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sábado, 17 de octubre de 2015

¿En qué estamos pensando los sevillanos?



En ocasiones no hay mejor forma de conocerte a ti mismo que enfrentarte a un espejo y verte reflejado en él, siendo consciente tanto de tus virtudes como de tus defectos. Fernando Francés, director del Centro de Arte Contemporáneo de Málaga nos ha puesto un espejo delante a todos los sevillanos durante el transcurso de su intervención en el I Congreso Nacional de Arte Contemporáneo celebrado dentro del marco de ARTS.


Francés, que lleva trece años al frente de uno de los buques insignia del arte contemporáneo en España (y por qué no decirlo, en Europa), es un profesional que sabe de lo que habla y dice las cosas claras. Para empezar ha recordado que esta Feria Internacional de Arte Contemporáneo no es el primer intento por sacar adelante un proyecto basado en las nuevas tendencias artísticas en Sevilla, atrás quedaron otras ferias e incluso una Bienal Internacional, proyectos que terminaron desapareciendo cumpliendo a rajatabla el utilizado dicho "entre todos la mataron y ella sola se murió". Para Francés, es inexplicable que una ciudad como Sevilla, con una tradición artística tan importante y con un potencial tan grande adolezca de este tipo de proyectos y achaca el problema a la propia forma de ser de los sevillanos, que intentan, por todos los medios, hundir los proyectos del contrario. Un proyecto podrá ser mejor o peor, tener sus virtudes y sus fallos, pero el empeño que se pone en nuestra ciudad para destruir las iniciativas de otros es digno de estudio. Frente a este afán de bombardeo constante, Francés propone un espíritu de colaboración, de diálogo, de debate permanente que sitúe a nuestra ciudad donde por importancia e historia se merece porque Sevilla no puede ser una gran ciudad mientras se siga cerrando en banda a las corrientes contemporáneas. Y no es que lo diga él, es que si hacemos un repaso a la historia de nuestra ciudad, sus períodos de máximo apogeo han venido acompañados siempre de un mayor cosmopolitismo y sus épocas de decadencia han estado estrechamente relacionadas con un mayor conservadurismo y localismo.

Málaga se ha convertido, por méritos propios, en una capital cultural a tener muy en cuenta. Se suele atribuir este éxito a la presencia del Museo Picasso, pero en realidad la palanca cultural empezó a moverla el Centro de Arte Contemporáneo, un espacio que ha pasado de los 113.000 visitantes en su primer año a los 495.000 del año pasado. Unas cifras que no sólo demuestran el éxito del museo, sino que reflejan un alto porcentaje de malagueños implicados en el proyecto, con un setenta por ciento de visitantes locales. Por establecer un paralelismo, nuestro CAAC recibió el año pasado alrededor de 170.000 visitantes, a los cuales habría que restar los de Nocturama, Territorios y otros ciclos que, en realidad, no son visitantes del museo aunque se cuenten como tales. Tras el CAC, vinieron el Picasso y toda una serie de museos municipales cuya nómina se ha ampliado este año con la apertura del Pompidou y el Museo Estatal de Arte Ruso, dos centros que han venido a sumar dos grandes contenedores culturales a una ciudad que ya es conocida como la capital de los museos. Pero es que además de museos está La Térmica, espacio dependiente de la Diputación a la que se sumará, más pronto que tarde un nuevo Centro de Creación Contemporánea que ocupará la antigua cárcel provincial y que tendrá como principal atractivo servir como residencia de artistas. Una efervescencia cultural que tendrá sus pros y sus contra, pero que está convirtiendo a la capital de la Costa del Sol en todo un referente.

