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miércoles, 11 de noviembre de 2015

Santa Clara se reabre a la ciudadanía

Claustro de Santa Clara con ventanas del palacio de don Fadrique 
El antiguo convento de Santa Clara es una de esas joyas que todo sevillano y visitante debería conocer. La paz que se respira en este lugar, entre las columnas de su claustro, en sus jardines, entre los azulejos de su refectorio, es tal, que se ha convertido en uno de mis espacios preferidos para desconectar del mundanal ruido. Afortunadamente el Ayuntamiento ha decidido reabrirlo al público. Y digo reabrir porque Santa Clara ya tuvo un amplio horario de apertura tras su restauración, pero durante el anterior mandato municipal se decidió abrirlo únicamente cuando hubiera algún evento en su interior. Gran noticia para todos, por tanto, que se haya abierto de nuevo.



Jardín de acceso a la torre de don Fadrique

Santa Clara se remonta a las primeras fundaciones monacales en la ciudad cristiana del siglo XIII. Tras la muerte del infante don Fadrique, el rey Sancho IV decide donar estos terrenos a las clarisas, siendo por tanto una fundación real, de ahí que el nombre del cenobio fuese Real Monasterio de Santa Clara. Las monjas reutilizaron parte del palacio del infante don Fadrique para construir el monasterio, algo que se ha podido documentar durante las labores de restauración del edificio y gracias a las catas arqueológicas practicadas. No es que el convento se asiente sobre el palacio, es que son el mismo edificio, habiéndose reutilizado muros y espacios dándole un nuevo uso. El elemento más característico del recinto civil que se conserva es la bella torre que, al estilo de las construcciones medievales italianas, servía al infante para proteger sus dominios y la zona norte de la recién conquistada Sevilla.

Zona aún por restaurar del monasterio

Jardines de Talavera y Heredia

La visita cultural que se ha habilitado permite recorrer el dormitorio bajo del antiguo convento, hoy sala de exposiciones, el claustro, el refectorio y la torre de don Fadrique con sus jardines aledaños. Un recorrido corto en comparación con los más de ocho mil metros cuadrados del convento, pero que permite al visitante conocer los espacios que han sido restaurados desde que el edificio pasase al Ayuntamiento en 2001. Sin duda la gran sorpresa son los jardines de la torre, diseñados por Talavera y Heredia en los años veinte del siglo pasado y que formaron parte del extinto Museo Arqueológico Municipal, de ahí la cantidad de piezas, sobre todo fustes y capiteles, que lo decoran. Como remate de la intervención, Talavera añadió una alberca que permitiera el reflejo de la torre, ensalzándola.


Detalle de la puerta de la torre de don Fadrique

La torre es una auténtica maravilla, no sólo por su antigüedad, sino por ser prácticamente el único testigo de arte románico conservado en Sevilla. La fecha tan tardía en la que se conquista la ciudad hizo que el estilo que predominase en las nuevas construcciones fuese el gótico y posteriormente el mudéjar gracias a la influencia islámica, por lo que el románico pasó prácticamente de puntillas por nuestra ciudad. La puerta de acceso, así como alguna ventana, con sus bellos arcos de medio punto son una reliquia.

Fernando VII con la torre de don Fadrique al fondo

Púlpito del refectorio de Santa Clara

Entre las sorpresas que se encuentra el visitante durante el recorrido destaca la figura de Fernando VII, traída desde París por su hija, la infanta María Luisa, y colocada en los jardines de San Telmo. La mala fama del monarca hizo que finalmente la pieza, de una gran calidad, quedara escondida en los jardines de Santa Clara, deteriorándose sin remedio ante el recelo que siempre ha despertado la figura de este rey. El refectorio es otra de las grandes joyas del conjunto, con su bellísimo repertorio de azulejos, sus pinturas murales y el delicioso púlpito desde el que se leía durante las comidas.

Galería alta del claustro recién restaurada donde han aparecido nuevas pinturas murales

Querubín músico en uno de los capiteles del claustro

Desde el claustro es posible adivinar los secretos que aún guarda el convento. Entre ellos, las pinturas que siguen apareciendo en las distintas fases de restauración, una colección de murales única en la ciudad y que debería ser debidamente estudiada y difundida debido a su calidad e importancia, siendo algunas de ellas del siglo XIII, de las más antiguas conservadas en Sevilla. Si bien me consta que se está trabajando en solventar algunos detalles de la visita, no puedo dejar de remarcar varios aspectos que hay que mejorar, como la señalética (el folleto es insuficiente para conocer la riqueza artística del edificio) o el cobro de una entrada, algo que permitiría sufragar parte del coste de mantenimiento del edificio. Detalles menores que sin duda el Ayuntamiento irá mejorando con el tiempo. Sin embargo, lo que no se puede dejar de lado es el entorno del monasterio. Si realmente se pretende incluir el edificio en los circuitos culturales y turísticos de la ciudad, la calle  Becas no puede seguir presentando el lamentable aspecto que tiene a día de hoy. Urge una remodelación integral de la vía que sustituya el alquitrán por adoquines, amplíe los acerados, elimine los aparcamientos e incluso contemple la plantación de árboles que enmarquen el camino desde la Alameda de Hércules hacia Santa Clara. Para favorecer la visita a un monumento no basta con abrirlo al público, hay que facilitar la llegada del mismo y hacer el camino amable, algo que no se cumple en absoluto en la actualidad.

