Páginas

lunes, 25 de abril de 2016

El Plan de Gestión del Arbolado cumple seis meses



Cuando se cumplen seis meses de la presentación del Plan de Gestión del Arbolado de Sevilla, he querido contrastar con Adolfo Fernández, director de Medio Ambiente del Ayuntamiento, cómo se está desarrollando este ambicioso documento en la ciudad. 

Nos reunimos en el Pabellón de Marruecos de 1929, excepcional edificio que sirve de sede a la Delegación de Parques y Jardines. Conocedor del Blog, Fernández me aclara, nada más sentarnos, que toda tala que se produce en la ciudad cuenta con un exhaustivo informe elaborado por Parques y Jardines, al menos desde que él está al frente de la delegación. 




Tengo tantas preguntas que lo mejor es empezar por lo más básico. ¿Qué evaluación hace del nivel de aplicación del Plan de Gestión del Arbolado? Hay medidas que se han podido desarrollar más rápido que otras, por ejemplo, ya han comenzado los cursos de formación específica en materia de arboricultura para los técnicos de Parques y Jardines. La idea es que lo antes posible el resto del personal de la Delegación, así como los más de doscientos trabajadores que forman parte de la plantilla externa que cuida de nuestras zonas verdes, puedan acceder a esta formación para mejorar el cuidado del patrimonio verde de la ciudad. Lo más importante del Plan es que ya está hecho, hay una hoja de ruta marcada sobre cómo actuar y una teoría para abordar una realidad

Otra de las medidas que ya se han puesto en marcha es la creación del Comité de Arbolado de la ciudad de Sevilla, un foro de discusión y debate en el que están presentes asociaciones, profesores universitarios, profesionales del sector y personas invitadas a título individual por su vinculación con el Medio Ambiente. La tarea de este foro, en el que no hay políticos, es aportar ideas, compartir necesidades y permitir a la ciudadanía opinar sobre las actuaciones realizadas por el Ayuntamiento. 



También se ha impulsado el Sistema de Información Geográfica que, en la práctica, permite conocer en tiempo real el estado de los más de 178.000 árboles que hay en la ciudad. Cada uno de ellos cuenta con una ficha actualizada donde se recogen sus patologías para hacer un seguimiento de cada ejemplar. Estas fichas permiten, por ejemplo, desarrollar otra medida del Plan, cuidar con mayor mimo los árboles singulares, aquellos que por su edad o importancia histórica, requieren un tratamiento específico. El objetivo es que, en un futuro, estos ejemplares se puedan significar de alguna manera sobre el terreno para que el ciudadano los conozca y valore como los monumentos que son.

Nuevos álamos en el Paseo Juan Carlos I


Uno de los principales puntos del Plan de Gestión del Arbolado fue identificar aquellos ejemplares que presentaban un peligro para la ciudadanía por su estado, desarrollo o enfermedades. En total se planteó que unos 2.400 árboles debían ser eliminados por la imposibilidad de salvarlos. Esta purga se lleva haciendo desde hace unos meses y está previsto, con la aprobación del nuevo presupuesto, que se vayan sustituyendo por ejemplares nuevos y sanos (es el caso del Paseo Juan Carlos I donde ha tenido que ser eliminados 120 álamos por enfermedad, habiendo sido ya sustituidos por ejemplares nuevos). El uso de nuevas especies o la selección de árboles más adecuados para las características propias del lugar donde se van a plantar es otra de las novedades del Plan. Para ello se está desarrollando un catálogo de especies y se está estudiando cómo y dónde se podrían plantar nuevos árboles de manera que se mejore la aportación paisajística del arbolado dentro de la ciudad. El paisajismo es otra de las obsesiones de Adolfo Fernández, que cree que habría que hacer una reflexión sobre la aportación paisajística del árbol a la ciudad para llegar a un consenso ciudadano sobre qué imagen queremos proyectar como ciudad. La plantación de los 9.180 alcorques vacíos con que cuenta la ciudad contribuirá, sin duda, a mejorar la calidad de nuestro ecosistema urbano y ofrecerá una visión radicalmente distinta de muchos espacios.

El año que viene se cumplen los cuatro años del macrocontrato que en su día elaboró el anterior alcalde. Del día a día de estos años se ha aprendido mucho para la elaboración del nuevo pliego de condiciones que saldrán a concurso. Por ejemplo, la gestión del arbolado contará con un contrato específico que dividirá la ciudad en dos zonas, Norte y Sur, ocupándose dos empresas especializadas en arbolado del cuidado del mismo. Entre los principales problemas del arbolado se encuentra la presencia del picudo rojo, insecto que afecta a las palmeras, sobre todo a la Phoenix canariensis, aunque también se han detectado casos en datileras y en washingtonias. Según el director de Medio Ambiente, la plaga del picudo rojo está controlada en la ciudad, si bien no se puede bajar la guardia y el control debe ser riguroso. Una de las medidas que se han tomado para evitar que la plaga se siga extendiendo es la elección de otras especies de palmeras como los cocoteros. 



Tras la reunión salgo con la idea de que aún queda mucho por hacer en la gestión de nuestro patrimonio verde, pero se están dando pasos para mejorar la situación heredada. Sin duda uno de los principales puntos que debería mejorar la Delegación es el de la comunicación, ya no sólo a nivel de informar sobre las medidas tomadas (por ejemplo, explicar por qué se decide talar una serie de árboles, por mucho que haya informes detrás) sino de crear una conciencia ciudadana más respetuosa con el Medio Ambiente. Sevilla se está quedando atrás en el desarrollo de medidas sostenibles en comparación con otras ciudades europeas. Ya no es cuestión de elegir si queremos ser más o menos respetuosos con el Medio Ambiente, es que no tenemos otra opción. Hemos exprimido tanto a nuestro Planeta que éste se resiente, tenemos que empezar a inclinar la balanza hacia el otro lado. Es nuestro hogar, cuidemos de él.