Y mientras tanto, ¿qué estamos haciendo en Sevilla? Los cuatro años de Gobierno popular han pasado sin pena ni gloria en materia cultural; se han celebrado un par de exposiciones de renombre y se han abierto dos nuevos museos (Mudéjar y Cerámica) pero la triste realidad es que seguimos sin contar con una infraestructura cultural ordenada y con un objetivo claro. Tenemos unos centros museísticos con muchas necesidades, se llevan a cabo iniciativas que no forman parte de un plan específico y únicamente funcionan correctamente aquellos proyectos que tienen cierta independencia (Bienal de Flamenco, Festival de Cine o Festival de Música Antigua). No se trata de copiar el modelo malagueño, seguramente no es lo que necesitamos ni creo que Sevilla requiera la apertura de nuevos museos, pero hay que establecer una hoja de ruta cultural para que lo que tenemos se ponga en valor. Para ello es fundamental contar con el sector, claro está, recabar información, trabajar muy duro y establecer un horizonte a diez o quince años sobre el modelo cultural que queremos. ¿Dónde está el Consejo Local de la Cultura que prometió Espadas en campaña? Igual que se ha conformado ya una Mesa de Movilidad bien se podría haber convocado dicho Consejo asesor en materia cultural. Espadas prometió hacer de Sevilla una verdadera capital cultural, en estos meses de Gobierno pocos pasos se han visto en este sentido. Ganas y profesionales hay muchos, ahora es el turno de ponernos todos a trabajar, grandes y pequeños, para revitalizar culturalmente nuestra ciudad y el Ayuntamiento debe jugar un papel fundamental en esta nueva etapa. De lo contrario pasarán cuatro años más, llegarán nuevas promesas y volveremos al mismo punto de partida. Y mientras tanto, el espejo en el que nos miramos mostrará cada vez una imagen más distorsionada.

12 comentarios:

Sergio Sánchez dijo...

Personalmente creo que el CAAC tiene muy pocas visitas porque los sevillanos no se sienten atraidos por el arte contemporáneo. A mí no me atrae mucho, aunque también es verdad que es un arte que no entiendo. Cuando fui a la exposición de Ai Weiwei no entendí nada, no me pareció interesante ver millones de pipas de porcelana o un montón de vasijas en el suelo.

También pienso que se debería buscar un edificio más adecuado para el museo. Está claro que el Monasterio de la Cartuja no está pensado para albergar exposiciones de arte contemporáneo, así que lo mejor sería llevar la colección a un edificio más amplio y moderno o construir uno nuevo.

En cuanto a Málaga, es cierto que se ha convertido en una capital cultural y que han ampliado su oferta con la apertura del Pompidou y el Museo de Arte Ruso, pero.. ¿a que precio? ¿de verdad es rentable?

Sergio Harillo dijo...

Permíteme que te haga una pregunta, Sergio. Dices que no entiendes el arte contemporáneo y que tal vez esa sea la razón de que no te atraiga, ¿entiendes el arte barroco? ¿Sabes por qué una escultura de Juan de Mesa es así y no de otra manera? ¿Conoces la sociedad que influyó en que esa pieza sea así y no de otra forma? ¿O tal vez estás tan acostumbrado a ver esculturas barrocas procesionando por las calles o en iglesias que tu ojo ya se ha acostumbrado a ellas y por eso te gustan?

He puesto el ejemplo de una escultura barroca pero podría haberte puesto un cuadro de Rafael o una escultura romana. Lo que te quiero decir es que el arte contemporáneo tal vez sea más complicado porque no estamos acostumbrados a él, ¿y por qué? Pues porque es algo que nace y se desarrolla a la misma velocidad que nuestra sociedad, por lo que es imposible que nuestro ojo se acostumbre. Pero al mismo tiempo esa característica te da las claves para comprenderlo mejor que nadie, porque vives en la misma sociedad que el artista que ha creado la obra. Por supuesto hará falta una labor de comunicación y de aprendizaje (lo mismo que cuando te compras un móvil nuevo y tienes que aprender a usarlo), pero no descartes el arte de tu tiempo, porque sería como si un contemporáneo de Velázquez hubiera dicho que su arte no le atraía porque no entendía esos manchurrones y esas pinceladas rápidas. Déjate envolver por el arte contemporáneo, saborealo y con el paso del tiempo tal vez empieces a valorarlo. Y en un futuro, incluso serás capaz de distinguir obras buenas de otras que no lo son tanto, porque en el arte contemporáneo, como en todo, hay artistas mejores y otros peores.

En cuanto a lo de la sede, personalmente creo que el Monasterio es una buena sede, aunque se le saltan las costuras. Tiene el "problema" de la ubicación, pero eso es algo que se soluciona con un mayor acercamiento a la ciudadanía y sobre todo, una mejora en los accesos. Si la gente se habitúa a ir al CAAC, le dará igual cruzar la pasarela y el río. Tampoco estamos hablando de un museo que esté en Sevilla Este.