Calle Becas, acceso al Espacio Santa Clara

Monasterio de Santa Clara. De martes a sábado de 10:00 a 19:00 horas. Domingos y festivos de 10:00 a 15:00 horas. Más información aquí

No te pierdas nuestros reportajes sobre el convento de Santa Clara (enlace) y la torre de don Fadrique (enlace)

4 comentarios:

Sergio Sánchez dijo...

El convento es una maravilla, es una pena que todavía no esté completamente restaurado.. a saber como está el interior de la iglesia, la portada lateral y el compás... en fin, ojalá tengamos noticias pronto. Espero que se respeten todas las zonas del convento que quedan por restaurar y que no hagan ninguna cagada.

Carlos Jiménez Juan dijo...

Totalmente de acuerdo con el comentario anterior: qué maravilla de sitio! Lo que más me fascinan son los paños de azulejos y los artesonados...

Los pasos que se han dado hasta ahora parece que van en la buena dirección, si bien es cierto que las actividades de recuperación deberían ir aparejadas con otras de "utilización". Con esto me refiero a darle más vida al Convento, programando más exposiciones temporales o incluso dotarlo de una exposición permanente que gire en torno a la vida del Convento y al patrimonio que atesoró.

Creo que el equipo de gobierno anterior hizo un importante esfuerzo presupuestario en Santa Clara, aunque probablemente fallara manteniéndolo cerrado. Espero que los nuevos dirigentes municipales continúen con esta labor.

Otra pieza fundamental es la Iglesia, que como dice Sergio Sánchez "a saber cómo estará". Creo la Archidiócesis debería "tranquilizarnos" a todos, informando de su estado de conservación y llevando a cabo mínimas labores de mantenimiento, hasta que se lleve a cabo la restauración profunda que necesita y merece.

Y por supuesto, eso de "Espacio" me parece sumamente frío y vacío. Creo que se debería recuperar el término Convento, o "Antiguo Convento".

Un saludo y gracias por tan magnífico reportaje!

Sergio Harillo dijo...

Precisamente viene hoy un artículo en el periódico en el que José García Tapial, autor del proyecto de intervención, pide que se intervenga en la zona del compás, la que da a la calle Santa Clara, para abrir el acceso original del convento y poner en valor más metros cuadrados. Según el arquitecto, se trata de un espacio de menor valor patrimonial por lo que sería más barato rehabilitarlo (no se espera que aparezcan pinturas murales, no hay zócalos de azulejos...).

En cuanto a la terminología, lo ideal sería que se opte por un nombre definitivo de una vez y se mantenga, ya que la anterior corporación lo denominaba, si no me falla la memoria, Centro Santa Clara, ahora es Espacio... Quizás habría que apostar por Centro Cultural Santa Clara. No soy muy partidario de conservar su nombre original puesto que, al contrario que el monasterio de San Isidoro del Campo en Santiponce, la programación cultural de Santa Clara va más allá de perpetuar la memoria histórica del lugar y al no tener ya un uso monacal, no tiene mucho sentido seguir llamándolo 'Convento'. Pero insisto, sería cuestión de definir un nombre ya para siempre.

Me consta que el ICAS está trabajando en darle un listado de usos al espacio para que se asocie con algo en concreto y no sea un cajón de sastre donde cabe de todo. A ver qué deciden.

¡Un saludo!

Sergio Sánchez dijo...

Yo soy partidario de que se conserve el nombre original ya que forma parte de la historia. Vale que ya no tiene uso monacal, pero para mí sigue siendo un convento.

Yo creo que la mayoría lo va a seguir llamando Convento de Santa Clara. Con otros monumentos pasa lo mismo, por ejemplo: Iglesia de Santa Lucía, Hospital de los Venerables, Iglesia de San Luis de los Franceses, Hospital de las Cinco LLagas, Fábrica de Tabacos, Fábrica de Artillería, Monasterio de la Cartuja, Palacio de Mañara etc. Estos monumentos ya no tienen el uso que tenían originalmente pero se les sigue llamando igual. Creo que es lo más lógico.

Saludos!