar de muy acertada. Como suelo decir en estos casos, ojalá cundiera el ejemplo y viéramos más a menudo este tipo de recuperaciones patrimoniales.



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