Sobre Málaga. Es un modelo por el que han apostado y les ha salido bien. Tendrán que perfilar muchas cosas pero si siguen apostando por él será porque les resulta rentable. Leía en una entrevista a Fernando Francés, director del CAC, en la que le preguntaban si era lícito sostener tantos museos cuando se recortaba en servicios esenciales. Y él respondía: ¿acaso la cultura y la educación no son servicios esenciales?

Cada uno podrá forjarse su opinión sobre lo que está ocurriendo en Málaga, pero no hay duda del cambio espectacular que ha dado la ciudad en apenas diez años. Ojalá en Sevilla fuésemos capaces de llevar a cabo una revolución así en cualquier ámbito, no sólo en el cultural.

¡Un saludo!

Beetlejuice dijo...

Estimado Sergio, demuestras en virtud con tu comentario que no tienes ni idea de por donde soplan los vientos dentro del arte, de la cultura y de la organización de una ciudad en general. Por qué construir otro edificio cuándo ya existe uno siendo este monasterio único en el mundo en albergar arte contemporáneo? Por qué mas derroche? Por qué no potenciar los espacios, reinterpretarlos, darle soporte, darle valor. Gente con comentarios como este tuyo simbolizan el retraso, la ignorancia y el desconocimiento más profundo y visceral... Hace falta más que nunca savia nueva e ideas innovadoras (y gente que crea y las lleve hacia delante), sino, en efecto, seguiremos a la cola de todo...

Pedro Jiménez dijo...

No dudo de la valía del CAC ni de la del CAAC aunque a su director le importe poco establecer puentes con la ciudad organizada o no. Si la gente va a los conciertos lo de la "lejanía" es un argumento rebatible. El CAAC necesita más presupuesto. En cualquier caso tengo una pregunta ¿el modelo de málaga es sostenible porque tiene muchas visitas? Me preocupan las noticias de lo que cobran los vigilantes de sala (menos de 4€/hora)

Sergio Harillo dijo...

Beetlejuice, lo único que ha hecho Sergio es dar su opinión como persona que no tiene relación con el arte contemporáneo y su forma de ver las cosas es tan respetable como cualquier otra, sobre todo porque lo ha hecho desde el respeto. Efectivamente hay que poner en valor lo que tenemos, pero también tenemos que difundir y educar para que aquellas personas que no están dentro del "mundillo" puedan tener una opinión más completa.

Pedro, ese ejemplo pongo yo siempre, si a la gente no le importa cruzar el río para ir un concierto o para ver una exposición de Carmen Laffón, tal vez el problema no esté en la gente sino en los puentes establecidos entre el centro y la sociedad, tal y como tú apuntas. Respecto a lo otro que comentas, cierto es que la rentabilidad de un museo no se mide en número de visitantes, por eso hay que trabajar en la difusión y comunicación como pilar fundamental para conectar con el entorno en el que se encuentra. Y totalmente de acuerdo contigo también en el tema de los salarios, pero no hay que irse a Málaga, sólo hay que ver lo que cobra el personal de sala de los museos que dependen del Ayuntamiento. Cuando se convoca un concurso no sólo hay que atender a qué empresa presenta la oferta más baja, sino valorar qué sueldo va a tener el personal que trabaja para esa empresa, es inadmisible que el Ayuntamiento externalice un servicio sabiendo que al trabajador le van a pagar una miseria porque sabe perfectamente que ningún funcionario aceptaría esas condiciones laborales.

¡Saludos!

Paco Cerrejón dijo...

Sobre Málaga, creo que estos dos artículos de Elena Vozmediano son muy esclarecedores:
http://www.elcultural.com/blogs/y-tu-que-lo-veas/2015/04/los-adentros-del-cubidou/
http://www.elcultural.com/blogs/y-tu-que-lo-veas/2015/03/obra-y-servicio-el-empleo-cultural-ii/

y mi opinión es que el modelo de Málaga no es cultural sino turístico.

Sergio Sánchez dijo...

@Sergio Es cierto que al tener Sevilla un impresionante patrimonio barroco hace que te acostumbres, seguramente la mayoría de sevillanos se siente identificado con este arte y lo aprecia aunque no tengan mucha idea. En mi caso me llevó a interesarme y a leer sobre el y por eso lo entiendo y lo aprecio, igual que el arte clásico, renacentista, gótico etc... Pero el arte contemporáneo nunca me interesó, no me llama la atención. Quizás algún día llegue a comprenderlo...


