Páginas

jueves, 16 de junio de 2016

El Alcázar estudia la mejora en sus accesos



"A día de hoy la única certeza es que hay que dignificar la entrada al Alcázar". Son palabras de Antonio Muñoz, delegado de Cultura del Ayuntamiento, a cuenta de la polémica que ha surgido en estos días por el anuncio de que se pretende remodelar la Puerta del León para agilizar y mejorar el acceso al principal monumento civil de la ciudad.

Las largas colas se han convertido en al tónica habitual de la Plaza del Triunfo, espacio que sirve de acceso tanto al Alcázar como a la Catedral. Con más de un millón y medio de visitas anuales, ambos espacios deberían haber planteado hace ya años una mejora en sus accesos para evitar que los visitantes tengan que padecer una larga espera al sol. 




El acceso por la Puerta del León es el que es, no hay más espacio para permitir una agilización de la entrada al recinto. Frente a este problema hay varias soluciones. Una de ellas es la que se lleva a cabo desde hace años en la Alhambra de Granada, vender las entradas con antelación para que la gente acceda al Alcázar sin necesidad de esperar una cola. Esto implicaría el tener que habilitar un acceso directo, lo cual seguiría colapsando una entrada a todas luces insuficiente a no ser que se realizara por otro lugar independiente a la Puerta del León. Además, la venta de entradas con hora de acceso no implicaría una reducción de las colas ya que la gente se seguiría acercando al monumento a comprar su entrada in situ. A día de hoy el aforo máximo de personas que pueden estar dentro del Alcázar al mismo tiempo es de 750 personas por lo que si esas entradas se venden con antelación, la gente seguiría estando en la cola en la puerta esperando para poder entrar.

La mejor opción, por tanto, es ampliar la zona de acceso. La propuesta planteada por el Ayuntamiento al Patronato del Alcázar pasa por convertir el Patio del León (previo a la muralla que da acceso al Patio de la Montería) en un lugar de acceso público al que se pueda entrar sin necesidad de pagar una entrada. El espacio que en su día acogió el mayor corral de comedias de la ciudad pasaría a ser el vestíbulo de la visita, un lugar de transición entre la calle y el recinto palatino. Las nuevas taquillas se instalarían en un lateral de este patio, en una zona a la que hoy se accede por un pequeño patio con una fuente y donde se expone una colección de abanicos. La monumentalidad de esta zona es bastante reducida, por lo que se podría intervenir para colocar todo lo que requiere un acceso a un recinto monumental (taquillas, escáneres, audioguías, consignas, etc.). 

Habilitar este espacio como nuevo acceso supondría una gran oportunidad para dignificar la entrada al Alcázar. Y cuando hablo de dignificar, no me refiero a que haya que demoler espacios construidos en el siglo XIX y que sean más o menos monumentales, ya que forman parte de la propia historia del Alcázar. La auténtica necesidad es mejorar la percepción que el visitante tiene del edificio cuando se accede ofreciendo una serie de servicios mínimos a la altura del precio que se va a pagar y de la importancia monumental del edificio. 

El Ayuntamiento ya ha indicado que se trata de un proyecto a largo plazo que requiere una serie de intervenciones arqueológicas, estudios y permisos de la Comisión de Patrimonio. La urgencia no debería servir de excusa para llevar a cabo cualquier proyecto, hay que buscar la excelencia, pero tampoco estamos ante un tema que se pueda prolongar durante años.

Por otro lado me resulta interesante ver que cuando se plantean este tipo de medidas se hacen para facilitar que cada vez entre más gente al Alcázar cuando quizás deberíamos tender hacia lo contrario. Con la eliminación de los lunes como día de descanso, el Alcázar abre ya prácticamente todos los días del año, lo que supone una presión y un desgaste para el propio edificio, que no puede respirar del trasiego de visitantes (y más ahora con las visitas nocturnas). La diversificación de la oferta cultural es una medida que en el Ayuntamiento no se han planteado y que bien podría contribuir a la salud del Alcázar. Me refiero a que mientras la Catedral y el recinto palatino reciben un millón y medio de visitas, hay otros recintos monumentales de la ciudad que apenas son visitados o que cuentan con una cifra relativamente baja de visitantes. Ampliar la oferta a todos esos otros espacios reduciría la presión sobre nuestros dos principales monumentos y beneficiaría a museos y centros culturales en los que se acumula el polvo ante la falta de visitantes. 

3 comentarios:

Sevilla HISCUL dijo...

Hola Sergio,

Siempre que se habla de este problema (del que ya se ha dicho y se ha planteado casi de todo) me planteo constantemente la misma cuestión que, por sencilla debe tener un verdadero problema de logística insalvable....
¿Por qué no se cambia el sentido de la visita y se entra por el apeadero, fresquito, fresquito con sombra y se sale por la puerta del León?
Es que es tan simple como eso...
En el apeadero se pueden utilizar cordones de separación para que quepa el triple de personas... Las naves laterales para las visitas grupales o vips... las taquillas podrían ubicarse en la tienda de recuerdos y la salida por el patio lateral de dicha tienda... y que hubiese una separación delante del retablo para ejercer un efecto pasillo... Los servicios cerquísima... El recorrido más lógico e histórico... Y lo mejor, que todo es reversible y no afectaría para nada al impacto arquitectónico del edificio.
Sigo pensando que debe ser tan difícil de hacer que algo se me escapa...

Tomás dijo...

Buenos días a todos y muchas gracias por compartir tanto sobre cultura. Para los que estamos dando los primeros pasos, este tipo de recursos nos ayuda mucho a aprender y mejorar. Les comento que hace un tiempo hice un curso y empecé a producir mis propios diseños. Estaría bárbaro que nos recomienden también otros sitios en donde salir a vender el diseño que producimos. Gracias y saludos desde Temperley, Buenos Aires

Sergio Harillo dijo...

Precisamente antes de publicar la entrada había puesto un párrafo en ese sentido, poner la entrada por el apeadero, pero luego lo quité para que no se hiciera tan larga la entrada. Es algo que yo también me he planteado muchas veces pero supongo que tendrá sus problemas de organización. Ten en cuenta que en la zona del apeadero, salvo la tienda, no hay espacios donde ubicar las taquillas y el control de acceso, habría que hacerlo en el propio apeadero, rompiendo por tanto su estética. La entrada por el apeadero se podría hacer por ejemplo para las entradas grupales y así descongestionar la entrada de la Puerta del León.

¡Saludos!