@Beetlejuice

Primero. No entiendo a que viene decir esto: "Gente con comentarios como este tuyo simbolizan el retraso, la ignorancia y el desconocimiento más profundo y visceral..." Ya podrías tener un poquito de respeto por los comentarios de los demás.

Segundo. Si he dicho lo de trasladar el museo a otro edificio o construir uno nuevo es por la falta de espacio en el monasterio. De hecho hace poco leí una noticia que habla del problema. Decía que debido a la falta de espacio, el CAAC tiene que cerrar salas de exposiciones para utilizarlas como almacén, que cuando vienen exposiciones con obras de gran tamaño, se las tienen que ingeniar para exponerlas en condiciones y esto obliga a continuos esfuerzos. Además, el mantenimiento del monasterio que está catalogado como B.I.C les cuesta un ojo de la cara. También se habla de su posible traslado al Pabellón del Siglo XV. En fin, es evidente que el monasterio no fue pensado para albergar obras de este tipo y por eso creo que debería buscarse un edificio más adecuado para este tipo de exposiciones. No creo que haya dicho una barbaridad.

Por supuesto no me gustaría ver el Monasterio de La Cartuja vacío, y habría que buscarle un uso acorde con su importancia histórica, quizás algo relacionado con la historia del monumento y Cristobal Colón.

Saludos.

Las liebres muertas dijo...

Bravo Sergio Harillo, has hecho una tesis espléndida.

Sergio Harillo dijo...

Gracias por los artículos, Paco, son muy interesantes. En el tema de salarios y contratos no hay que irse a Málaga para ver ese tipo de prácticas, es lo mismo que hace el Ayuntamiento de Sevilla para proveer de personal al Antiquarium, el Museo de la Cerámica o el Castillo de San Jorge, espacios que tampoco tienen un personal fijo y cuya gestión se ha dejado en manos privadas. Lo mismo ocurre con el servicio de audioguías del Alcázar.

Sobre el modelo de Málaga, efectivamente el componente turístico es muy importante, pero al menos tienen un modelo, algo de lo que carecemos en Sevilla. Ahora tenéis la oportunidad de plantear un proyecto cultural a largo plazo, ojalá sea así :)

¡Saludos!

Paco Cerrejón dijo...

En ello estamos, los planes de gestión no se pueden ni se deben sacar de un día para otro. Hay que hablar mucho con mucha gente, no sólo de la cultura y eso requiere tiempo y mucha reflexión. Y una parte muy importante de esa reflexión va a ser la gestión de los espacios, no es normal ni lógico asumir espacios sin planes de gestión ni personal, como el que colecciona cromos. Y sobre la falta de personal, la puñetera tasa de reposición cero del personal público es una losa enorme que no solo no ahorra nada si no que degrada el servicio público por días.

Seguiremos hablando de ello!

Sergio Harillo dijo...

Esa es la clave, Paco, y se ha comentado muchas veces en el Blog. Un museo o espacio cultural no se puede abrir sin más, requiere de un planteamiento a largo plazo que garantice su viabilidad y calidad. Para abrir un espacio y tenerlo en condiciones lamentables es preferible no abrirlo.

Por mi parte, si os interesa mi opinión, estaría encantado de aportar mi granito de arena.

¡Saludos!

Manolo Tabernero dijo...

En mis tiempos de estudiante, visitaba habitualmente el Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla, entonces situado en pleno casco histórico de la ciudad, junto al Archivo de Indias, el actual museo en la Cartuja aunque dentro de la ciudad, siempre me ha parecido de accesibilidad incómoda, no creo que haga falta construir un nuevo edificio, ya que la Junta posee la titularidad de numerosos edificios históricos y palacios con capacidad suficiente para albergar el contenido de un museo de estas características. Por otra parte entender o no el are contemporáneo es cuestión de cultura, de fomentarla desde la infancia en la educación, Sevilla sigue anclada en pleno Siglo XXI en el Barroco, fomentado por supuesto por las "Hermandades", aunque creo que el que te guste una cosa no implica que deje de gustarte otra. De todas formas siempre podemos acordarnos de esa anécdota que le ocurrió a Pablo Picasso en una de sus exposiciones, al que se le acercó una señora y le comentó: "Don Pablo, a mi me gusta mucho su pintura, lo que pasa es que no la entiendo", a lo que Picasso le contestó: Señora, ¿a usted le gustan las gambas...?, a lo que la señora le contestó afirmativamente, y a lo que Picasso apostilló: ¿Y usted entiende a las gambas...?.